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Cultura, Espectáculos y TV

‘¿Concertación? ¿Qué es eso? Me río no más’

Vasco Moulian

Por: Rodrigo Barría

Fotos Camilo Melús.

Está con Julio César Rodríguez en el cable y con Patricia Maldonado en Mega. En paralelo prepara su próxima obra teatral infantil en 3D, asesora a Laurence Golborne, se pregunta por los ideales concertacionistas y advierte: ‘La política es como la TV: hay que poner el afecto donde están las masas’.

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A los 38 años, Vasco Moulián —hombre que empezó a trabajar a los 13 y se compró su primer auto gracias a la venta de quesos— es un ‘jubilado’ insólitamente precoz. Solucionado el tema del dinero con las millonarias ganancias que le ha dejado el teatro infantil, dedica su vida ya no a procurarse el pan, sino a sus hobbies que, en algunos casos, pueden aparecer como ‘laborales’, aunque son sólo actividades “extraprogramáticas” que hace porque le gustan.

Así le pasa, por ejemplo, con sus consultorías donde habla de liderazgo y comunicación. Asesora a conspicuos del gobierno y da seminarios a ejecutivos, pero se hace el tiempo —como un par de semanas atrás— para ir con sus hijas a esquiar a las mejores canchas de Estados Unidos.

Por estos días viaja seguido a Buenos Aires preparando su próxima obra teatral: una adaptación de Tarzán que los niños podrán ver en 3D.

De chasca larga, barba artesa y risa de cabro chico, Moulian no puede vivir lejos del mundo de la pantalla. Es ahí, en la TV o hablando de ella, donde encuentra sus mayores agrados y disgustos. Lo pasó mal después de irse del 13, pero ahora goza como emergente columnista y rostro. Está de panelista en ‘Sin Dios ni late’ con Julio César Rodríguez —juntos rememoran esas conversaciones absurdas del extinto programa Medio Mundo—, y también en ‘Secreto a voces’, nuevo espacio de farándula en Mega.

Pero Vasco tiene, además, su lado político. Y selecciona bien a quienes entrega sus consejos. Por eso sigue al lado de Lavín, amigo hace años. Meses atrás, también se entusiasmó con Laurence Golborne. Pensó que Minería sería un ministerio tranquilo, pero vino la tragedia en la mina San José y el hoy biministro se instaló como la más segura carta presidencial de la derecha. “Se preocupó también de los seres humanos que quedaron afuera, en la superficie. Ha desarrollado un carisma enorme, algo muy importante en política”, dice.

—¿Por qué logró tal nivel de aceptación en tan corto tiempo?
—Porque si Bachelet fue la madre, él aparece como nuestro padre. Sin inteligencia emocional no es posible ser presidente. Lo clave es la eficiencia cariñosa.

—¿Cómo lo consiguió Piñera, entonces?
—Porque veníamos de esta mamá un poquito ineficiente (Bachelet) y los chilenos pensaron que había llegado el momento de un papá eficiente, no tan afectuoso. Además, no olvidemos que al lado tuvo al más malo de los candidatos: Eduardo Frei, un tipo negado, de inteligencia emocional cero.

—El punto es que al Presidente Piñera la gente no termina por quererlo. En la última Adimark, el rechazo superó a la aprobación: 46 versus 41 por ciento.
—Pero a él no le importa nada.
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—¿Tendría que preocuparse?
—Por supuesto que debiera intentar agrandar su carisma. Mira los dividendos que le trajo en campaña haberse acercado a sus nietos y dar en entrevistas familiares. Pero nunca va a ser un tipo simpático. Cree que Chile es una gran empresa donde debe poner a cargo a los mejores ejecutivos y no entiende que lo que administra son seres humanos con corazón. Es su gran falencia.

—¿Y qué sucedió con Golborne?
—Es eficiente, tiene el corazón del porte de un buque… Mira, la política es como la TV: hay que poner el afecto donde están las masas. Por eso, el candidato que se pasea por el mall de La Florida y da autógrafos, probablemente sea presidente.

—¿QUÉ TIENE EL BIMINISTRO QUE NO TIENE LAVÍN?
—Me pegaste en los callos… (piensa hasta que da una respuesta que lo incomoda por su cercanía con el titular de Educación). Creo que a Joaquín le falta una cuota de no sé si es viveza… Necesita tocar las teclas de la seriedad, ir dejando un poco la sonrisa o pararle los carros al presidente del Colegio de Profesores. Que la gente sienta que los va a cuidar.

—¿Imposible que no sea Golborne el próximo candidato presidencial de la derecha?
—No está en sus planes, pero con la presión que va a recibir será muy difícil negarse. Bueno, pero el Presidente ya se encargó de rayarle la cancha con todos los ‘candidatos’.

—¿Comprende esa actitud del mandatario?
—Hay cosas de él que me cuesta entender. ¿O creerá que la ministra Matthei puede ser Presidenta de Chile? ¡Por ningún motivo! Era una gran senadora, pero el problema es su dureza y seriedad.

—¿Y el ministro Hinzpeter?
—Es parecido a la Matthei. Serían un excelente dueto —ironiza.

—Está claro que Hinzpeter, y no Golborne, es el candidato del Presidente.
—Yo no lo voy a decir, pero evidentemente el mandatario sueña con uno y nadie tiene duda de quién es… O entre Lavín y Hinzpeter, ¿a quién crees que le gustaría ver de presidenciable?

—El que sí tiene ganas de ser Presidente es Andrés Allamand…
—Si alguna vez es elegido Presidente me comprometo a empelotarme en la Plaza de Armas. Ha dejado muchos heridos políticos en el camino. Y por eso Piñera fue brillante al ponerlo a su lado, para que no le siga dando.

—Más brillante habría sido si nombraba también a Longueira.
—Lo que me extraña es la diferencia tan evidente, porque no creo que las rencillas con Allamand sean menores que las que ha tenido con Longueira. Ha sido un maltrato.

—¿Y la Concertación?
—¿Concertación? ¿Qué es eso? Me río nomás. Imagínate que están pensando hacer un reglamento para ponerse de acuerdo. ¿Dónde quedaron sus utopías? ¿Dónde está Carolina Tohá? Capaz que en Tunquén, que es para donde van estos gallos. ¿Quiénes son los líderes? ¿Ignacio Walker? ¿Has visto? Una versión simpática de Frei, pero fooome…

—¿Cómo ve la carrera Bachelet-Golborne?
—Golborne le saca siete puntos. O cinco.

—¿Y la de Bachelet-Hinzpeter?
—Buena pregunta (se ríe con malicia). Prefiero pasar, ya me han llegado algunos coscorrones.

MOULIAN REGRESA A LA TV, no como ejecutivo, sino frente a la cámara. Ya está todos los días con Julio César Rodríguez en ‘Sin Dios ni late’, a pesar de que iba a ir uno nomás…

—Son como la Vicky y la Gaby.
—Yo soy la Vicky. También nos dicen que somos como Don Francisco y Mandolino. Julio, por supuesto, es Don Francisco. No por talento, sino por gordura y gran cabeza.

Vasco empezó en Mega este febrero. “Mi nuevo hobby es hacer televisión, ser rostro. Tendremos un formato como el español ¿Dónde estás corazón? Imagínate estar sentado al lado de Patricia Maldonado, una mujer tremendamente básica. Y con Petaccia, que es muy fome. Pero como soy loco, lo hago igual”.

—¿Qué sensación tiene al ver el 13?
—Debo ser honesto: antes me alegraba que no le apuntaran a nada, pero hoy me da pena. Imagínate que en el segundo capítulo de Año 0 se ponen a tomar pipí. Una cosa es flexibilidad editorial y otra, el mal gusto. Hoy el Canal 13 es de mal gusto. Está con el rumbo perdido y con muchos jefes. ¿Quién pone la cara? ¿Quién decide? ¿Cortázar?

—¿Los cien despidos eran inevitables?
—… Y fueron pocos. Debieran ser 300, por eso el sindicato me tenía mala y le tenía buena a don Eleodoro Rodríguez. ¿Sabes? Algún día me gustaría escribir sobre esa mitología: él construyó esos sueldos desproporcionados y un segundo patio enorme que perfectamente podría ser la Facultad de Comunicaciones de la UC. Fue pionero en la TV, pero trabajaba el lobby con los sindicatos. Ahí hay algo de responsabilidad en la quiebra. Lo que pasa es que nadie se atreve a decirlo. Todo, mientras la estación sigue con rigideces inentendibles.

—¿A qué se refiere?
—Imagínate que no se les ocurrió partir ya con el nuevo matinal. Yo les habría dicho a Cárcamo y a la Tonka que se fueran a maquillar de inmediato. Te aseguro que le ganaban a Franzani con sus 5.8 puntos. ¿¡Cómo se farrearon esa oportunidad!?

Entonces, como si fuera Ricardo Lagos apunta con su dedo: “Por eso le suplico señor Luksic, que cuando esté en su yate o subiendo el Everest con Jordán, se cuestione por qué sus ejecutivos no comenzaron con el programa de la mañana”.

—¿Le gusta Eva Gómez como animadora del Festival de Viña?
—Sí porque es valiente. Además la encuentro buena. Lo hizo bien en el Festival de Olmué el año pasado, bastante mejor que María Luisa Godoy.

—¿Le gusta más que Fran García Huidobro?
—Es que ella nunca quiso, eso me dio pena… Mira, al final la mejor es la que se atreve.

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