“Nunca pensé que podía ser tan afortunada y dedicarme a la música” se escucha comentar a Amy Winehouse (1983-2011) en el adelanto del próximo documental que lleva como título su reconocible nombre de pila. La inglesa se oye feliz y sana en lo que es la primera fase de su carrera, cuando ya es reconocida por la crítica y venerada por los fans. Pero en la sinópsis, su feliz declaración está cargada por un aire de trágica sentencia: en paralelo a sus palabras, aparecen imágenes inéditas de su entusiasta inicio y, también, de aquella etapa oscura entregada a la droga y perseguida por los tabloides. Los mismos flashes que iluminaban días después la camilla con su cuerpo —y voz— sin vida. 

Esta película se acompaña por la leyenda The girl behind the name (“La chica detrás del nombre”), con estreno el 3 de julio en Reino Unido, y no se queda en la caricatura de la estrella rebelde que se suma a las muertes de otros talentosos pares que alcanzaron sólo 27 años (Kurt Cobain, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison). Aparece como una adolescente soñadora y luego como una diva desconfiada.

Detrás está el equipo que realizó el premiado filme Senna (2010), documental que revisa la vida del campeón brasileño de Fórmula 1. Por esta razón, medios como la propia revista Forbes prevén que esta nueva producción tendrá luego una fecha de arribo a salas internacionales, ya que el interés por los primeros minutos fue masivo. Por lo que el próximo Festival de Cannes debería ser la plataforma de venta para esto. Se confirma así que, tras cuatro años desde su muerte, el público y la industria no ‘dejan ir’ a la cantante.  

A los primeros reportajes  que revisaron su vida, los DVD con sus conciertos, libros y el disco póstumo de canciones que no alcanzó a mostrar (Lioness: Hidden Treasures), se suma una larga lista de otros tributos. Como resultado, su voz en pena recorre radios, bandas sonoras, concursos de dobles y canales de música.

La diferencia de este trabajo es el manejo del género que tiene su director, Asif Kapadia. La propia familia de la intérprete de Rehab dio su aprobación. Las personas que ya han accedido al documental destacan que el realizador entrega material inédito. Imágenes del ámbito privado, como videos de su proceso creativo. Aunque lo que más esperan los admiradores son las composiciones desconocidas que también incluye la cinta. Un retrato tridimensional que impulsa a creerle  a la londinense cuando declara: “No soy una chica que trate de ser una estrella o cualquier otra cosa que no sea músico”. 

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Aunque ese deseo fue difícil de cumplir en el corto plazo, ya que los dos únicos discos de Winehouse ( Frank y Back To Black ) vendieron millones de copias. Su éxito fue de la mano con el descontrol y un mal amor, el adicto Blake Fielder-Civil, quien la introdujo a la heroína  y que sólo el año pasado se le vio visitar la tumba de la que fue su mujer.

Esa atormentada relación también está en el documental de Kapadia.

El nombre de Amy no sólo es recurrente este año por la producción. Su amigo Mark Ronson (productor en Back to Black), quien reapareció con un nuevo disco que incluye el megahit Uptown Funk, le dedicó el álbum.  Y en cada una de sus entrevistas habla de ella como un talento y dedicada profesional.

En paralelo, el primo de Winehouse David Sye estrenará estos días en su honor la canción 27, junto a la banda Mad Karma. Como instructor de yoga y especialita en meditación, recibió la petición de los padres de Amy para que ayudara a la cantante tras una de sus últimas crisis en un concierto. No alcanzó a hacer nada.

Y mientras los fans esperan el documental, pueden revisar en la cuenta Facebook de Big Head Todd and The Monsters, un nuevo video en que ella canta de manera acústica (millones ya lo han revisado) o visitar la exposición itinerante sobre la malograda estrella. La muestra Amy Winehouse: A Family Portrait partió en Londres, ahora está en Tel Aviv y sigue en San Francisco.

Triste tour internacional para los fans, quienes preferirían verla hoy viva en un escenario que como un alma errante.