Cultura, Espectáculos y TV

Juego de roles

Katyna Huberman

Por: Roberto Schiattino

Graciosa y versátil, no dudó un segundo para transformarse en Tara, la mujer con múltiples personalidades que la lleva en EE.UU. Publicista, actriz, instructora de yoga, mamá primeriza y con una sensualidad que descubrió tarde. Sus múltiples papeles no la hacen perder la cabeza.

Fotos José Manuel Domínguez. Producción María José Prado Maquillaje y pelo Maca Matte.
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Jugar le resulta fácil y natural a Katyna Huberman (38). Podemos verla de vampiresa en un cortometraje —Virginidad sangrienta de Sebastián Badilla— y de enfermera erótica en Los ángeles de Estela, la teleserie de TVN. Fue mosca muerta en Destinos cruzados y una amante en Los treinta, una de las primeras nocturnas en que participó, cuando a las actrices de carácter les daba pudor. “Nadie quería estar ahí, los actores serios te miraban con cara de uf, estás mostrando las pechugas… Después vieron que había una temática de fondo y me siento la raja de haber apostado a eso antes de que fuera una moda”.

En su versión 2010, está más flaca, atlética y rubia que nunca. De noche suele aparecer bien producida en algún ‘evento’; de día, anda con buzo y cara lavada. Y se ve bien, el yoga se nota.

NO TIENE POSE DE DIVA. ENCUENTRA EL “RASQUERÍO MÁXIMO” ir donde la directora de teleseries Eugenia Quena Rencoret a pedir algún rol protagónico —como hacen otros—, y con esa soltura se entretiene haciendo dramas o comedias. Igual que Toni Collette, la norteamericana que recibió un Emmy como mejor actriz por United States of Tara, la serie del momento en EE.UU. Toni (La boda de Muriel, Little Miss Sunshine) interpreta cuatro papeles paralelos: es una dueña de casa con personalidad múltiple, una mujer con complejo de Peter Pan, una reaccionaria ultraconservadora y un macho cervecero. Katyna acepta el juego que le proponemos por su parecido físico y capacidad para desdoblarse: que se vista de Tara y dé vida a todos sus personajes. “La versatilidad es lo que más me gusta, lo que me representa: conocer de todo, que no te encasillen y poder ir de un lado a otro con toda libertad. Quiere decir que tienes capacidad de transmitir en diferentes formatos y técnicas”.

No hay cómo clasificarla. Va del agudo sentido del humor a la férrea defensa de la pastilla del día después, pasando por su peculiar viraje de la publicidad a la actuación. Y aclara sin mediar pregunta que no es tan loca como la pintan: “Mi hermana ya está chata porque le dicen es que la Katyna es aquí y es allá. Nooooo —les responde—, ¡mi hermana es una lata!, súper ordenada, estructurada, nada lo hace sin pensar”. También sigo mi instinto, pero tengo medidas todas las consecuencias”. Debe ser su sangre alemana…

katyna200Para la entrevista eligió un café de Providencia, casi frente a su departamento de Ricardo Lyon. Así está cerca de Lou, su hijo de ocho meses con el músico Jimmy Frazer (con quien lleva más de dos años como pareja). Su nueva faceta de mamá es lo realmente importante ahora. Nada más es tan grave ni urgente. Apenas las grabaciones y el yoga terminan (está perfeccionándose para ser instructora), parte a pasear con su hijo. “Sé que para algunos es un drama no poder salir de noche o dormir pocas horas por culpa de la guagua, pero eso no me ha pasado. No tengo rollo con esa cosa egoísta de uno cuando está solo, con tiempo para perder”.

Para su fase maternal, se preparó e hizo ejercicio hasta el día antes del parto. Casi se fue directo del carrete a la clínica.

—Como Jimmy es el ex de Nicole, el mito dice que con ella se llevan pésimo.
—Absolutamente falso. Nos hemos encontrado varias veces y jamás podría tenerle mala onda porque yo no me metí en su vida ni ella en la mía. Ellos ya no estaban juntos… Las dos deberíamos estar agradecidas porque, después que terminaron, los dos encontraron al amor de su vida. Incluso nos invitó a su concierto de los 20 años, un lindo gesto.

Aunque la conocemos como actriz de TV —donde están sus mejores amigas Sigrid Alegría y Alejandra Fosalba—, el pololeo de Katyna con la actuación llegó cuando ella era una promisoria directora de arte en una agencia de publicidad.

—Seguro le molestaba estar todo el día en una oficina.
—Me incomodaba porque querían que me vistiera diferente. Ahora da lo mismo cómo la gente va a trabajar en las agencias, pero en esa época yo decía ‘estoy en un área creativa, ¿por qué no puedo ir a la reunión con hawaianas si siempre me visto así? Porque son hawaianas po Katyna, entiende’, me contestaban. Todo un rollo. Eso es lo que me complicaba. Con otros como yo, buscábamos nuestros espacios recreativos: dormíamos siesta debajo del escritorio, hacíamos puras maldades, queríamos vivir menos estructurados.

—¿Se siente sexy, como la definen tupido y parejo?
—Nunca ha sido un tema para mí. No fui sexy hasta que aparecí en Los treinta, fue todo un descubrimiento para mí.

—A lo mejor le gustaba Francisco Melo…
—¡Si me hubiera gustado, habría pasado algo! Nunca me sentí una mujer con actitud sensual. De chica era pava, le tapaba el escote a mi mamá o a mi hermana, les bajaba la falda. Te van a valorar solamente por tus pechugas y no por inteligencia, pensaba. Tenía todo un rollo. En Los treinta descubrí que existía esa energía.

katyna202—¿Quiere volver a las nocturnas?
—Quiero trabajar, me da lo mismo si es en la tarde o en la noche. Pero creo que ahora es de gran apoyo aparecer en la vespertina. Cuando a las nocturnas les empezó a ir bien, todos querían estar ahí. Con Los ángeles de Estela se comprueba que a las teleseries de la tarde también les va bien.

Yo aspiro a otras cosas, a hacer pegas interesantes, a ser versátil, que me den papeles distintos. No tengo más aspiraciones.

—¿Sería imagen de multitienda?
—Por supuesto, lo encuentro una muy buena fuente laboral.

—¿Depende del área? En el caso de Francisca Imboden, ha recibido muchas críticas por hacer publicidad a una farmacia.
—Eso es por algo que se supo después… Basta con buscar algo que no esté contra tus principios y ya.

—¿PÍLDORA, ABORTO, UNIONES CIVILES?
—Sí a todo…

Responde divertida cuando tocamos los temas valóricos, aunque bien en el fondo se esconda en ella una alemana cuadrada. Nada conservadora, pero tampoco está por el abuso de silicona en la pantalla. “¿Son necesarios tanta pechuga y tanto poto para abrir las cabezas? Bueno, si la gente lo necesita para pensar más, entonces démosle poto?” —y suelta otra de sus típicas risotadas, que resuenan en el café tal como en su programa en la radio: El país de las maravillas, con Franzani y Javiera Contador.

Y así se nos pasa el rato, al calor del café cortado. Hasta que es hora de volver a buscar a su Lou, aunque con Katyna no hay rutina posible.

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