Hablemos de Arte
Concurso Bicentenario de escultura
Estos cuatro artistas comparten una pasión: la escultura. Por estos días trabajan fuerte en las obras que presentarán en el concurso Nescafé Art Collection, pero se tomaron un respiro para discutir sobre arte y defender su oficio.

José Vicente Gajardo (56), Aura Castro (63), Pilar Ovalle (39) y Francisca Sánchez (35), forman parte de los catorce artistas que aceptaron la invitación de Nescafé y de la galería Patricia Ready para participar en el primer concurso de esculturas por motivo del Bicentenario, y que premiará al ganador el 8 de septiembre. Una iniciativa que los tiene entusiasmados y que agradecen, ya que aseguran, hace más de quince años que empresas privadas no convocaban a escultores, una disciplina que en Chile “tiene el nivel más alto de Sudamérica”.
José Vicente y Aura llevan más de tres décadas dedicados a este oficio; Pilar y Francisca, quince y siete años, respectivamente. Representan dos corrientes, dos generaciones: consagrados y emergentes. Diferencias que se reflejan desde las propuestas a los materiales que utilizan. Gajardo sigue fiel a la técnica del esculpido y talla directa del granito o mármol, mientras que Francisca Sánchez incorpora elementos como aluminio, papel y agua.
Para Aura Castro —especialista en acero— la forma de trabajar el material es lo que más ha cambiado. “Antes sólo te enseñaban a tallar, a esculpir a partir del bloque. Hoy está la posibilidad de agregar cosas en la elaboración de la obra”. “Hay más libertad, más atrevimiento”, indica Pilar, quien se ha centrado en la madera y continúa: “Se han roto las tradiciones. Ahora se usan materiales que eran impensados para este oficio como el plástico, que hace que la creatividad vaya mucho más lejos”. Coincide Francisca: “Para mí, nada es intocable. Me quedo con lo que me sirve e incorporo cosas nuevas. La escultura es una estrategia para entender las imágenes que la fotografía suele aplanar”.
—¿El alto costo de su oficio los limita?
—Aura Castro: A veces. Sin presupuesto, mejor no hacer la obra; ahí no transo. Porque si haces una casa, ¡no puedes hacer la mitad porque se acabó la plata!
—José Gajardo: En comparación con otras artes, los escultores somos pocos, por tanto los proyectos que llegan al Fondart son limitados… Además, emplazar una escultura es muy complejo: necesitas un lugar con un montón de requisitos… Muchas veces nos vemos forzados a crear en espacios poco adecuados por un asunto económico.
—A.C.: Hay falta de conocimiento y sensibilidad. Por una cosa mediática, la escultura no le interesa a la gente. Prefieren los conciertos, la pintura, fotos. Es como con la música clásica, la gente necesita conocerla un poco más.
—Francisca Sánchez: Lo del financiamiento es cierto en parte, pero en otra, no tanto… A diferencia de los presentes, y por un sentido práctico, trabajo con materiales que se pueden encontrar en la librería, la esquina o la casa.
—¿Llegan convocatorias de buen nivel?
—J.G.: Hacía más de quince años que no se realizaba un concurso como el de Nescafé, con invitación a escultores medianamente reconocidos. Es importante para nosotros. Ojalá hayan más.
—F.S.: Y hay otro tema: muchas convocatorias son extranjeras, como bienales, llamados de embajadas… Tenemos que mirar para fuera…
—J.G: El apoyo es vital. Hace diez años que estoy trabajando afuera —ahora en un proyecto en París, antes en Portugal—, pero soy un caso particular. ¿Qué pasa con mis pares? No todos tienen la misma oportunidad.
—¿Qué mejorarían?
—Pilar Ovalle: Más políticas de gobierno que destinen fondos para las artes.
—J.G.: Me gustaría que el Fondart asignara becas por años, no por seis meses. Hoy reparten la torta para que todos estén contentos, pero les tocan puras migas.
—P.O.: Otra cosa que me impresiona es la poca difusión: ¡nadie se entera de los éxitos de chilenos afuera! ¡¿Por qué nadie supo que José Vicente expuso en tal lugar?!
“Hay proyectos que son para escultores, pero participan arquitectos”, alegan sobre los concursos del Ministerio de Obras Públicas (MOP). Gajardo agrega: “El Parque de Providencia (al lado del río Mapocho) empezó muy bien, y hoy está transformado en una chimuchina… Estaba destinado para gente consagrada y empezaron a recibir obras de cualquier artista”.
—¿Qué esperan del Ministerio de Cultura con este nuevo gobierno?
Todos coinciden:
—Estamos contentos que se hayan mantenido los fondos…
—J.G.: Insisto en mejorar la modalidad de los Fondart. Los recursos sí se necesitan, no hay duda.¡Ojalá lleguen a gente que se los merece! A los más talentosos.
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