Cultura, Espectáculos y TV

Las Viudas alegres del fútbol

Paula Molina, Ivette Vergara y Mónica Pérez

Por: Rodrigo Barría

Fotos Diego Bernales

Se preparan para estar casi dos meses sin marido. En pleno Mundial, por fin verán poco fútbol, se adueñarán del control remoto, conquistarán para ellas sus camas, saldrán con las amigas y harán lo que se les antoje. ¿Felices? Veamos…

viudas
Viven en un mundo dominado por futbolistas, pelotas, goles y jugadas polémicas. Lo que para otros hombres es una afición de fin de semana, más el agregado de una pichanga con amigos y algún comentario de bar, para Fernando Solabarrieta (relator de TVN, casado con Ivette Vergara), Francisco Sagredo (comentarista de TVN, marido de Mónica Pérez) y Aldo Schiappacasse (comentarista de Canal 13 y radio Cooperativa, casado con Paula Molina), el fútbol es un trabajo: lo ven, relatan y analizan hasta que se duermen. Y les pagan por estar en un planeta redondo en el que todos los hombres quisieran vivir.

Para ellos el Mundial es la fiesta cúlmine y viajan casi con más ilusión que los jugadores. Serán cerca de dos meses conviviendo en directo con un acontecimiento que aparece sólo cada cuatro años y al cual, además, pocas veces llega un seleccionado chileno.

¿Y qué hay de ellas? ¿Cómo es para Paula Molina (periodista de radio Cooperativa y panelista del matinal de MEGA, Mucho gusto), Mónica Pérez (periodista del departamento de prensa de TVN) e Ivette Vergara (periodista de CHV y conductora de Bajo sospecha) vivir rodeadas de fútbol? ¿Cómo son sus vidas en el mes de Mundial?

Curioso: para ellas la fiesta de la pelota es una bendición.

—Serán casi dos meses sin maridos. ¿Muchos planes en carpeta?
—Ivette Vergara: Yo aprovecho de salir mucho con las amigas. En el mes del Mundial empiezo a buscar en la agenda los teléfonos de las que no he llamado últimamente, para armar algo entretenido.

viuda200—Mónica Pérez: En mi caso invito a las amigas a la casa. No sé por qué, pero a algunas les da plancha ir y se justifican Ay, es que está tu marido. Con él en el Mundial será como el gato que se va… y los ratones empiezan a llegar a la carnicería.

—IV: Mira, por último no haces nada y simplemente apagas la televisión a las nueve de la noche y te duermes.

—Paula Molina: ¡Pero estas mujeres son felices cuando las dejan!

—¿Tú no?
—PM: Es que yo soy bien amiguera. Debe ser porque los horarios del Aldo son maravillosos por un lado y diabólicos por el otro. Lo bueno de eso es que tengo mucho tiempo para ver a mis amigas. A diferencia de ustedes, yo no tengo idea de lo que hace Aldo. Sólo sé que aparece en pantalla. Dice que es terrible irse al Mundial, se queja de que va a tener que trabajar mucho, pero estoy segura de que en realidad se va profundamente feliz.

—Pero, ¿lo pasas bien al quedarte sola?
—PM: Es que la familia de Aldo tiene un concepto muy italiano, todos están pendientes de mí. Empiezan con eso de pobrecita que se queda sola… Eso es rico también.

—MP: A mí ni me pescan. Pero es porque me gusta la soledad. De hecho, la más feliz es mi nana porque debe planchar un diez por ciento de lo habitual. Tengo a mi hija, el control remoto y si quiero, me atravieso en la cama. ¿Qué más puedo querer?

—IV: A mí tampoco me pescan mucho, pero sí me empiezan a preguntar: ¿Cuánto falta para que llegue? Es como si el alejamiento del marido fuera una tragedia. Es cierto que estar sola permite oxigenarse, pero también es rico echarse de menos.

—Por lo que veo los mundiales debieran ser cada dos años y no cada cuatro…
—¡O anuales! (lanzan en medio de risas).

Para las olimpíadas, Mónica Pérez le mandaba fotos a su marido todos los días. Y no cualquiera, sino de “nuestra guagua disfrazada de algún deporte olímpico”. Al igual que Ivette Vergara, en estos distanciamientos forzados se hacen fanáticas de Skype.

—PM: Yo recurro a cosas medio estrambóticas. Una vez me metí a la página de la Asociación de Pediatría de EE.UU. para ver cosas que ellos recomendaban en estos casos y contraté un actor que hacía de cartero y llegaba una vez a la semana con los mensajes y regalos que mandaba el papá. Fue una cosa bien artificiosa, pero bonita.

—¿El Mundial es una época en que descansarán del fútbol o verán partidos?
—MP: Veré sólo los de Chile. Bueno, también los de España.

viuda201—¿Y nada más?
—MP: Nada más. Es que el fútbol me tiene bastante… (y prefiere no terminar la frase ante la risa cómplice de Molina y Vergara).

—IV: Yo, como fui deportista, gozo más los Juegos Olímpicos. Igual me encanta el fútbol y trato de ver los partidos. Es un panorama que armo con amigas o con la familia. De hecho, tengo impreso el calendario de los partidos y lo llevo en mi agenda.

—PM: Yo no los miro. Lo que sí me gustan son las emociones del fútbol. Eso de ver a los hombres llorar y que se lancen al suelo cuando hacen un gol es bonito.

—¿No ves ni siquiera los partidos de Chile?
—PM: Es que para mí el fútbol no se hace corriendo en una cancha, sino que con la gente afuera, llorando o gritando. Prefiero salir con mis hijos a la calle y que vean eso.

—IV: Estoy de acuerdo con la Paula. Más que cualquier otro deporte, logra generar eso: pasión, alegría y ganas de vivir.

“Hay otra cosa que también da el fútbol: aprender a perder. Esa es otra enseñanza importante”, dice Paula.

—MP: Yo envidio a los hombres esa especie de hermandad que se crea entre ellos. Una vez estábamos en Saigón con Francisco y él se instaló a ver un partido de Chile con un vietnamita que vendía unos cigarros sueltos, los dos frente a una tele de mierda en el suelo… Y se entendían perfectamente a puras señas. Es algo muy profundo que no se da entre las mujeres.

—IV: Es cierto. Para ellos es un punto de unión universal. Hace un tiempo nos fuimos de vacaciones con Fernando a los Emiratos Arabes y allá también me llevó a ver un partido. Fue genial.

—PM: Aldo, en cambio, tiene una vida secreta porque cuando viaja conmigo es como si el fútbol no existiera. Nunca me ha invitado y me gustaría. ¡Ahora se lo voy a exigir!

—¿Ocupa el fútbol algún espacio en las conversaciones con sus maridos?

—IV: Mmm, no…

—PM: Insisto en que Aldo lleva una existencia secreta que es reservada para él y que tiene que ver con el fútbol. Es como un credo. Y yo no formo parte de esa vida.

—MP: ¿El no ve partidos en la casa?

—PM: ¡No! Es muy raro… En la caseta de transmisiones es un energúmeno del fútbol, pero se convierte al llegar a la casa.

—IV: Aldo es más mesurado. De hecho he pillado a mi marido con el tuyo, Paula, hablando de cine, no de fútbol. Cuando fuimos a ver la película El secreto de sus ojos, Fernando ni me habló, pero sí llamó al Aldo y conversaron largo. ¡Conmigo nada! Estaba indignada.

—PM: Bueno, ahí tienes otra situación interesante, mientras las mujeres vimos en esa película una historia de amor, para los hombres era sobre un hincha del fútbol.

—¿Son fanáticas de los mismos equipos de sus maridos?
—MP: Es que Francisco no es hincha de ninguno.

—IV: Fernando tampoco sigue algún equipo. Bueno, sí, a la Unión Española, pero más por herencia. Yo soy de la Universidad de Chile y mis hijos de la Unión… por obligación.

—PM: No soy partidaria de ningún equipo. Y a Aldo le gusta San Luis de Quillota.

viudas202—¿Piensan que el fútbol es relevante o creen que sus maridos dedican sus vidas a una actividad sin ninguna trascendencia?
—PM: Yo creo que sí representa algo importante para muchas personas. Pero es cierto que hartas mujeres no entienden cómo le pueden pagar a Aldo sólo por hablar.

—IV: Me parece que el deporte es importantísimo. Lo que pasa es que como país no le damos la relevancia que merece. Y el fútbol es trascendente como fenómeno social por todo lo que llega a provocar y que otras actividades no logran.

—MP: Es muy relevante. Piensa en el baile de millones que se mueven en torno a él. Es un pasatiempo, pero también un fenómeno de masas muy interesante.

“En españa la pedro carcuro es mujer”, dice Mónica cuando preguntamos por la falta de comentaristas femeninas, “eso es algo que pasa en Chile, no en otras partes”, acota. “Por una cuestión machista”, agrega Ivette. “Se supone que las chilenas no sabemos de fútbol. Basta ver cómo reaccionan los hombres cuando una mujer se mete en una conversación de ellos. Pero es algo que está cambiando. Mira el avance que hoy tiene el fútbol femenino o la aparición de mujeres árbitros”.

—MP: De hecho, Pancho ha buscado alguna que sepa y lo quiera hacer, pero no ha encontrado.

—PM: Y suele suceder que cuando ponen a una mujer en torno al fútbol no es más que para adornar el cuadro. Van a cumplir esa función.

—Juéguensela: ¿hasta qué ronda llega Chile?
—MP: Pasamos a segunda ronda y hasta luego. Y estoy siendo optimista.

—IV: Sí, llegamos a segunda fase.

—Y el campeón del Mundial será…
—IV: La final puede ser España contra Italia o Brasil.

—MP: Va a ganar… no sé. La final podrían jugarla España con Brasil.

—PM: En el Mundial, como en la vida, lo más probable es que ganen los de siempre.

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