Cultura, Espectáculos y TV

‘Soy un buen mentiroso’

Pablo Illanes

Por: Alfredo López

A pesar de que Conde Vrolok no alcanzó el arrollador éxito de Dónde está Elisa?, no se siente un ángel caído. Renovó contrato con Televisión Nacional, en unos meses más debutará como director de cine con Baby Shower y sueña con hacer una película sobre Michelle Bachelet.

Fotos Claudio Doenitz
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Si algo detesta en la vida es despertarse temprano. “Lo odio, me cambia el ánimo”, confiesa a eso de las 11:30 de la mañana, mientras tomamos el brunch de Coquinaria. Todavía se acuerda cuando su mamá le echaba agua helada en la cara para que se levantara en sus tiempos escolares. Vive una etapa más relajada, sin apuros. Lejos está el fuerte ritmo que le impuso el éxito de Dónde está Elisa?, que lo tuvo escribiendo días enteros, vorágine que siguió con los guiones de Conde Vrolok. Al momento de la entrevista está a punto de partir a Tailandia de vacaciones. Eso sí, recién respira hondo y en paz: sólo una semana antes del vuelo, aún decidía su futuro laboral… Después de que lo llamaran varias veces de otros canales, finalmente renovó contrato por tres años con TVN.

Desde que en el verano de 1996, a los 22 años, escribió el guión de Adrenalina para Canal 13, no se ha desvinculado de aquellas historias en que las protagonistas son amigas y rivales. Siguiendo esa línea se planteó Baby Shower, su primer largometraje como director, que de golpe y porrazo le cambió los hábitos de vida: tres semanas consecutivas tuvo que levantarse antes de la cinco de la mañana. “¡Lloraba bajo la ducha!”, admite.

A pesar de los madrugones, la experiencia le pareció maravillosa: “Fue algo distinto. Siempre he trabajado en la etapa del guión de los proyectos, pero me encantó vivir el rodaje. Fue alucinante”.

—Generalmente trabaja solo frente al computador, esta vez estaba lleno de gente.
—Es verdad. Todo el tiempo estoy en mi casa… a veces hasta doce horas con la cabeza puesta sobre la pantalla. Sólo veo a mi nana, a mi perro y, con suerte, al equipo de guionistas que son tres. Rodearse de setenta personas durante 33 días seguidos, me encantó. Además, tuve la suerte de trabajar con un equipo joven, pero que a la vez es súper probado. La etapa del montaje, también fue muy entretenida. Se trata de manejar el deamer de la película, determinar el ritmo que le darás a lo que ya grabaste, puedes cambiar todo, incluso convertir un drama en comedia.

Vive con Bruno, su perro llamado así por Bruce Wayne, el nombre real 
de Batman.

—¿Invirtió mucho dinero en esta cinta?
—La verdad es que siempre la imaginé como una película de bajo presupuesto. Mi idea era rodarla con dos amigos en una casa en la playa, más las cuatro actrices que son las protagonistas y nada más. Pero el proyecto comenzó a crecer y crecer… aparecieron personas que le tuvieron fe y quisieron participar como socios. Obviamente el capital aumentó también, de hecho, no te podría dar una cifra final aún.

—¿Por qué pensó que sería una producción pequeña?
—Porque partió como una idea simple, una historia que ocurría en una sola locación. Una narración de suspenso con un eje de cuatro personajes. Mi pregunta inicial era: ¿Qué pasa cuando cuatro mujeres se reúnen a solas? ¿Qué sucede cuando todas vienen con distintas heridas del pasado?

—¿Y lo han invitado a un Baby Shower?
—Sí… y he tenido experiencias bastante macabras por lo demás. Pero esta historia particular se trata de mujeres que no se ven hace mucho tiempo. Obviamente, la apariencia es el núcleo de la narración y el motivo por el que, en algún momento, se convierten en enemigas. Desde ahí surge cierto espíritu crítico a esta asimilación de conceptos foráneos, que son ridículos.

—A Elisa le fue estupendo, pero Conde Vrolok fue perdiendo sintonía.
—Obviamente después de Elisa, Vrolok partió muy bien, pero luego el rating comenzó a descender y era natural. No se puede hacer dos fenómenos al año. Aun así, defiendo a ultranza la teleserie, porque sigue siendo (antes del terremoto) el programa más visto de TVN, después de Pelotón.

—Pero Vrolok estaba anunciada para el invierno del 2010. ¿Por qué la adelantaron?
—Fueron criterios comerciales que estaban sobre nosotros y que tenían su razón de ser.

—¿No le pareció una idea arriesgada?
—Sí… Y hasta hoy me parece una decisión de riesgo. Las teleseries tienen su coyuntura y están diseñadas para ciertos momentos.

—¿Renovó contrato con TVN?
— Sí, ahora recién lo confirmo con esta entrevista. Renové por tres años más.

—¿Y lo llamaron de otros canales?
—Sí. Pero preferí quedarme. Trabajar como guionista es difícil. No sólo se trata de un asunto de cabeza, sino también de vencer muchos obstáculos, de evitar problemas extra. Me di cuenta de que en TVN hay una tradición de hacer teleseries, con equipos muy afiatados.

—¿Votó en las recientes elecciones?
—Por supuesto.

—Si pudiera decirle algunas cosas a Piñera…
—Le diría tres: que transparentara todo lo que tiene a modo de silenciar las suspicacias en torno a su dinero. Segundo, que cumpla el plan de cultura que prometió. Y tercero, que no olvide el espíritu de sus discursos respecto de que sus políticas privilegiarán a las clases más pobres.

—Y la Presidenta Bachelet, ¿qué le parece?
—La amo profundamente. Me gustaría hacer algo con ella, una película, un documental de su vida. Me encanta la idea de que sea una mujer sola y que haya recibido la banda presidencial sin marido, sin nana, sin hijos. Es mi ídola.

—¿Cómo enfrenta el amor. Le resulta fácil estar en pareja?

—Soy bien adulto en ese sentido. Tengo mis mañas como todo el mundo, pero cuando estoy con alguien soy de los que cree que hay que pasarlo bien. Cuando dejas de hacer las cosas que te gustan es porque no está resultando.

—¿Qué no tolera?

—Lo único que no quiero es mentira a mi alrededor. Me mata las pasiones. Porque yo soy un muy buen mentiroso… Es mi trabajo y me pagan por eso.

—¿Fue mentiroso cuando niño?
—Normal.

—Baby Shower parte de una historia de un hijo que viene en camino, en Elisa había una hija perdida… ¿Ha pensado en ser papá?
—Me gustaría, aunque no tengo ningún apremio. Sólo sé que debe ser una experiencia muy determinante en la vida de cualquier persona y obviamente creo que sería un papá feliz.

Teaser de Baby Shower

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