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Cultura, Espectáculos y TV

‘Ser una estrella te puede joder la cabeza’

Santiago Cabrera desde Hollywood

Por: CARAS

Por Franco Fasola

Aunque no se cree el cuento, su carrera dará un salto cuántico: trabajará con J.J. Abrams —creador de Lost— en ‘Alcatraz’, la serie más esperada en Estados Unidos. Está feliz por el Goya que ganó ‘La vida de los peces’ y por el filme que grabará con Nicole Kidman sobre Hemingway. Después, a Cabrera, el futbolista frustrado, le gustaría hacer de Víctor Jara.

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Hace una semana estuvo con Philip Kaufman (’En busca del arca perdida’ y ‘La insoportable levedad del ser’), para hablar sobre su papel en Hemingway and Gellhorn, una película para HBO en la que trabajará con Nicole Kidman y Clive Owen. Allí Santiago Cabrera (32 años, chileno, casado) interpretará al famoso fotógrafo de guerra Robert Capa.

Lleno de trabajos de alto nivel —como ningún otro chileno hoy en Hollywood—, a Cabrera no se le van los humos a la cabeza. Hijo de diplomáticos, nació en Venezuela y ha vivido en Canadá, Rumania e Inglaterra, pero se siente completamente coterráneo, a pesar de haber estado acá sólo dos períodos: tercer y cuarto básico, luego enseñanza media y un par de años de universidad.

DE VITACURA A HOLLYWOOD TUVO MUCHO QUE RECORRER. Quiso ser futbolista profesional, estudió sicología en la Universidad Diego Portales y en la Católica, optando finalmente por la actuación. Pero no se equivocó. En 2006 saltó a la fama mundial con la serie ‘Héroes’, donde era Isaac Méndez, un pintor adicto a la heroína que adivinaba el futuro. Después vendrían las portadas que lo catalogaron como sex symbol y una aparición en ‘Che’, como Camilo Cienfuegos, con Benicio del Toro.

Cabrera tiene su juego bien claro. Esto es trabajo. No habla de su vida privada ni de su mujer, con la que está casado hace siete años. No se busca en las noticias y no tiene Facebook ni Twitter.

—¿Cómo te tomas el premio Goya por ‘La vida de los peces’?
—Es muy importante para la industria chilena, abre puertas, da a conocer lo que se hace acá pero, al final, se trata de un vínculo con el público. El cine sin él no tiene sentido. Al galardón el valor que le doy es que la película se vea más. Por ejemplo en Chile. Mi hermana vive en La Serena y tuvo que ir a Santiago para verla. Hay que preocuparse de que lleguen a provincias, dar una oportunidad para que se desarrolle la cultura de ir a una sala y que eso sea accesible para todos.

foto-texto-2—¿A QUÉ CHILENO TE GUSTARÍA INTERPRETAR?
—Víctor Jara es un personaje fascinante y la suya es una historia que se debería contar.

—Nunca habías trabajado con un equipo nacional, ¿qué te pareció Matías Bize?
—Me sentí muy cómodo. Era como con un grupo de amigos, como llegar a la casa de una familia. Se logró un ambiente súper agradable, de apoyo, colaboración y respeto. Matías es un director muy especial que hace un trabajo muy particular, desde su verdad. Por eso su llegada tan potente con cierto público: expresa algo auténtico. Yo tenía fe en la película y nos ganamos el Goya… Superamos todas las expectativas.

—Cuéntame cómo surgió lo de Alcatraz.
—La serie salta de los años ’60 a hoy, bajo la premisa que hay prisioneros que están apareciendo y nadie se explica por qué. Existe mucho misterio. Yo hago de un policía de San Francisco, novio de Sarah Jones, la protagonista. Hay un gran elenco y un equipo que sabe desarrollar series exitosas. Ya grabamos el piloto para Warner y Fox y en mayo se sabe cuándo partimos. Serán entre 10 y 12 capítulos.

—¿Cómo te adaptaste a la maquinaria de Hollywood?
—Las conexiones se dan con el tiempo. Empecé igual de perdido que cualquiera, totalmente ignorante del mundo de los agentes y manager. Creo que existe una relación muy especial entre el camino que uno quiere recorrer y los trabajos que tienes que hacer cuando te ofrecen algo. Lo que me ha sostenido es mi capacidad actoral, saber abordar personajes y confiar en mis gustos cuando leo un guión. Además, tener un buen equipo detrás: sin un buen agente es imposible avanzar.

—Nunca perdiste tu acento chileno, aunque has vivido la mayor parte de tu vida fuera.
—No sé, siempre converso con mi familia, que es muy chilena, con mis amigos, mis padres, jamás pierdo el contacto… Por último, también tengo buen oído. ¡Si hubiera perdido el acento incluso podría imitarlo! Es mi manera de hablar de siempre y no dejo que las influencias me cambien.

cabrera-texto-1—¿Cómo fue tu tiempo en Santiago?
—Era una vida de clase media, yendo a la playa el fin de semana, al colegio, muy de familia. Nos quedábamos donde mi abuela en Luis Pasteur cerca de La Maisonnette, porque mis viejos no tenían casa, por ser diplomáticos. Para mí, estar allá era pasarlo bien. Vivíamos en Inglaterra, mi colegio quedaba lejos, me iba en metro, era otro estilo… En Chile partíamos al campo el fin de semana. Con mis dos hermanos siempre queríamos volver.

—¿Es cierto que quisiste ser futbolista y que jugaste en la UC?
—Tuve beca deportiva por la universidad en la Portales y después me becaron para la Católica. Estudiaba sicología, no avancé mucho, me quedaba pegado con estadística y biología y pichangueaba harto. En la Católica jugué un año, Oscar Meneses era el entrenador y ganamos todos los campeonatos. Después me fui a Inglaterra a seguir teatro y ahí me cambió la vida. Sabía que tenía que hacer un giro, no estaba a gusto con la carrera…

—Y el teatro, ¿dónde partió?
—Había hecho una obra en Chile y me quedó el bicho metido. Fue Amadeus en la Escuela Moderna de Música. Me presenté al casting para hacer algo distinto y me dieron el papel. Lo del teatro surgió en un carrete, chupando. Aluciné con la experiencia. Luego me fui a Inglaterra, jugué futbol semiprofesional y tomé cursos de teatro. Tenía 20 años y quería hacer eso. En el Colegio San Benito tuve un profesor que me decía que debería actuar, pero era el goleador de la selección y siempre dije que no. Tiempo después le pregunté por qué pensó que me podía ir bien y me dijo que era porque me portaba mal de manera creativa… (se ríe).

—¿Cómo manejas el rótulo de ícono sexy latino con tu bajo perfil?
—Es parte del trabajo. Cuando haces algo en que quedas expuesto pasa esto de que una revista te nomina como hombre sexy, pero no me influye en mi vida diaria, no me lo tomo muy en serio.

—Entiendo que no miras lo que se escribe de ti en internet.
—No me gusta googlearme. Eso te puede joder la cabeza: leís una cuestión mala y tenís que ver cuatro buenas para quedarte tranquilo y ¡ni siquiera! No me sorprendo cuando escucho a gente famosa que dice que no lee nada sobre sí mismo. Es lo más autodestructivo y desconcentra mucho.

—¿Cómo llevas tu rutina en Estados Unidos?
—Vivo en un barrio que se llama Los feliz, un lugar relajado, más hippiento, nada que ver con Beverly Hills. A nadie le importa quién va caminando o dónde entras a comprar. Es más neoyorquino, un barrio autosuficiente, tiene cines, cafés, librerías muy cerca. No dependo del auto. Viajo mucho, tengo mis amistades, me gusta cocinar… Juego fútbol dos veces a la semana en un par de ligas donde hay músicos y actores.

—Cuando jugó la selección en Estados Unidos en enero, para la despedida de Bielsa, estuviste en el estadio con Cristián De la Fuente, Angélica Castro y Leonor Varela.
—Fue muy bueno. Pude reunirme con Bielsa en el hotel. Conversamos una hora. Es un tipo bien profundo, nada de hablar huevadas con él, directo al grano, de la vida afuera, del trabajo. Sabe mucho de cine… Creo que perdimos a un grande.

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