Roba el alma pero no suelta prenda
Don Francis
Fotos Pía Vergara
A pocos días de las elecciones, ‘estrujó’ a los candidatos, los sacó de libreto y obtuvo historias nuevas. Pero él siguió hermético, pretendiendo hacer creer que aún no decide su voto. Entre frase y frase, muestra su lado más progre.
Vino de Miami una semana para entrevistar a los candidatos —tal como hizo allá con Obama y McCain—, buscando mostrarlos en una dimensión más humana que política. Y a cada uno, entre alegrías y tristezas, le encontró algo nuevo en Las cuatro caras de La Moneda. Como que Jorge Arrate —a diferencia del propio don Francisco— a sus 68 años no toma Viagra; que Eduardo Frei y Martita Larraechea perdieron cuatro guaguas; que Piñera y su mujer han estado un mes sin hablarse, y que Marco Enríquez Ominami sufrió una suerte de bullying en París y que es glotón.
Buscó la emotividad, sacó videos y testimonios para botar barreras, como siempre lo ha hecho, aunque él no suelta prenda: Mario Kreutzberger (68) pretende hacer creer que aún no sabe por quién votará y que lo decidirá en la urna… aunque no faltan quienes piensan que se acusó solito cuando promocionaba su programa y comentó “Pretendo ir al cambio de mando del presidente Piñera… (silencio) o del presidente Frei, Arrate o…”. ¿Lo traicionó el subconsciente? “No. Justo cuando nombré a Piñera se cayó un café sobre un cuaderno y nos quedamos en silencio, luego seguí hablando”, se defiende.
SU PRIMER VOTO FUE POR JORGE ALESSANDRI, y desde entonces se cerró como ostra. Lo han llamado distintos partidos para ofrecerle todo tipo de cargos, incluso algunos lo propusieron como la carta presidencial de consenso para las elecciones del ’89, pero se resistió en cada oportunidad. Definitivamente no es partidario de que los comunicadores se tiñan políticamente, pero no critica a Felipe Camiroaga ni a Raquel Argandoña por apoyar abiertamente a Frei. Su calculada prescindencia política en lo público —porque en lo privado el tema le apasiona— le ha permitido moverse como pez en el agua en distintos períodos. Asegura que en los 17 años de Pinochet jamás recibió presiones directas, aunque tenía claro que había momentos para hablar y para callar. Como cuando, en plena cuarta Teletón, tuvo que aceptar la donación de una ambulancia por parte de la Central Nacional de Inteligencia (CNI). “Yo no me relacioné nunca con él, pero hubo presiones en el canal. Y había que acatar, ¡era una orden! Claro que más de una vez me impusieron diga esto, ¡y ahí si que no! En esos años lo que había que obviar se obviaba, pero nunca salió de mis labios algo que yo no creyera”.
“EN LA CALLE ME DICEN QUE LO ÚNICO QUE QUIEREN ES VIVIR MEJOR, con más seguridad… ¡les da lo mismo quien sea presidente!’’, afirma categórico el animador de Sábado Gigante Internacional. ‘‘Igual la gente tiene que seguir trabajando, ya que de cada uno depende surgir porque éste no es un país cualquiera: tiene 30 años de estabilidad económica, independiente de los abusos y atropellos a los derechos humanos. Desde 1974, el sistema económico es el mismo, y gane quien gane, no cambiará. La diferencia pasa por dónde y cómo se invierten las platas sociales”.
—¿Cómo ve el escenario, entonces?
—Hay una situación que la política no considera: las personas no entienden por qué los candidatos se enfrentan ácidamente por un tema y después se abrazan por lo mismo.
—Y usted, ¿le encuentra explicación?
—Lo veo como un enfrentamiento de ideas que, como en las negociaciones, en algún momento llegan a acuerdo. Son como dos marcas de yogur que compiten, pero al final tienen que unirse para superar a una tercera…

—Entonces Marta Lagos no se equivoca al decir que los presidenciables compiten como ‘productos’, y que ven al electorado como ‘clientes’.
—No. Los cuatro saben que quienes pasen a segunda vuelta deberán negociar los votos. Chile tiene el sistema binominal de países desarrollados como EE.UU., donde al final terminan dos coaliciones. Sí creo que aquí hay una crítica de la juventud hacia la política.
—Porque casi tres millones no se inscribieron…
—Hablé con muchos y todos piensan que la política no se ha renovado lo suficiente como para darle espacios: más alcaldes, gobernadores, diputados… Creo que la renovación vendrá por el lado de la tecnología, así se están haciendo las campañas. Aquí todavía no tanto.
—¿Cree necesaria la alternancia en el poder?
—No. Puede haber una coalición que gobierne 50 años, y del pueblo dependerá si siguen por cuatro más o no vuelven. Ahí estuvo mi aporte: que la gente tenga la mayor cantidad de información posible.
—¿Pero tantos años no facilitan la corrupción?
—¿Por qué va a ser malo y no sinónimo de experiencia? En los gobiernos que recuerdas, ¿no ha habido corrupción acaso?, ¿cuál es el problema?…
—¿La justifica entonces?
—Claro que no, pero entre los políticos existe una gran mayoría de personas honestas, y también un porcentaje de corruptos, como los hay en las empresas, en el deporte, en el ámbito judicial, en los hospitales…
—¿La UDI aceptará la unión civil entre homosexuales?
—A lo mejor no…
—¿Y prometerlo no es populismo?
—Siempre pasa. ¿Cuándo hay ofertones en las tiendas? Cuando necesitan vender. ¿Cuándo hay ofertones políticos? Cuando requieren votos… Y muchos de ellos se cumplen. Recuerdo a Michelle Bachelet hablar del AUGE, y existe.
—Pero también habló de las uniones civiles entre homosexuales, y no pasó nada.
—Bueno, no todo lo podrá hacer, pero está en la agenda.
—¿Es partidario de este tipo de relaciones?
—Sí, creo en la integración de la diversidad. Y si las personas con orientación sexual diferente tienen que pagar los mismos impuestos que un heterosexual, ¿por qué no van a tener los mismos derechos? Igual, con la píldora del día después… todos deben tener acceso. No porque Chile esté entre la cordillera y el mar vamos a ser una isla.
—Entonces, sólo en política no se pronuncia.
—Lo he hecho para no dividir a mi audiencia, sobre todo por la Teletón, y porque no tengo ambiciones en ese campo. Tampoco opiniones definitivas. Soy cambiante, mi posición sólo confundiría a la gente.
—En dos años y medio deja Sábado Gigante, ¿no le interesa algún cargo público?… Arrate ya le vaticinó que le iría muy bien.
—De repente me gustaría un cargo internacional. No se me ocurre cuál, en la UNICEF, en la Organización Panamericana Mundial de la Salud, pero nada político.
—Tiene casi 50 de TV, ¿no se siente con el derecho a decir lo que le parece en esta materia?
—Pierde cuidado que si tuviera algo importante que decir o influir, ¡lo diría!, como lo he hecho en otras oportunidades…
—¿Cuándo?
—Muchas veces señalé que era un admirador de la democracia y que pensaba que Chile debía retornar a ella, pero no indiqué quién debía gobernar porque no me corresponde.
—¿La elección se va a ganar por ‘nariz’?
—No sé. Pienso que habrá dos elecciones: el 14 de diciembre se comienza a reordenar el puzzle.







