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Cine

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Por: Jorge Morales

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El baile de 
la victoria
Pese a que transcurre en Chile, tiene una masiva presencia de actores criollos y está basada en una novela de Antonio Skármeta, esta película es ciento por ciento española. Dato no menor porque se ‘compra’ el más rancio realismo mágico recauchado y una caricaturizada visión de los traumas post-dictadura. Dos reos comunes salen libres y planifican un robo millonario. Entre medio está Victoria, una joven bailarina que quedó muda tras ver el secuestro de sus padres post-golpe. La cantidad de lugares comunes, ideas absurdas y pintorescas (como que el protagonista se movilice ¡a caballo! por Santiago) hacen de esta bochornosa superproducción el broche de lata de un año flojísimo para el cine nacional.
España, 2009.
Director: Fernando Trueba.
127 minutos.

Enredados

Si Walt Disney resucitara estaría tranquilo tras ver esta versión de Rapunzel: su legado sigue intacto. No sólo tiene los trazos típicos de sus viejos dibujos animados, sino que el tono general es a la antigua. La ironía y parodia están contenidas en su mínima expresión, y la batería de canciones —que hicieron nata en la escuela Disney— reverdecen en la clásica historia de la niña de larga cabellera dorada. Aún más: el 3D le da vida a esta animación y, de paso, revaloriza este vilipendiado (y con razón) efecto técnico-comercial. EE.UU., 2010.
Directores: Nathan Greno y Byron Howard.
100 minutos.

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