Cultura, Espectáculos y TV

Qué tal? De prosti a Primera Dama

Catalina Guerra y las vueltas de la vida

Por: Lenka Carvallo

Fotos Cristián Soto. Producción Rodrigo Farías. Maquillaje Maca Matte. Pelo John Pérez.
cata

Después de más de dos años cesante, volvió a la TV en un polémico rol de prostituta. Hoy da el gran salto: será la mujer de un presidente en la nueva teleserie del Trece. Mientras enfrenta los 40 con crisis: por primera vez está soltera, el año pasado murió su padre y ‘sufre’ la adolescencia de sus hijos.

Llega vestida de negro, el pelo rojo y, aunque llueve, pide un frapuccino muy frío… Acaba de iniciar las grabaciones de Primera Dama, la nueva teleserie de Canal 13, donde será la mujer de un candidato presidencial (Julio Milostich). Con este papel Cata Guerra regresa a su primera casa, donde trabajó durante diez años. Esto, luego de encarnar en Chilevisión uno de sus papeles más comentados: Perla, una prostituta madura, comadrona y lesbiana. “Nunca la gente me había parado tanto en la calle para felicitarme”. Así puso fin a la cesantía, tras lo que califica como su ‘extraña’ salida de TVN. “Después de siete años me dijeron: ya no te vamos a necesitar… No entendí nada, nunca recibí una explicación…”.

En el Trece interpretará a ‘la buena de la película’, una mujer vulnerable, dueña de casa y parte fundamental en la trayectoria política de su marido. Para ayudarlo, contrata una asistente (Celine Reymond). Pero ella no trepida hasta quitárselo… “Es como un angel malo. Mi rol es dramático, muy distinto a todo lo anterior. ¡Hace años que no me leía los capítulos de un viaje!”.

Al principio se dijo que la historia estaba inspirada en Cecilia Bolocco y su matrimonio con Menem, pero ella aclara: “No puede ser más opuesto: interpreto a una mujer que se ha postergado y, cuando sus hijos están adolescentes, analiza lo que ha sido su vida y se pregunta: ¿esto es lo que yo quise ? Clásico de la chilena.

cata200—Un rol muy distinto a su trabajo anterior.
—¿Qué tal? De prosti a primera dama… Me parece fantástico. Y regresar al 13, donde estuve 10 años, es fabuloso. Cuando volví, me instalé en una salita, la misma donde me enteré que estaba esperando a la Antonia…

—Pasó por tiempos difíciles, estuvo sin trabajo un buen rato… ¿Cómo vivió esa etapa?
—Desde que empecé en TV siempre tuve un contrato tras otro, hasta que me fui de TVN y quedé cesante. Me empezó a angustiar no saber cómo me las iba a arreglar, qué pasaría con mis niños. Tampoco es que estuviera sin hacer nada: participé en las series Cámera café y Mis años grossos, hice teatro, pero hasta que no entendí que el mundo de las áreas dramáticas y la televisión habían cambiado, que ahora te contrataban por proyecto, recién ahí me entregué y dejé que las cosas fluyeran.

Catalina tenía dos años cuando su padre, Jorge Guerra, partió al exilio. Gloria Münchmeyer, su mamá, se tragó la pena y fabricó para ella y su hermano, una figura paterna. Se sienta y le graba el cassette al papá, les decía. Recién salida del colegio partió a estudiar teatro a Buenos Aires. Tenía 17 años y quería probarse lejos de esa gran familia actoral en que se crió. Al regreso fue contratada por Canal 13, conoció al productor de teleseries Ricardo Larenas, con quien tuvo a su primera hija, Antonia (17). Pero el matrimonio no funcionó y al poco tiempo de separarse, Larenas se desbarrancó camino a Farellones. Su guagua tenía dos meses… Se volvió a casar, ahora con Alejandro Albertini, con quien tuvo a Pedro (11). Tras una segunda ruptura se embarcó en otro par de relaciones: con el músico Camilo Bianchi y, luego, con un amor diez años más joven del que no da más detalles… “Nunca he estado sola. Por eso me cuesta tanto acostumbrarme…”.

La soledad la pilló en plena crisis de los 40. “Mi prueba de fuego fue salir a poto pelao en Mujeres de lujo… Te miras al espejo y dices: ¡de lujo, nooo…! Pero al final la sensualidad te la da el cómo te sientes por dentro, te vistes, caminas…”.

—Usted es una mujer muy segura…
—Eso es lo que parece, pero no es tan así. Además, cumplí 40, soltera, sola… En crisis. Suma la presión de tener que verte el descueve…

—¿Alguna novedad en el amor?
—¿Qué es eso? (se ríe irónica). Hoy todos los espacios que antes llenaba con un hombre, son para andar en bicicleta, ir a terapias corporales. Lo bueno de tener 40 es que estás en una edad increíble, más madura y realizada.

—Ha tenido relaciones estables, sin embargo, le ha costado encontrar compañía a largo plazo…
—Me habría gustado vivir mucho tiempo con alguien, envejecer de a dos, estar 20 años juntos… Bueno, siempre se extraña lo que no se tiene. Hablo de esas parejas ideales, no de las que se llevan pésimo y ni se pescan. Mi idea tiene que ver con el partner, con el compañero de vida. Ahora bajé la ansiedad y me di cuenta de que estar sola no es tan malo, es un espacio para pasarlo bien y conocerme. Hoy tengo calma, tiempo para mis hijos.

cata201—Usted ha comentado que, por criarse sin papá, necesita un referente masculino…
—Sí, y lo buscaba, al punto que pensaba que los hombres eran mi centro…

—¿Hasta cuándo lo creyó?
—Hasta ayer (se ríe). Si no estaba con alguien, me desesperaba… Sentía que tener una pareja me nivelaba. Yo era parte suya y vivía totalmente para él. No es que perdiera mi identidad, pero me volvía muy demandante. Necesitaba sentirme validada. Repetía el patrón y buscaba hombres súper abandonadores jurando que podría romper el ciclo. Pero eso nunca pasa: la gente no cambia.

—Sin embargo, con Ricardo Larenas fue diferente: él murió.
—Sí, pero la relación no terminó a causa del accidente. Nos separamos días antes…

—Feroz la culpa…
—Pero la trabajé muy a tiempo. Hice terapia. Tuve la cabeza fría para entender que estábamos mal de antes… Por eso logré resolver el tema y hacerme cargo de haberme enamorado, vivido, tenido una hija con él y luego separarnos. El resto, lo que cada uno hace con su vida, es decisión personal. Gracias a mi mamá, a los sicólogos, pude sacarle el mejor lado a esta tragedia y no sentirme víctima…

SIN EMBARGO, LA MUERTE DE SU PADRE LA GOLPEÓ.“Si bien estuve con él hasta último momento, siento que no logro enterrarlo… Me cuesta creer que ya no esté. Siempre le pedí que fuera mi papá, pero él no podía porque estaba en otra… Sólo dejé de exigírselo el día que murió. Ahí entendí la relación que habíamos tenido. Me da pena (llora), porque sólo pude acercarme a él por la porfía de buscarlo yo. Perdí la oportunidad de conocer a un hombre alucinante. El día en que lo enterraron y empezaron a llegar los buses con gente a su funeral, recién pensé, ah, parece que es cierto que era tan especial…”.

Con este duelo coincidió una etapa de autoevaluaciones: “Me he cuestionado mi rol de madre, de hija, de mujer… Ha sido un tiempo muy autocrítico. Y bueno, en algunas cosas me ha ido bien y en otras no tanto…”.

—¿Cómo salió en el test de madre?

—Mis hijos están en plena adolescencia… ¡Uf, súper complejo! Mi mamá, muy sabia, me dijo: quédate tranquila, ellos no son así, están así. Hay que entenderlos y no creer que la embarraste en todo. Porque te cuestionas por no haber estado cuando lo necesitaban, no tener una casa más normal, con papá y mamá… Se precisa un cuero duro y un ego grande, a prueba de balas para sobrevivir a esta etapa.

Vea el video de esta producción.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

Comparte esta noticia