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Keira Knightley loca seducción

Protagoniza polémica cinta

Por: CARAS

La actriz inglesa se zambulle en la locura en Un método peligroso, donde encarna a una mujer histérica que enredó con su siquiatra, nada menos que Carl Jung. Algo intenso, que incluyó sadomasoquismo, sexo fuerte y mucho trabajo sicológico.

Wp-Keira-600Largas sesiones frente al espejo, y no precisamente por vanidad, pasó Keira Knightley (26) antes de filmar Un método peligroso, la comentada cinta que aborda el inicio del sicoanálisis y donde encarna la máxima expresión de la histeria. Debía explorar la locura mirándose por horas, hasta encontrar los gestos precisos. Fue un viaje profundo, incómodo y sexual —bajo la batuta de David Cronenberg, el mismo de Crash y Promesas del Este)—, donde la actriz develó su lado más animal, gruñó como perro rabioso e, incluso, protagonizó escenas de sadomasoquismo.
En esta película, la estrella de Piratas del Caribe, Orgullo & Prejuicio y Expiación vuelve a los trajes de época para dar vida a Sabina Spielrein, una aristocrática joven rusa diagnosticada con una histeria —de manifestaciones violentas— que llega al hospital y es atendida por el siquiatra Carl Jung (Michael Fassbender). Culta y curiosa, empieza a desafiar al médico, quien informa los avances del caso a su mentor, Sigmund Freud (Viggo Mortensen). No pasa mucho hasta que especialista y enferma avanzan a un plano íntimo y sexual, con azotes de castigo-placer en el dormitorio.
Knightley no teme a revelar todas sus experiencias durante un rodaje. Honesta en lo que entrega en el set y, también, de opiniones francas ha alcanzado titulares al no seguir el juego de la industria, como cuando se rió por la prensa de los publicistas de su película Rey Arturo, que aumentaron notoriamente su busto en afiches promocionales. En contraste, no cede en guardar su privacidad. A inicios de 2011 rompió una relación de cinco años con el actor británico Rupert Friend (La joven Victoria) y hoy está con el rockero James Righton, de la banda independiente The Klaxons.

KEIRA HACE CLARA APUESTA EN SU CARRERA
, ya que en esta producción se entrega sin reparos a la siempre oscura mano de Cronenberg y debe estar al nivel de expectativas de un papel demandante que, en principio, iba a ser para Julia Roberts.
—¿Cómo fue el proceso de las escenas de sexo?
—Mi agente me envió el guión y dijo “David Cronenberg quiere ofrecerte una película”. ¡Grité de emoción! Luego, cuando me contaron que se trataba de un libreto de Christopher Hampton salté de alegría porque él adaptó Expiación. Partí leyendo, todo era extraordinario; entonces vi esas dos escenas (de sexo)… Pensé que la cinta era fascinante, pero no creí poder —o querer— filmar esas tomas. Tuve en cuenta las cosas que después rebotan en internet y no deseaba encontrarme en la web. Hablé con David y le dije: “Mira, creo que eres maravilloso y el guión es espectacular; realmente quiero estar en la película, pero no sé si pueda”. Me respondió: “Bueno, sería una tragedia que no tomes el proyecto a causa de eso. Si de verdad  no quieres hacer esas escenas podríamos sacarlas o llevarlas a cabo de una manera en que te sientas cómoda”. Después leí las páginas y me cuestioné: “¿Voy a hacer que corten esto?”. Y cambié, pensando que era muy importante que esas escenas estuvieran porque dan cuenta de quién es mi personaje. Cuanto más comprendía a Sabina, más cómoda me sentí.
—¿Desde el inicio se trató de escenas difíciles?
—Bueno, eran fascinantes. Todo era fascinante. Con aquellos personajes que son complejos uno puede buscar en características similares y experiencias propias para entenderlos, pero con Sabina no había nada en común. Yo no tenía ningún fragmento de experiencia similar a la de ella. Nada. Así es que llamé por teléfono a Christopher y le dije: “¡Socorro! ¡Ayuda! ¿De dónde sacaste la idea? ¿Qué usaste para elaborar a Sabina?”. Creí que iba a llegar a su casa para tener una amena conversación pero, en vez de eso, me dio una enorme pila de libros y me ordenó que los leyera. Lo hice. David (Cronenberg) hizo lo mismo, por lo que también conocía el proceso de pensamiento de Sabina. A través de todos esos textos me abrí camino hacia quién era ella. Había una lógica completa en la forma en que se comportaba, en sus movimientos, en las reacciones que tenía ante algo.
Agrega:
—El libro Sabina Spielrein, La pionera olvidada del sicoanálisis, de dos sicoanalistas compila material de ella: su tesis, los documentos que escribió, su diario, el intercambio de cartas con Jung, además de los apuntes de él. Obviamente, un  registro increíble y lo utilicé mucho. En gran parte de las notas —y también en el guión— decía: “Devastada por ticks y ataques histéricos”. Entonces me pregunté, ¿qué es eso? Los especialistas me dijeron que podía englobar casi todo y como David quería un montón de primeros planos, debía reflejarlo en mi cara. En algún lugar de su diario Sabina escribió que se sentía como un demonio o un perro. Pensé que eso era un punto interesante para partir, desde una cosa física, de lo demoníaco. También los analistas apuntaron a que estos ticks y comportamiento compulsivo eran una manera de liberar las emociones.

NO SON LAS PRIMERAS ESCENAS ÍNTIMAS EN PANTALLA. Aunque Keira partió actuando en la adolescencia (de culto es su trabajo de doble de Natalie Portman en la precuela de Star Wars), no demoró en realizar tomas atrevidas. Así esta nominada al Oscar se transformó rápidamente en sex symbol para los británicos y referente de elegancia para las revistas de moda. Hoy la inglesa es rostro estelar de Chanel para su perfume Coco Mademoiselle, pero su foco está en la interpretación; ya ha pasado por TV, cine y teatro.
—Ahora parece que inicias una nueva etapa en tu actuación.
—Nunca me habían ofrecido un papel como éste, por eso estaba emocionada. ¿En cuanto a lo que enseña? No lo sé. Lo que me gusta de este trabajo es que tratas de entender el mundo a través de ojos de otro. ¿Lo logré? No, y nadie lo hace. Lo más difícil fue la idea de contradicciones. Resulta perfectamente posible pensar una cosa y lo contrario al mismo tiempo. Suena tan simple. Discutí con los analistas sobre si ella odiaba o no a su padre. También por qué intentaría convertir a Jung en el sádico que fue su padre… si detestaba a su papá. Ellos me contestaron: “Odia a su padre y ama a su padre”. ¿A veces lo odia, otras lo ama?, pregunté. Ellos dijeron que no, ya que es algo que sucede al mismo tiempo. Así somos los humanos.

Lea la entrevista completa en la edición del 20 de Enero.

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