‘Estar en pantalla te vuelve una caricatura’
Julio César Rodríguez, el self made man de la TV chilena
Por Franco Fasola Fotos Pía Vergara
Asegura que le ganó al chaqueteo y al clasismo, y que ya empieza a cosechar frutos: su late show es uno de los programas más reconocidos del cable y tiene el mismo talento que Don Francisco para conseguir auspicios. Además, en estos días afina los últimos detalles para incorporarse al nuevo matinal de Canal 13. Estos son sus lujos, penas y alegrías, sin complejos.

Maneja relajado su Porsche Cayenne con Charly García a todo volumen. A las pocas horas corre porque su hijo Joaquín se quebró un diente en un Summer school. Luego se pasea por el Parque Arauco con una polera del Hombre Araña y zapatillas con terraplén, para llegar al estudio y ponerse un traje a medida de Ziano Montello y animar su late show, Sin Dios ni Late (SDNL). Julio César Rodríguez (39 años, casado, tres hijos) está lejos de ser un hombre acomplejado.
Su periplo mediático partió en el diario La Nación donde, después de publicar denuncias que bajaron a peces gordos como el comandante en jefe de la Fach, se fue a la TV. Oriundo de Hualpén, VIII Región, esa mezcla de chaqueteo y clasismo que ataca a los foráneos al mundo de la pantalla le dio duro. Fue el impulsor del formato de conversación nocturna, pero tuvieron que pasar cinco años para que la industria lo reconociera. Hoy es su propio gerente de ventas y experto negociador de auspiciadores en el cable y la radio, lo que le ha granjeado el mito de ser uno de los periodistas mejor remunerados del mercado. Pero nada ha sido gratis. Cada día pasa cinco horas al aire entre su show de noticias Podría ser peor, en radio Biobío, y su programa en Zona Latina.
Es trabajólico, pero no le importa tener que cruzar toda la ciudad para estar 40 minutos con su hija Julieta. “Me gusta vivir bien, como a todos. Vivo en un condominio en Lo Curro. Tengo una casa que compramos con Claudia (Arnello, ex miss Chile, empresaria de RR.PP., su mujer) con crédito hipotecario. Cruzando la calle vive Tonka Tomicic. Paso mucho tiempo en la casa, pero también me encanta viajar. Voy a NY ahora, el año pasado estuvimos en Cuba, Las Vegas, LA, San Francisco y vamos harto a Buenos Aires por el fin de semana”, cuenta, de entrada.
—Su late show cumplió 500 capítulos al aire. ¿Cuál es la fórmula para mantener un programa con avisaje al alza en el cable?
—La perseverancia, la convicción de que es tu proyecto y darle tiempo, pasión, cariño. Tomarse el programa no como un trabajo, sino como algo tuyo. Tenemos una de las más altas sintonías en el cable, con dos puntos.
—Eso es bastante…
—CNN marca 0,4 y 24 horas 0,5. Somos primera sintonía. A veces nos gana una película media calentona en Film Zone, pero somos uno de los programas más reconocidos de la TV pagada y eso confluye en la sintonía y en el avisaje: hemos llegado a tener 20 placement (menciones al aire). Además, encontramos una fórmula para hacer el programa sin que me aburra, porque vamos de lunes a viernes y de marzo a diciembre. La clave para eso es la improvisación.
—La dupla con Vasco Moulian es un espec-táculo aparte.
—Hace cuatro meses tuvimos que alargar el programa por el avisaje. En esa última hora tenemos de columnista a Vasco. Es un personaje y hemos construido una buena pareja televisiva. Fue un hallazgo, porque él necesitaba mostrar su personalidad real, su pequeña locura.
“A MÍ DE FRANCISCA (GARCÍA HUIDOBRO) NO ME GUSTA HABLAR. Le tengo mucho cariño, respeto y nos llevamos muuuy bien, pero hay algo que voy a decir por primera y última vez: Yo conocí a mi mujer, Claudia Arnello, no días, sino meses después de que me había separado de Francisca”. La ruptura de Julio César y la animadora de CHV en 2006 fue un festín para los medios de farándula, que incluso publicaron fotos de Julio en Buenos Aires con Claudia Arnello en una supuesta infidelidad a García Huidobro. Hoy Julio lo desmiente: “Ante la opinión pública quedó la sensación de que nuestro quiebre tuvo que ver con ella y eso es muy injusto. Cada vez que Francisca dice que le pasó esto o lo otro, que sufrió una infidelidad, indirectamente se asume que se refiere a mí y que Claudia es la culpable. Nunca lo hablé porque es un tema de mal gusto, pero tengo que aclararlo. Mi final con Francisca tuvo muchas razones y yo asumo todas las responsabilidades: inmadurez, tontería, por no proyectarme, por desleal… A lo mejor le hice daño, pero nunca, nunca fue por mi relación con Claudia. Cometí el error… los dos cometimos el error de no hacer lo que hacen los gringos, mandar un comunicado de prensa anunciando el quiebre. Ya no fue, no lo hice. No correspondía porque íbamos a transformar esto en un reality”.
—En la mentira siempre algo queda.
—Estoy dentro del juego y asumo todo. No me importa el chaqueteo a mis programas, pero sí el que Claudia haya tenido que cargar tantos años con esto. Insisto: cuando comencé con Claudia era un tipo soltero. Yo ya vivía solo cuando ella llegó a ser mi vecina.
—¿Y cómo está su relación con Francisca ahora?
—La respeto mucho, me llevo muy bien con ella y hemos construido una relación buena después de lo que pasó. Es muy inteligente, culta y tiene un humor increíble. ¡Qué bueno que le esté yendo bien!
—¿Cómo ve el hecho de que Chilevisión la haya sacado del jurado de Viña? ¿Cree que fue para no opacar a Eva Gómez?
—Uno tiene que estar dispuesto a todo cuando está en un canal de televisión, eres un empleado. Por eso me gusta tanto hacer mi late: no soy empleado de nadie.

