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Cultura, Espectáculos y TV

‘Ella es un regalo’

Conmovedoras revelaciones de la periodista Julia Vial sobre su hija con Síndrome de Down

Por: Silvia Peña

Estuvo en la polémica por sus duras críticas a la película Qué pena tu vida de Nicolás López. Es el temple antidiscriminatorio de esta periodista. Pero tras su postura, hay algo mucho más profundo: su hija tiene Síndrome de Down. La conductora de Intrusos revela su proceso más intimo.

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Julia Vial (33) es estructurada, de esquemas y rutinas fijas. Lleva una década en televisión, la mitad al frente de Intrusos, el exitoso programa de farándula de La Red, que el lunes 15 de noviembre cambió de horario a mitad de mañana.

Por años salió temprano de su casa, pasaba por el mismo Esso Market cada mañana, compraba un café, seguía al canal y leía los diarios que estaban ordenados de una determinada manera. Pero ese mundo se trastocó completamente con la llegada de su hija Julia (7 meses). En realidad todo dio un violento giro cuando hace un año supo que la niña que esperaba, su primera guagua, tenía Síndrome de Down.

Aclara especialmente que nunca ha hablado nada de su vida privada y que hasta ahora este tema se ha mantenido en lo íntimo. Hoy hace una excepción con CARAS porque “quizá mucha gente se identifique y así puedo abrir un poco la mente de otros, para que no discriminen a quienes tienen capacidades distintas”.

—¿Por eso se fue en picada contra Nicolás López y su cinta ‘Qué pena tu vida’?
—Tal vez para muchos lo de esa película es una tontera, pero para quienes estamos dando una lucha día a día no lo es. Entiendo que la frase en cuestión es un chiste dentro de un contexto (el personaje de Ignacia Allamand dice: odio a los Down porque te miran las tetas)—, pero si no hubiera estado en el guión no pasa absolutamente nada. Deja un mensaje súper dañino hacia las personas con Síndrome de Down, y me preocupa. Si la película es buena o mala, me da lo mismo. Hablé no sólo por mi hija, sino por todos los que tienen capacidades diferentes, porque en más de algún joven puede quedar la idea de ‘odio a los Down’ o que ‘son babosos’, eso es lo que cuestiono. Puedes reírte y hacer humor de todo, pero hay que tener respeto. Por ejemplo, otras películas como Yo también, una producción española donde actúa Pablo Pineda, el primer actor con Síndrome de Down, sí deja un mensaje positivo.

—¿Se lo planteó a Nicolás López?
—No lo conozco y sólo dije mi parecer. Todo a partir de que René Naranjo comentó esa película en ‘Intrusos’. El objetivo era debatir, pero cuando le preguntaron sobre el tema, López respondió que él tenía un primo Down y que lo llevó a ver la película y se había reído. Eso no es un argumento.

julia200Supo que su hija venía con problemas al tercer mes de gestación. Julia venía llegando de Cuba con su marido (el periodista y crítico de cine Leopoldo Muñoz, con quien lleva ocho años casada), y le correspondía hacerse una ecografía. “El doctor notó algo anormal y me pidió repetirla por una más detallada, con otro especialista. Me pareció extraño, pero no fue hasta la segunda eco que me dijeron que la guagua venía con algo raro, que había un porcentaje de probabilidades de que fuera Síndrome de Down. Después me hicieron el examen de los genes y ahí me lo confirmaron”.

Julia se emociona varias veces durante la entrevista, no puede dejar de volver a sentir todo lo que pasó. “Revivirlo es muy heavy”, se disculpa.

“La vida perfecta que yo me había planificado, de un minuto a otro giró. Salí de la burbuja: Villa María, universidad privada, de mi circuito ‘redondito’ donde iba a la tele y lo pasaba fantástico. Tenía un matrimonio ideal. Además de mucho amor, muy entretenido, con hartos viajes. Y de repente ese esquema no va más…”.

“CUANDO SUPE LLORÉ SIN PARAR. Al día siguiente me levanté, hice el programa y volví a la casa a llorar de nuevo. No lo asumía, no entendía, era como un sueño, estuve un tiempo como colgada. No conocía a nadie con Down, ni en mi familia ni en la de mi marido, nunca había tenido contacto con una persona que lo tuviera, no encontraba explicación. Pero a los dos días volví en mí. ¡Se acabó!, dije, me sequé las lágrimas y me acordé que me advirtieron que el mejor panorama que podía tener era un niño con Down, porque hay decenas de síndromes peores. Me calmé, no me permití volver a llorar porque tenía una guagua que sentía todo. Además, no me gusta el papel de víctima, no me echo a morir por nada. Entonces asumí que Julita sería Down y empecé a investigar, a pensar cómo iba a enfrentarlo: ésta es mi hija y la voy a sacar adelante”.

Al quinto mes de embarazo le detectaron diabetes gestacional. “Mi doctor me mandó donde un diabetólogo, que justamente tiene a su hija menor con Síndrome de Down. Cuando supo de mi guagua me invitó a conocer a su niña de 12 años, preciosa, full atleta. Ahí entendí que la Julita puede llegar a ser lo que yo y mi familia queramos. Me di cuenta de que me la puedo y que me la voy a jugar”.

—¿Cómo lo enfrentó su marido?
—Para los hombres también es súper fuerte. Pero él ha sido espectacular, partner en todo el proceso. Esto nos unió ciento por ciento. Estamos mucho con ella, nos turnamos, hasta mi suegro la pasa a buscar para pasear. Todos muy comprometidos y ella feliz porque es puro amor, da abrazos, besos…

—¿Los afectó en la relación de pareja?
—Sé que algunos hasta se separan. Hay personas que rehúyen el problema porque desconocen la enfermedad o porque sus parejas no los hacen parte. Mi marido me acompaña a los doctores, va a las terapias y tiene claro que lo que hagamos o dejemos de hacer influirá directamente en cómo Julita evolucione. Esto me demostró que todo lo que había construido, mi matrimonio, mi familia, mis amigos, son de verdad.

JULITA PASÓ TRES MESES HOSPITALIZADA. La mitad de los niños con Síndrome de Down nace con alguna malformación cardíaca. “Ella tenía canal AV completo. Estuvo en la Clínica Las Condes y luego fue trasladada y operada a corazón abierto en la Universidad Católica. Estuvo tres días en coma inducido, con ventilador mecánico… Siempre confié que iba a salir todo bien… Pero no ha sido un año fácil”.

julia201—¿En estos meses usted ha sentido algún grado de discriminación?

—Hay gente que entiende la integración y la inclusión y otros que no, no hay caso. He conocido niñitas maravillosas de 6 años que las echan del colegio porque la profesora no sabe cómo manejarlas. Es más fácil cancelar la matrícula que incorporarlos. La Julita es muy chica, tierna, todos la encuentran linda, pero creo que tarde o temprano voy a sentir esa discriminación y va a ser fuerte, chocante, duro; y tendré que saber enfrentarla en ese minuto.

—¿Ha pensado en el colegio, quisiera que fuera a uno común y corriente?
—Cambio de idea todos los días. No hay un plan esquematizado. Por ejemplo, desde el primer mes la llevé a una institución de fama internacional, pero luego me decepcioné de ellos cuando me cobraron los meses en que Julita no asistió a la kinesiología porque estaba internada en la clínica… ¡Era puro negocio! Hasta tuve que contratar especialistas para que le hicieran las terapias mientras estaba hospitalizada. Entonces, yo juraba que mi hija se quedaría en esa organización hasta los 3 años… Ahora quiero que ella comparta con otros niños Down desde ya y no cuando le toque ir al jardín. Así aprendo, cambio, pruebo y me quedo con lo que siento es mejor para mi hija.

—¿Piensa tener más hijos?
—De todas maneras.

—¿Pronto?
—Estoy full con ella, pero igual me gustaría que fuera luego. Cuando uno espera guagua siempre tiene el temor de que salga con alguna enfermedad, pero cuando tienes una ya sabes que no es tan terrible; al contrario, es un desafío maravilloso. No tengo miedo.

—¿De verdad no siente temor de tener otro hijo?
—Entiendo que algunos papás quedan choqueados. Pero con mi marido somos jóvenes, no hay antecedentes familiares, y el doctor me explicó que fue un error genético al momento de la concepción. Y pensé que era especial que me mandaran este desafío. Así me lo tomé y me lo tomo. Tuve la suerte de saberlo a los tres meses y me preparé. Para mí, que soy cuadrada, fue muy útil saberlo antes para aceptarlo y vivirlo.

—Sí pero vivimos en un mundo exitista, piensa tenerla en una burbuja.
—Lo sé. Pero estoy lista para lo que venga y de seguro va a ser con alegría. Hay que darle incentivo, estimulación, apoyo. Lo que pasa es que descubrí otra realidad, una de redes donde trabajan todos por los niños. Cuando te metes en esas esferas vas conociendo gente que pasa por situaciones súper complicadas, cosas que antes ni me imaginaba; te apoyas en ellos y nace la solidaridad. Es otro mundo, uno mucho más humano al que vivía hasta ahora. Hoy me importan menos los detalles, me tomo la vida con más humor. Bueno, no todo, la pelotudez todavía no la puedo enfrentar con liviandad. Pero estoy más relajada y esto también se ha notado en mi trabajo, en el programa, estamos más sueltos. Y ya no se me cae el universo por una equivocación en la pauta o en el libreto. Hay cosas importantes de que preocuparse.

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