Muchos chilenos ya tienen grabadas en su cabeza las imágenes que nos repite la televisión cada año, de esos cientos de miles de peregrinos caminando por la carretera, llegando de rodillas y arrastrándose hasta los pies de la Virgen de Lo Vásquez. Es la mayor fiesta de religiosidad popular del país, la que a pesar del calor, cada 8 de diciembre congrega a más de 600 mil devotos quienes, caminando, pedaleando o en auto, acuden llenos de fervor a dar gracias y celebrar a la Inmaculada Concepción de la Virgen. Este gran encuentro religioso marca la culminación del tradicional Mes de María.

Ser parte de la multitud y poder rescatar con la cámara el espíritu de esta devoción mariana fue un privilegio que es producto de mi participación en el precioso proyecto “Chile en fiesta”, que ha registrado más de 35 festividades de todo Chile.

Hay una emoción compartida en estos eventos multitudinarios. Ese acuerdo tácito entre personas con distintas historias, de diferentes lugares, con diversas razones para congregarse. El calor, el ruido del ajetreo, la feria, el olor de cierto tipo de comida; todo esto me entrega algo que siento muy propio e identitario de Chile, y esa es una emoción que me gusta sentir y fotografiar.