Cuando Alejandro Mono González era niño, podía pasar tardes enteras mirando a su madre mientras hacía cometas. Papel seda, varillas, tijeras, hilo y pegamento era todo lo que necesitaba para crear cuadros que le significarían horas de diversión. Es que el pintor y muralista era un aficionado a encumbrar y no había nada que le causara más regocijo que ver cómo el viento levantaba las coloridas creaciones de papel.

Por lo mismo, cuando la agrupación Arte Volantines le ofreció transformar sus murales con temática social en obras hechas con estos objetos, no lo pensó dos veces y juntos se embarcaron en la tarea de llevar un pasatiempo callejero a los pasillos del museo.

Sueños en vuelo fue el resultado. Una instalación de 404 volantines, los que a su vez dan forma a piezas más grandes inspiradas en pinturas del artista, que estuvieron expuestas en el hall del Museo Nacional de Bellas Artes hasta el 17 de septiembre.

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“La muestra está directamente relacionada con murales que he pintado en distintas partes del mundo. Lo que quisimos hacer fue llevar la calle a la academia. Hay algo que se ha ido perdiendo en esta sociedad que está tan tensa, por lo que deseamos entrar con aire fresco, de esperanza, con este arco iris”, explica, valorando también el trabajo de la organización que tiene como misión mantener viva la cultura de los cometas calados.

Este tipo de volantín se diferencia por estar formado en su totalidad por trozos de papel, sin incluir ningún tipo de impresión o pintura en su confección. “En momentos como hoy, en donde hay tanto plástico, da gusto reinstalar esta tradición que tiene directa relación con el folclore chileno. En el fondo, estamos rescatando la infancia y lo popular”, explica el escenógrafo que se alza como uno de los muralistas más reconocidos de Chile.

Con 69 años, se ha destacado por pintar sobre grandes superficies, como muros o lienzos, al tiempo que representa temáticas relacionadas con el trabajo y las injusticias sociales.

Sueños en vuelo es una nueva instancia para celebrar las tradiciones populares, revivir un pasatiempo callejero y darle la bienvenida al intenso viento de septiembre.