Cuando el año pasado la Escuadra Ecuestre Palmas de Peñaflor presentó su espectáculo ante la reina Isabel II, en la celebración de sus 90 años, parecieron confirmarse todas las habilidades del caballo chileno. En el interior del Palacio de Windsor, la monarca se levantó de su asiento, aplaudió de pie y después pidió pasar revista por cada uno de los ejemplares y sus jinetes.

Un contingente que, desde el fundo en las proximidades de Molina, se ha transformado en la gran aventura de los Moreno-Echeverría, un trabajo de 25 años que despertó la atención y el entusiasmo de una de las mujeres que más sabe del mundo ecuestre. Ahora esas pericias llegaron hasta el Festival Torre Spasskaya, un certamen internacional de bandas y caballos, que este año tuvo como trasfondo la celebración de los cien años de la revolución de ese país. En esas arenas, Alfredo Moreno Echeverría, el hijo mayor del ex canciller, presidió las siete presentaciones. Una tarea que comenzó mucho antes, en el criadero cercano a Molina, donde junto a su equipo entrena a más de 150 animales y monitorea cada una de sus etapas de cría.

_MG_7101

“Aquí nos preocupamos de las etapas de nacimiento, cruce y cubierta de yeguas, amanse y los destetes. Hacemos todo el proceso para lograr que ellos aprendan a convivir con los hombres”, nos dice antes de partir a Moscú y mientras los peticeros cepillan pelajes y cambian herrajes. Luego viene el duro trabajo de adiestramiento. “Es ahí donde se determina si un ejemplar tiene destreza para la escuadra, es decir, si tiene las cualidades para ser parte de las exhibiciones de doma huasa y de las tareas propias del campo”, agrega.

Desde el picadero, el lugar de entrenamiento, Moreno hijo considera que es una labor de carácter patrimonial, “un recorrido por nuestra cultura y nuestra historia, una manera de mostrar cómo un caballo pasa de lo salvaje al baile”. En Moscú mostraron la cultura pascuense, los bailes de La Tirana, la cueca y un emotivo cruce de banderas chilenas y rusas. Una orquestada coreografía que, además de los diez caballos en escena, tuvo jinetes, bailarines, folcloristas, la música de Carmen Valdés y veterinarios que conformaron una delegación de 37 personas. “Esto ha sido una larga preparación”, prosigue Moreno hijo. “Más de un año de trabajo para finalmente presentar una hora veinte minutos de espectáculo”.

_MG_8355

Empezó junto a su padre y ahora ese amor por las tareas del campo quiere transmitirlo a hijos y sobrinos. “El sigue estando presente, es el fundador de esta obra. Comenzó muy joven y nosotros vimos cómo puso toda su pasión. Ahora por razones de su trabajo, me ha tocado a mí estar más encima. Pero el motor sigue siendo él, su corazón está en la escuadra”, cuenta. Alfredo Moreno Charme, el padre, se suma a la conversación. “A mi papá le gustaba pescar, en cambio yo prefería mil veces pasar la tarde con un arriero y sus caballos”.

Fue hace 25 años que encontró el fundo Palmas de Peñaflor, bautizado así por la imponente colonia de esos árboles en el predio. Había sido una hacienda expropiada durante la Reforma Agraria. Su compra fue una maratónica adquisición a más de 80 propietarios y su recuperación duró más de tres años. “Para mí se trataba de una zona huasa importante, donde aprendí de las artes del adiestramiento, el herraje, y muchos otros oficios”, relata. Formó su propio criadero, comenzó a participar de los torneos y formó el espectáculo de la Escuadra Ecuestre, donde al compás de ritmos cuequeros, bailes nortinos y sau sau, los caballos se deslizan con pasos de trote y de costado. Una habilidad sólo comparable a la danza de los caballos de la Escuela de Viena.

IMG_1506

En la cruzada siempre lo apoyaron su mujer Ana María Echeverría y sus hijos Alfredo, Felipe, Francisco y Anita. ¿Hay cambio de riendas en Peñaflor? Le preguntamos a Alfredo Moreno padre si se imagina como parte del equipo gubernamental de Sebastián Piñera en caso de ser elegido presidente. “Es algo que no he pensado. Por el momento, como presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), mi meta no es otra que seguir representando al empresariado chileno en el exterior”, dice casi inmutable mientras prepara los aperos para mostrar el mismo show de caballos de Rusia en Lo Barnechea y el Parque Padre Hurtado.