,

Cultura, Espectáculos y TV

Mi Marilyn

Carmen Barros se pone los guantes de la Monroe

Por: Alfredo López

Como si nunca hubiera muerto de una sobredosis de barbitúricos, el dramaturgo chileno Alejandro Goic decidió traer de regreso a la legendaria actriz norteamericana, a través de un monólogo y comedia musical interpretado por Carmen Barros, quien revela que la sex symbol ahora tendría 85 años, igual que ella.

carmen
Con un canasto de mimbre en la mano, delantal floreado y trenzas atadas con seda blanca, Carmen Barros debutaba en 1962 en las tablas nacionales con su inolvidable Carmela, protagonista de La pérgola de las flores. El 5 de agosto de ese mismo año, y también con 36 cumplidos, una atribulada mujer nacida con el nombre de Norma Jeanne, era encontrada sin vida en su elegante penthouse de Los Angeles. Marilyn Monroe dejaba un puñado de buenas películas, escándalos y amores de alto vuelo como John y Robert Kennedy, además de una estela de misterios sobre su muerte.

“No creo que se haya matado. De hecho, esa hipótesis se descartó”, dice Carmen Barros, sentada en su departamento de calle Merced, en el mismo barrio Lastarria donde hace un par de meses se encontró con Alejandro Goic por casualidad. ¡Tengo un espectáculo y quiero que tú seas la protagonista!, le dijo el dramaturgo. Vinieron las reuniones, los libretos y los ensayos hasta que finalmente Mi Marilyn Monroe, un monólogo y comedia musical, vio la luz, primero en Concepción y ahora se estrenará el 11 de noviembre en el teatro de la Universidad Finis Terrae en Santiago.

“Es un repaso por su vida, sus penas, sus amantes, sus pertenencias… Además, ella canta junto a sus amigos Frank Sinatra, Ella Fitzgerald, Yves Montand y Elvis Presley. Tendría 85 también”.

—¿No tiene pudor para decir su edad?
—Al contrario; la longevidad me enorgullece. Tengo abuelos que sobrepasaron los cien años.

—¿Cómo veía a Marilyn en su juventud?
—Me gustaba demasiado. Siempre pensé que era una mujer especial. Tenía ángel y era un icono inconfundible. Cuando estaba en la gloria de su fama nadie hubiera imaginado que, con el tiempo, su vida terminaría siendo una tragedia. Me parecía simpática, encantadora, más amorosa que linda, la verdad.

carmen300En las vermut del cine Huérfanos o en el Central, Marilyn encandilaba con su versatilidad. “La prensa de la época hablaba de su vida, de sus tormentos y de que era muy conflictiva. Se sabía que daba problemas en las producciones, pero nunca se ahondó el porqué. Se creía que eran simples caprichos de estrella. Después nadie podía creer que se hubiese suicidado y de ahí surgió la hipótesis del complot”.

Carmen, madre de tres hijos, nueve nietos y cuatro bisnietos, se encantó con el proyecto de Goic. “Comencé a escudriñar en la historia de la Monroe. A medida que estudié al personaje, descubrí a una mujer increíble, que podría haber sido todo lo que soñaba. Era gran cantante, escribía versos, y definitivamente era muy intelectual”.

—¿Entonces, por qué la tildaban de tonta?
—Porque vivía interpretando un personaje debido a la profunda vulnerabilidad que sentía de su propia vida. Tuvo una infancia triste y fea. La madre la dejó en manos de padres adoptivos, que no la querían y la trataban de manera muy estricta… Esa familia la crió solamente porque le pagaban 25 dólares al mes. Creció en medio del rechazo. Siempre fue abandonada.

La obra es un caleidoscopio, un viaje por el carácter de una celebridad versátil, “que se enamoraba sin complejos, era dueña de un sentido del humor temido y encantador a la vez. Todo junto a una puesta en escena que incluye trajes legendarios y una mirada a las vicisitudes de Hollywood: un antro de vanidades y frivolidad”.

Carmen Barros fue estrella de programas radiales en los ’40. Romántica, amante del jazz y capaz de cantar en inglés, francés, alemán e italiano.

SU NOMBRE ARTÍSTICO ERA MARIANELLA. Grabó discos junto al trío Los Gatos y llenó las portadas de las revistas Ecran y Zig-Zag. La música se emitía en vivo desde los estudios y los fanáticos sintonizaban el dial para escucharla.

Había estudiado canto lírico de niña, por eso cuando su padre partió en misión diplomática a Berlín y luego a Roma retomó la ópera. “Incluso, logré el protagónico en Las Bodas de Figaro, en el Opera de Bruselas. Pero todo eso quedó atrás cuando me casé (con Jaime Amunátegui). Después llegaron los niños, me separé y no podía dejarlos solos”. De regreso en Chile siguió con las actuaciones radiales e hizo pequeños papeles en el Teatro de Ensayo de la Universidad Católica. Cuando Francisco Flores del Campo e Isidora Aguirre le propusieron estar en La pérgola de las flores se abrió camino como figura teatral. “La Carmela era algo nuevo, un desafío. Estuvimos por tres años con presentaciones, incluso viajé por México, España y Argentina. Se transformó en la gran comedia chilena”.

En 1973 se autoexilió. “Estuve casi nueve años en Kenya, haciendo mil cosas. Entre ellas, incursioné en la dirección de ópera. Con el tiempo me di cuenta de que tenía que volver a Chile. Había muerto mi mamá y sentía que era el momento de regresar”.

carmen200—Marilyn también tenía esa capacidad de reinventarse… ¿Podría establecer ahora algunos contrastes con su vida?
—Ella tuvo una niñez muy triste. En cambio mi infancia fue maravillosa, de protección, de lindos recuerdos. Mi familia era un clan de puro amor. Marilyn, para llenar esos vacíos, se produjo un personaje cándido. Inmediatamente se dio cuenta de que de esa forma podía ser aparentemente feliz y exitosa.

—Su padre era diplomático y desde niña vivió fuera de Chile. ¿No se sintió cansada de andar de un lado para otro?
—Nunca. Incluso en 1990, cuando pensé que jamás me volvería a mover de Santiago, el presidente Aylwin me ofreció que me fuera como agregada cultural a Berlín y partí por cuatro años. De alguna forma ya me había acostumbrado a estar en mi tierra, había vuelto a la televisión y para mucha gente haber sido una de las Tucas, junto a Ana González en la teleserie Los Títeres, era reencontrarse con algo de la Carmela.

Carmen es un alma libre. cantó baladas, jazz y también ópera. Vivió en europa y africa. ahora, a los 85 años, es marilyn monroe.

—¿Qué le faltó a Marilyn para ser feliz?
—Amor.

—¿Y a usted?
—Siento que la suerte fue esquiva a ratos conmigo, pero dado mi temperamento me las ingenié para salir adelante.

—¿En qué no tuvo suerte?
—En el dinero no me fue muy bien. Pero vengo de una familia en la que la plata no abundaba, pero tampoco nadie se quejaba… En cuanto al amor, siento que es algo escurridizo siempre. Aún así me quedo con la idea de que tuve buenos momentos sentimentales.

—¿Cuál pudo ser el gran defecto de Marilyn?
—La confusión. Le costaba establecer las fronteras entre la verdad y lo que no era cierto. De alguna forma, era mitómana. Tuvo una vida dura y con el tiempo se dio cuenta de que tenía mucho éxito como mujer, como hembra. Decidió profitar de eso…

—¿Qué fue lo más difícil al interpretarla?
—Meterme en su dolor. Uno hace paralelos: entre mi vida y la de ella, no hay nada comparable, salvo la musicalidad. Ella tenía un potencial tremendo, era una mente múltiple y versátil, podría haber sido una gran cantante y compositora. Pero no supo sacarle partido. Quizá porque era demasiado inteligente y algo dispersa.

Envíe su opinión sobre este artículo a actualidadcaras@televisa.cl

Comparte esta noticia