Cultura, Espectáculos y TV

Secretos de la ruta Parte II

Experiencias únicas

Por: CARAS

Por Franco Fasola

Acaba de partir una nueva temporada de La ruta de… en TVN, ahora con una vuelta por las tierras de Gengis Kan. Javiera Contador,  Mané Swett y Paz Bascuñán, las mujeres que han acompañado las travesías de Ricardo Astorga, nos hablan de las aventuras y desventuras del viaje que cambió sus vidas.

Wp-Mane-600María Elena Swett, actriz: Lecciones de Shangrilá

Viajamos por el Sudeste Asiático: Laos, Camboya, Vietnam, China, Filipinas y Tailandia. El viaje duró tres duros meses… cuando me invitaron sentí que algo así sería irrepetible en mi vida. Así que sin pensarlo dos veces, dije que sí, me lancé a la aventura sin pensar en las consecuencias. En ese momento me daba igual donde me llevaran. Cualquier rincón del mundo del brazo de Astorga sería el sueño más valiente de mi vida. Hoy agradezco que me haya tocado ese destino. El lugar más lindo e inolvidable para mí fue Long Bay, en Vietnam. Y las personas más queridas fueron las familias en las montañas de Vietnam y las mujeres de uno de los últimos matriarcados que van quedando, que vivían en el lago Lugo, en China. Recuerdo con mucha pasión el recibimiento de ellas. Me acogieron, me acurrucaron, me hicieron sentir tan afortunada. De Asia me quedo con su religiosidad, su respeto por los ancestros, su capacidad de creer y hacer familia, el compartir lo mucho y lo poco y casi nada que tienen. ¿Su comida? Perfecta para mí: arroz, vegetales, huevos y ¡ají! ¡Qué delicia! Sólo dos objeciones: el perro que me negué a comer y el ratón que tragué y que todavía recuerdo. ¡Guácala!
El cambio que gatilló en mí este viaje fue total. Principalmente me quedo con los ejemplos y motivación de hacer familia. Y agradecer, agradecer y agradecer… a Ricardo por confiar y enseñarme.
Cuando me bajé del avión y pisé nuevamente Chile dije: noooooo… Nunca más en mi vida vuelvo a hacer una cosa así. Hoy me muero de ganas de volver a ir donde sea… De hecho el año pasado Ricardo me volvió a invitar. Dije “sí, sí”, pero finalmente me quedé haciendo lo que aprendí en Asia: armando mi propia familia”.

Paz BascuñÁn, actriz : El Sahara profundo

Wp-paz-300“Estuvimos en Mali, Benin, Togo, Ghana, Niger y Burkina Faso. La invitación fue un regalo. Uno de los momentos más lindos, fue la semana que vivimos junto a los Peuls en medio del desierto. Las distintas familias nómades se reunían en un punto secreto para celebrar sus fiestas de varios días, donde cantan y bailan sin parar y eligen al joven más bello. En un principio estaba la distancia lógica que se establece con el ‘extraño’, pero luego nos acostumbramos mutuamente y todo fluyó maravillosamente. Nos acogieron, haciéndonos parte de sus ritos y de su cotidiano.
En el puerto de Elmina fui al lugar donde tenían a los africanos antes de mandarlos a América. Recorrí las celdas junto a una mujer jamaicana. Las condiciones eran infrahumanas, cientos de personas hacinadas en cuevas oscuras. Había una marca en la pared hasta dónde se acumulaban los excrementos. Llegamos al hueco por donde los tiraban a los barcos rumbo a América. Se veía el mar, el guía no siguió hablando y de repente la mujer dio un alarido y se puso a llorar diciendo que de ahí había salido su abuela. Nos sentamos juntas y me contó su historia. También recuerdo una aldea donde una niñita deliciosa nos seguía, la tomé en brazos y pasamos mi estada juntas. Al partir, su mamá me dijo llévatela… va a estar mejor contigo. Esas son situaciones extremas que conmueven y no se olvidan más. Lo más duro de La Ruta del Sahara fue sentir la impotencia de no poder ayudar. Tenía rabia de ser actriz y no médico… Niños ardiendo en fiebre, con infecciones, una mujer con hemorragia, guaguas con los ojos infectados… Al principio compraba remedios, pero era querer tapar el sol con un dedo. El problema es tan profundo, el abandono y la pobreza es tan radical que llega un punto en que te vuelves más duro y decides hacerlo, pero sin desesperarte porque te volverías loco de pena y de impotencia. En ese sentido la experiencia de Ricardo fue fundamental. El es absolutamente genial. Ser su compañera de ruta fue de las cosas más lindas que me ha pasado. Me invitó a las Rutas que vinieron después, porque sabe lo feliz que fui… pero con niños la cosa cambia”.

Javiera Contador, actriz y conductora de TV: Por el Nilo y Oceanía

Wp-300-Javiera“Era alucinante la idea de hacer esos viajes de tres meses. Yo soy loca para esas cosas. La verdad ni lo pensé… ¡Listo y vamos! La primera ruta que hicimos con Ricardo fue la del Nilo. Me gustó mucho Etiopía, estuvimos en lugares rarísimos. Conocimos a la tribu esa que tiene el plato en la boca… Full desierto, días enteros en jeep, nos quedábamos atrapados en las dunas. Ufff. Había muchos simbolismos y nos tocó llegar a lugares donde la gente estaba armada. Pero el mayor susto que pasé fue en La ruta de Oceanía, donde íbamos a buscar a los caníbales: nos atacaron con flechas… ¡como de película! A ellos no les interesaba la plata, era gente muy ‘polvorita’. Llegaba uno, te gritaba y apuntaba con el arco como diciendo ¡te voy a matar!… Al rato lográbamos hacernos amigos y luego llegaba otro y en vez de presentárnoslo, de nuevo se volvían locos. Había que llevarles tabaco, machetes, porque ni una otra cosa tenía valor.
La ruta te sirve para aprender a aperrar. Uno no se ducha en una semana, come gusanos y carne cruda. Esta es una experiencia única en la vida, después de eso fui sola con mi mochila a China, Vietnam y Camboya. Sin el ‘entrenamiento previo’, no lo hubiera hecho jamás. El programa me regaló la experiencia de ser tres veces la primera mujer blanca que un grupo veía… ¡Poca gente le va a poder contar eso a sus nietos! Conocí el mundo, otras creencias… ¡Y feliz lo haría de nuevo!”.

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