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Cultura, Espectáculos y TV

Pura nostalgia

Navidad en Los 80

Por: CARAS

Por Franco Fasola

Sobrias pero emocionantes eran las Pascuas de los Herrera, la familia más querida de la TV chilena. Ellos cuentan aquí cómo eran esas fiestas sencillas del Chile que ya pasó…

Wp-Losherrera-600Todos los 24 de diciembre, la mayoría de las familias se preparan, de algún modo, para compartir y celebrar. Calcetas para recibir regalos, luces de colores, compras de última hora o la estrella en la punta de un pino. Los ritos —y ritmos— han cambiado pero la familia Herrera, protagonista de la serie Los 80 —que en su cuarta temporada arrasa con más de 30 puntos promedio por capítulo—, recuerda cómo celebrábamos hace más de 25 años.
Han sido el espejo de muchos en una época difícil. Las alegrías y penas de Juan (Daniel Muñoz), Anita (Tamara Acosta) y sus hijos. Y aunque esta temporada —11 episodios— no tendrá un capítulo navideño, en las tres anteriores sí y son de los más recordados por el público.

“Siempre la celebración de los Herrera está cruzada por algún conflicto al interior de la familia… y el ambiente, con su carga de nostalgia, hace que los sentimientos afloren más fuerte y se renueven los compromisos de amor incondicional entre ellos”, explica Boris Quercia, director de la serie, sobre esos capítulos que se fijaron en la memoria con especial cariño.
Tamara Acosta (Ana), la mamá, confiesa que las experiencias personales iban aflorando en esas escenas, especialmente emotivas. “La comida era muy importante, el pesebre, el árbol y el villancico. Entre todos inventamos que los hombres cantaban una parte y las mujeres la otra. Después se entregaban los regalos. Cuando Félix (personificado por Lucas Escobar) estaba más chico, hacíamos el típico engaño con el Viejito Pascuero, con ruidos para que él saliera a mirar. Esas navidades eran más sencillas, centradas en lo esencial. Se enviaban tarjetas con buenos deseos por correo, se preparaba todo con bastante tiempo. En mi casa nos preocupábamos de todos los adornos, hacíamos el pesebre con mis papás. Los regalos eran para los niños… ¡y simples! nadie se endeudaba. Lo importante era estar juntos, igual que en la casa de los Herrera, donde no podía faltar el postre de helado con galletas, o macedonia, ni las papas mayo… Pero lo fundamental era expresarse el cariño”, dice Tamara.

Rodrigo Bazaes, director de arte de la serie y encargado de inyectarle la estética ochentera, cuenta que esos capítulos fueron bastante creativos. “No teníamos mucha seguridad sobre cómo hacerlo. Toda la gente de la producción comenzó a recordar cómo pasaban sus fiestas. Improvisamos con los elementos del pesebre y el villancico, en torno a la radio y al mueble modular del living, tan típicos de las casas de clase media de esa época. Cuando partieron las canciones, todo el mundo se emocionó mucho. En la primera temporada, en ese momento la familia había sufrido mucho con la crisis del ’82. Creamos esas escenas pensando en representar cierta tradición interna de los Herrera y nos dimos cuenta en el camino que ese rito se parecía al de muchos chilenos. Yo, sin ser católico, creo que ésos son los momentos en los que la familia se reencuentra, aunque se ha desvirtuado por la compulsión de la compra”.

“CHILE ERA MÁS AUSTERO, NO SÉ SI POR CONVICCIÓN
o simplemente porque éramos más pobres”, sentencia Quercia sobre el marco “social” que pudieron identificar durante esa década.

—¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre esas Pascuas y las actuales?
—Pienso que aún hoy se celebran navidades sencillas como las de los Herrera… hay que tener cuidado con eso de que todo tiempo pasado fue mejor.

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El accidente nuclear de Chernobyl, el avistamiento del cometa Halley, la internación de armamento por Carrizal bajo y el atentado a Augusto Pinochet son los sucesos históricos que le dan marco a la cuarta temporada que transmite ahora Canal 13.
La fractura en la familia, luego que Claudia (Loreto Aravena) tuvo que escapar a la clandestinidad con su pololo Gabriel (Mario Horton) por su vinculación con el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, inclinaron la serie a terrenos más políticos. Y aunque esos hechos son matizados por el fanatismo de los Herrera por las piruetas de Maradona en el Mundial de Futbol de México 1986 y los primeros amores de Félix, la producción ha tomado tintes mucho más dramáticos, profundizando en los conflictos internos de los personajes, cuyas vidas siguen cruzándose con la historia del país, en un año movido. El rating ha tenido un peak en el primer capítulo de casi 35 puntos, el más alto de la serie que se transmite desde 2008.

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