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Beto Cuevas y el porqué de Gracias a la Vida

Exclusivo: escribe para CARAS

Por: CARAS

beto
Eran las 3 de la madrugada y recién a esa hora finalizaba la penúltima jornada del Festival de Viña de Mar, donde yo era presidente del jurado. La edición fue un tanto extraña, llena de cambios imprevistos, descontentos y especulaciones, con una Quinta Vergara despoblada en casi un 50 por ciento. Esa noche me fui directo a mi hotel: al día siguiente debutaba como solista y tenía prueba de sonido muy temprano. Pero en cuanto apagué la luz sentí un ruido que provenía desde las entrañas del edificio. Por unos instantes pensé que la fiesta en el bar estaba que ardía…, hasta que todo empezó a moverse, cada vez con mayor intensidad. De pronto era como si mi cuarto fuera una caja de zapatos remecida de lado a lado por un gigante. Huí a pasos agigantados por la salida de emergencia temiendo un inminente derrumbe.

Las comunicaciones estaban cortadas y se especulaba acerca de un posible tsunami en Viña… Pero lo realmente impactante vino al encender la televisión y presenciar la devastación en el sur de Chile, y cómo muchas personas vieron sus vidas cortadas con esa repentina marea destructora que arrasó con todo en Dichato.

Mi corazón se estremecía, y un espíritu de ayuda y solidaridad se empezaba a respirar en el aire… Un par de días después hablé con el presidente regional de mi sello, Iñigo Zabala. Le comenté que quería hacer algo que pudiera generar fondos y apoyar la reconstrucción. Me sugirió que escribiera una canción: él me ayudaría a conseguir artistas de renombre para interpretarla. Pero en mi mente sonaba la melodía y letra del clásico de Violeta Parra, Gracias a la Vida, que en estas circunstancias adquiría un significado profundo, tan preciso. Sentí que debía realizarse con altura y respeto, hacer una versión que fuera diferente, sobre todo porque sería beto200interpretada por muchas voces y requería de un cierto ingenio y metodología de trabajo. Contacté al productor e ingeniero de sonido Humberto Gatica, con quien había trabajado en el pasado junto a La Ley, y así obtuve el apoyo discográfico y de logística para lograr reintentar la que siento como la canción más importante de la cultura chilena. El puso a disposición todo su equipo de colaboradores, músicos y arregladores, con quienes estaba trabajando en otra importante producción. Conversamos sobre cómo musicalizarla; él ya tenía una idea bastante clara a nivel rítmico para sacarla de su nicho folclórico y permitirle entrar en un mundo más radial e internacional. El número de intérpretes debía ser reducido, y así respetar su esencia y grandeza. Entonces abrimos nuestras agendas telefónicas e iniciamos los llamados para armar este elenco ideal.

El primer artista que contacté fue Miguel Bosé, quien me había dado su correo electrónico en Panamá cuando nos vimos en el lanzamiento de la fundación ALAS. Me respondió de manera casi inmediata, poniéndose a disposición. Luego llamé a mi amigo Fher Olivera, de Maná, quien también aceptó sin mayores inconvenientes. Lo lamentable fue que su madre murió a los pocos días de recibir la invitación, y todos llegamos a pensar que desistiría de grabar por razones de luto. El presidente de Warner me comentó que era delicado insistirle, considerando la situación que estaba pasando. Sin embargo, Humberto se adelantó y a través de un amigo del grupo le pidió a Alex González (baterista de Maná) que lo persuadiera, y lo logró.

El correo electrónico de Shakira se me había perdido, por lo cual le pedí a Gaby Martínez, de Warner, que se contactara con su equipo de trabajo y le extendiera la invitación. Al igual que los otros, aceptó gustosa, tanto por Chile como por el privilegio de cantar el tema de Violeta Parra.

De Juanes, Michael Bublé, Juan Luis Guerra y Laura Pausini se encargó Humberto Gatica. Alejandro Sanz había escuchado del proyecto a través de un amigo en común y acordó participar gracias a una conversación que tuvo Gatica con su manager, Rosa Lagarrigue.

Trabajábamos por la noche. Los artistas invitados grababan desde sus respectivos estudios y nos mandaban los archivos vocales que añadiríamos a la canción. La magia iba creciendo: Miguel Bosé nos envió lo suyo desde Madrid; Juanes, de Londres; Alejandro Sanz, de Chile; Juan Luis Guerra, desde Miami; Laura Pausini, Italia; Fher, Guadalajara; Shakira, Nassau; Michael Bublé, Canadá. Yo grabé en Los Angeles.

Fue hermoso darme cuenta de que Gracias a la Vida era una canción que había dado la vuelta al mundo, y que todos los que participaron en esta nueva versión lo hicieron por el privilegio que significa cantar una pieza emblemática. También por el profundo amor, respeto y agradecimiento que cada uno de estos artistas siente por mi país. Porque Chile es una nación que sabe querer, en las buenas y en las malas, y el haber podido liderar un proyecto como éste, sólo reafirmó el cariño y el amor que le tengo a la tierra que me vio nacer.

Video de Gracias a la vida

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