La lista negra de Pinti
Especial hombres
Por Matilde González
La política pa’la risa… Ese es el aporte del cronista-humorista más popular de Argentina. Ahora, Enrique Pinti trae a Chile Monólogos 2010, una obra en la que no se salvan Kirchner, Obama, Morales, Chávez, Sarkozy, Putin ni varios otros.

Imparable, ácido, agudo. Viene para presentar su última creación —Monólogos 2010—, que fue éxito rotundo por ocho meses en Buenos Aires. Es que de la realidad política, a Enrique Pinti (70), no se le escapa detalle.
Se define como hombre de teatro, pero en la sátira está su sello profesional. Y el triunfo, admite, responde sencillamente a que la gente está con una crisis de orientación entre tanto torbellino, preocupada por sus deudas o porque perdió el trabajo y, entonces, al escuchar una voz más o menos sensata, presta atención y se ríe con lo absurdo que, además, hace pensar.
Ha interpretado la realidad trasandina en durísimos momentos. El primer espectáculo a nivel masivo fue ‘Salsa criolla’, donde hacía una especie de exorcismo de la dictadura militar argentina en clave de humor. Duró 10 años en cartelera… Claro, era la primera vez que la historia de ese país se presentaba ágil, satírica y feroz.
Sus críticos dicen que el trabajo de Pinti no es artístico sino didáctico. El se defiende argumentando que hay que tener sentido del arte en el escenario para decir lo que pasa; porque él no inventa, la realidad es su mejor arcilla. En sus casi cuarenta años de carrera, ha diagnosticado la historia trasandina sin piedad y cree que el país debe “superar el estado de descomposición mental y cultural”. Acusa que Argentina ‘‘fue sumamente rica hasta que se adueñaron de ella unas personas que explotaron todas sus riquezas, entonces crecieron las desigualdades y apareció la cultura del sálvese quien pueda”.
“Es de terror, damos tres pasos adelante y tres atrás”, dice convencido de que no existen políticos confiables. Por eso hizo una especie de lista negra, para que la gente tenga memoria y no vuelva a votar por ellos. La encabeza el ex presidente y ex de Cecilia Bolocco, Carlos Menem; los ex mandatarios Eduardo Duhalde, Fernando de La Rúa, Néstor Kirchner y la presidenta Cristina Fernández… Pese a que reconoce haberla votado el 2007, se siente defraudado, fundamentalmente, porque no mejora la calidad de vida de los que menos tienen. Hoy, los discursos de Cristina son fuente de inspiración para los monólogos. El mayor ‘aporte’, eso sí, viene de Menem, por lo “pintoresco” y por sus “errores continuos”.
De todas maneras, la principal herramienta para crear libretos es su capacidad de observación, de leer entrelíneas.
—¿En estos monólogos hace referencia al Presidente Piñera?
—No incursiono en las relaciones o actualidad política local, sería una falta de respeto opinar siendo extranjero. Pero le puedo asegurar que voy a trazar un panorama suficientemente amplio de toda la realidad mundial, desde la Venezuela de Hugo Chávez, pasando por Cuba, Bolivia, Barack Obama, la transformación del mundo por la tecnología, la crisis económica global y un poco de Argentina, por supuesto…
—De todas formas, ha viajado mucho a Chile, tiene una idea de la gente y sus costumbres.
—Sí, lo que admiro del pueblo chileno es su capacidad de recuperación. Por ejemplo, se le cayó medio país tras el terremoto de febrero y sigue diciendo ‘Viva Chile, mierda’. ¡Qué actitud! Nosotros (los argentinos) perdimos el Mundial de fútbol y Maradona era el peor, pese a que había ganado la mayoría de los partidos. Lo que me gusta es que en Chile no se pone en tela de juicio al país, sino al gobierno, que es pasajero
El humor te salva. Y el exorcismo de un problema a través de un monólogo resulta muy liberador porque uno hace partícipe a los demás… “En el caso específico de la obesidad (como la mía) hay quienes intentan disimularlo poniéndose ropa negra o barba, si tienen la cara redonda”.
La gordura siempre aparece en sus monólogos; lo ha marcado desde niño. Remarca que come más de la cuenta y que se trata de una adicción que le cuesta limitar: “Si tenés humor para reírte de vos mismo creo que se sobrellevan los problemas’’.
—¿Cómo viene su año, tras ocho meses en el teatro Maipo y ahora en Chile?
—Me tomo vacaciones después de mi cumpleaños (7 de octubre) hasta el 30 de noviembre. Luego inicio una película con Moria Casán y Nacha Guevara. De ahí voy a España y en enero comienzo la temporada teatral en Mar del Plata.
Sarkozy es un ‘‘mamarracho’’. Putin, un mafioso. A ellos y otros alude en Monólogos 2010. ¿Siempre expresa lo que piensa o, a veces, se guarda algo? Como sabe que la verdad puede ofender, cuando ve en la platea a algún político que puede sentirse aludido, baja los decibeles y dice lo mismo en forma menos mordaz aunque igual de efectiva. Escribe la mayoría de sus obras, pero reconoce una gran dosis de improvisación según como reacciona el público.
—¿Cuál es su experiencia con los chilenos?
—No tengo mucha en teatro, pero sí en televisión, he estado en la Teletón varias veces. Al principio, no me parecían tan comunicativos, eran muy cautos, aunque con los años se han ido soltando.
—¿Cree que ahora conectará bien pese a que no alude a Chile en su libreto?
—Totalmente. Tengo preparado un panorama mundial que seguramente apreciarán, más allá de si toco o no temas locales.
Pinti sabe que mientras los argentinos se ríen con el humor político, los chilenos prefieren el chiste y las imitaciones (‘‘que alguien haga de Piñera o Bachelet les resulta gracioso’’). Y no hay problema, lo que él hace son reflexiones sobre el ser humano, temores, ambiciones, pecados y mañas. ¿Puede haber algo más universal?
Entrevista de la TVPública argentina a Enrique Pinti
Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

