Cultura, Espectáculos y TV

La diva de los excesos

Lady Gaga,entrevista exclusiva

Por: CARAS

Derechos: Rosa Zarkravsky⁄D-Press/Otherimages press.
Adaptación: Roberto Schiattino.

El arte de Lady Gaga captura el período que estamos viviendo’. Quién mejor que Cyndi Lauper para definir el fenómeno de esta neoyorquina en la música pop.

gaga
Ella es a la música lo que Lula Da Silva a la política: la más influyente del mundo. Lo decretó la revista Time en su especial anual con los cien personajes más inspiradores del orbe. “Tiene el potencial de Madonna”, advirtió el sueco Jonas Akerlund, el videísta más importante de la música, responsable del multipremiado Ray of light de la ‘reina del pop’, y Bad romance y Telephone, de su sucesora, los más vistos de la historia gracias a YouTube (cada uno bordea 200 millones de visitas).

Su capacidad para escribir, cantar y actuar, inspirada en sus propios fantasmas, es lo que ha dado a Lady Gaga un sello inimitable, según dijo su amiga Cyndi Lauper a Time. Cristina Aguilera y muchas otras intentan imitarla.

¿No será mucho para una tipa que no es sexy como Britney Spears, guapa como Beyoncé ni elástica como Madonna? Sin pintura ni ropas estrafalarias, de hecho, parece cualquier hija de vecino. Pero bajo encajes, tules y antifaces se esconde una mirada medio triste que dice mucho más que su voz de bajos decibeles (cuando no canta). Esa retina guarda los recuerdos de una nerd maltratada en el colegio que, aburrida en su mansión de millonarios neoyorquinos, decidió dar un giro a través de la música.

Con talento sin pulir y formación en piano clásico, Stefani Germanotta —su italiano y verdadero nombre— optó por cantar a los despreciados como ella, a geeks y pokemones incomprendidos, envuelta en atuendos que casi parecen piezas de arte o fieles representantes de la cultura basura. Con un cuerpo de proporciones mínimas, los excesos de su ropa son todo lo que ella jamás será: voluminosa, llamativa, impresionante.

Autodenominada con ese extraño nombre en honor al clásico de Queen Radio gaga, en esta entrevista explica cómo concibe su vestuario, a cargo de un séquito de diseñadores recién salidos de la universidad (y también de clásicos como Marc Jacobs o Alexander McQueen). Para ella, esto es parte de una amalgama que, junto a su música, define cómo piensa. La comodidad es secundaria, Gaga no teme aparecer con la cara tapada por un demoníaco tul rojo, sobre tacones imposibles o atrapada en corsés que no la dejan respirar. De hecho, en un vuelo internacional la obligaron a cambiarse de ropa ante el alto riesgo de una embolia por culpa de su ropa.

Apenas dos años después de que su primer gran éxito empezó a sonar (Just dance) y de que el segundo, Poker face, se convirtiera en la canción del 2009, Lady Gaga está en todas partes: en la radio, en la web, en estelares con David Letterman, Barbara Walters y Oprah Winfrey; en publicidad de cosméticos, portadas de revistas y en una gira mundial que la tendrá a tablero vuelto hasta fin de año,lady-gaga de Helsinki a Montreal. Hasta el momento no suma fechas en Sudamérica.

ESTRAFALARIA TOTAL, a fines del año pasado cantó para la reina Isabel y la sorprendió con un traje entre isabelino y gótico en lúrex rojo —y antifaz, por supuesto—. Este año editó, además, su segunda placa: The fame monster, con nuevas versiones y canciones inéditas. No es de extrañar que casi se desmayara en pleno concierto. Pero ella parece inagotable y desoye las voces de quienes la ven apenas como otro producto pop: “Su música me hace doler las muelas”, declaró su enemigo Noel Gallagher, del grupo Oasis.

Pero tiene pruebas de su talento: a los 24 años ya cuenta con una larga lista de temas que compuso para ella y otros. Y aunque para muchos parezca cargante, para la industria musical es ‘la’ artista. Sobre ella se tejen las más descabelladas teorías: cuando en una desafortunada toma se le vio un extraño bulto bajo el vientre, circuló el rumor de que era en realidad un hombre. Ella se lo tomó con humor, ¿simple rumor o exitosa estrategia de marketing?

—¿Imaginó alguna vez que se convertiría en una pop star y símbolo fashion?
—De niña soñaba con firmar con un sello… Siempre he sido locamente ambiciosa, hasta el punto que los demás no me entienden. Un ex novio siempre me decía que nunca tendría éxito. Yo le contesté: algún día no podrás ni pedir un maldito café sin escucharme o verme en todas partes.

—¿Cómo fueron sus primeros años?
—Al principio llegaban 15 personas a mi show de los viernes. Ahora canto en estadios o teatros. Se lo debo a mis amigos y fans del Lower east side (sector bohemio de Manhattan).

—¿Qué significa la música para Lady Gaga?
—Es algo mucho más grande que un disco, una canción bajada de internet o la plata que ganas. Se trata de transformar la cultura, ir hacia adelante. Crear y ser tomada seriamente como artista.

—Se hizo conocida por sus tenidas y presentaciones extravagantes, ¿no cree que su estilo opaca un poco a su música?
—Lo que hago es precisamente lo que creo acerca de la cultura pop, la música y la moda. Tengo una particular fascinación por la forma en que el mundo fashion afecta al musical y viceversa. Todo es una declaración de quién eres. Para mí, se trata de una trinidad: me muero si me prohíben escribir, amar o acercarme a la moda.

—¿Qué lleva puesto?
—Marc Jacobs de la cabeza a los pies.

—¿Y qué usa una fanática de la moda en su casa?, ¿vestidos como el que lleva ahora?
—Creo en una vida glamorosa y así es la mía. Eso no tiene nada que ver con la plata sino con la confianza, poniendo creatividad y amor en la ropa. Y, sí, uso Marc Jacobs en mi casa.

—¿Qué importancia da a internet?
—Mucha, como todo en lo que invierto tiempo y energía. Es un medio reciente y también el futuro. Es lo que hace la gente joven todo el tiempo: sentarse frente al computador y pasar el mejor momento de su vida investigando en la web.

—¿En qué se inspira?
—En distintas cosas y de distintas fuentes: mis estudios en arte, fotografías, música y películas antiguas. Y me siento afortunada de tener alrededor a gente extraordinariamente creativa que aporta a mis ideas.

“No es un acto pop —concluye Cyndi Lauper—, es una artista del performance. Ella misma es su arte, ella es la escultura”.

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