‘Me río cuando leo los duros blogs en mi contra’
Entrevista exclusiva con Beyoncé
Está que explota… La chica que brilló en los premios Grammy pasa por un mal momento personal. Mientras llena estadios y sigue siendo el rostro publicitario más cotizado, Beyoncé soporta secretamente el divorcio de sus padres. Un golpe duro al clan que dio hasta lo que no tenía para levantar su carrera.

Ha tenido que morderse la lengua y ser testigo mudo de cómo la pareja ejemplar que eran sus padres ahora no quiere mirarse a la cara. En medio del revuelo que ha provocado su concierto en Chile y con las más de seis mil copias vendidas de su disco Single Ladies, observa con impotencia que no hay vuelta atrás, que nada volverá a ser como antes, cuando ella y su única hermana, Solange, soñaban con Hollywood y los estudios discográficos. Tina, su mamá, bordaba las lentejuelas de los trajes, trabajó día y noche en una peluquería de barrio en Houston para pagar las clases de canto y danza. Su padre, Matthew, viajaba largas horas en bus para vender material quirúrgico de la compañía Xerox y así conseguir el dinero para que sus hijas tuvieran una formación que no frustrara sus talentos. Vendieron casa y auto para mudarse a un lugar más pequeño y menos seguro… Nada importaba, sólo verlas convertidas en todo lo que ellos no pudieron ser.
Beyoncé, quien debutó en MTV y la cadena New Line TV como protagonista de la ópera Carmen de Bizet en versión hip-hop. Desde ese momento nunca más quiso encasillarse en un solo estilo. “Quiero que me escuchen a partir de todas mis influencias musicales: hip-hop, rock y jazz. Sé que la gente me ve como una estrella del pop, pero aspiro a que me entiendan como una artista global”. Cuando era parte de Destiny’s Child no sólo cantaba, además componía la mayoría de las canciones, tal como lo hace hasta hoy. Sus padres lloraron juntos en público cuando confirmaron que todo el esfuerzo se recompensó al recibir Beyoncé el premio ASCAP como la mejor compositora del 2001, siendo la primera afroamericana y la segunda mujer de la historia en obtener ese reconocimiento. El disco Dangerously in love, al poco tiempo, rompió todos los records de venta y rápidamente llamó la atención de las marcas de moda y cosmética por su figura exuberante y rostro enigmático.
El poder y carisma de Beyoncé son incomparables: ha ocupado el primer lugar de las celebridades más poderosas y ricas por tres años consecutivos en People y cuando sus padres supieron que su hija era la escogida para cantarle a Barack Obama en su proclamación como el primer presidente de color en la historia de Estados Unidos, una vez más se sintieron infinitamente orgullosos. A esas alturas ya se habían dado cuenta de que la meta se había cumplido, aunque como pareja no tenían nada más que hacer. Sin decirle una palabra a sus hijas, en noviembre pasado comenzaron silenciosamente los trámites del divorcio.
¡NO ES UN HOMBRE PARA ELLA!, pensó todo el mundo cuando hace dos años se casó en una ceremonia privada con el rapero Jay-Z, el mismo que había sido arrestado por conducir en estado de ebriedad y que tenía la mala fama de ser el anfitrión de las fiestas más desenfrenadas de Los Angeles. Ella, con 26 años, creció cantando con sus vestidos blancos almidonados. El, a sus 38, seguía siendo un pendenciero y provocador que se jactaba de conquistar a las chicas más despampanantes de Brooklyn. Pero, una vez que se conocieron, nunca más pudieron separarse. Fue ella quien logró sacar lo mejor de sus talentos, rehabilitarlo de algún modo.
—De gira en gira, ¿hay tiempo para Jay-Z?
—Mi vida privada sigue siendo lo más importante e intento darle el mayor espacio.
—¿Planes de hijos?
—Ahora no podría, pero es lo que más quiero.
—¿Qué piensa de Lady Gaga, su principal competencia en los Grammy?
—Me gusta. Sobre todo su estilo: todo lo que usa encaja con ella. No tiene miedo de arriesgarse y eso la hace ser interesante.
La sola comparación con Lady Gaga, la única cantante que hoy compite con ella en ventas y style, podría ser el detonante para descalificaciones y disparos entre divas. Beyoncé, sin embargo, es distinta. Jamás está envuelta en enredos y nadie podría decir que se amanece en fiestas hasta la madrugada o que tiene amistades vinculadas con drogas y otros excesos. Su buen gusto como anfitriona se confirmó cuando el año pasado le celebró los cuarenta años a su marido en República Dominicana. Fuegos artificiales e invitados como Alicia Keys, Kate Hudson, Kanye West y Mary J. Blige, fueron testigos de una noche regada de champagne, caviar del Báltico y un espectáculo de nado sincronizado. Al día siguiente, preparó personalmente el almuerzo. Los platos, de influencia africana, latina y europea, sacaron aplausos entre el centenar de comensales.
“¡FUE EMOCIONANTE, INCREÍBLE! Me puse muy nerviosa cuando me llamaron… Faltaba una semana, seguramente no me contactaron antes para que nadie se enterara… Pensaba en qué me iba a poner y cómo haría para estar tranquila al momento de cantarle al nuevo presidente. Me pidieron Single Ladies porque a las hijas de Obama les gustaba”. Pero al día siguiente la llamaron y le sugirieron que interpretara At Last… “Yo sabía que era parte de un suceso histórico y estaba muy consciente de lo importante que era esa actuación. Cantar para Obama ha sido uno de los momentos más grandes de mi carrera”.
—¿Primera vez con el presidente?
—No, había estado con él en otras ocasiones. Lo respeto mucho y creo que nuestro país es diferente ahora en que todos estamos dispuestos a dar más. Tanto él como Michelle, su mujer, nacieron para hacer esto.
—Single Ladies ha sido la canción del año. ¿Se lo esperaba?
—Me sorprendió. Yo quería que el video fuera muy sencillo, a diferencia de If I were a boy que llevó mucho trabajo. Esta vez sólo necesitábamos un cuarto blanco y le dije a mi mamá que buscara trajes de baño de una pieza, negros. Y, de repente, el tema, el video y su coreografía se convirtieron en un ícono pop… No esperaba tanta repercusión. Me emociona la pasión que ponen las mujeres cuando cantan esa canción, incluso las que no son singles…
—¿Volverá a hacer cine?
—Las dos películas que he hecho han sido un proceso emocional muy difícil… Especialmente por el tipo de personajes que he interpretado; mujeres que la mayor parte del tiempo están llorando, peleando o gritando. Tanto drama me agota, aunque esa carga dramática equilibra mi carrera músical.
—¿Se considera una diva?
—Ni tanto… Me gusta estar cómoda, pero creo que es algo que me lo gané trabajando duro. Y, por lo general, las cosas que pido durante una gira son porque estoy lejos por mucho tiempo y quiero que todo se parezca un poco a mi casa… Nada demasiado alocado.
—Un ejemplo de divismo…
—Me gustan solo los M&M amarillos…
—Y su debut en Chile…
—He dado lo mejor de mi show porque sé que los chilenos me siguen desde mis días en Destiny’s Child. Encontrarme con todos esos fans es increíble.

