Que venga la modelo
Tv
Los programas de concursos están en el ADN de la TV. Y, aunque han sido históricamente mirados en menos, representan el bocado más obvio para entretener. Como género televisivo tiene los papeles manchados desde que, a fines de los ’50, Twenty one resultara un emblemático ‘fraude’ que debió investigar el Congreso de Estados Unidos porque al concursante estrella, le pasaban las preguntas desde la producción del programa (el caso dio para película: Quiz show, que postuló al Oscar).
Acá, en Canal 13, Un millón para el mejor terminó con escándalo en 1979 porque un participante también iba dateado. Y recién a fines de los ’90 los concursos por televisión revivieron en el mundo gracias a ¿Quién quiere ser millonario?, un batatazo inglés convertido en franquicia para todo el planeta. En Chile, el renacimiento se concentró en encantar a la familia para reunirla otra vez frente a la pantalla…
Hoy, la versión conducida por Diana Bolocco de ¿Quién quiere ser millonario? en su variable “alta tensión” (aplicada también en una decena de países y con temporada hasta diciembre) exige a sus concursantes cultura pop antes que conocimientos de historia, literatura o geografía, áreas que antes definían como “culta” a una persona en esta clase de certámenes. Lo que sirve ahora es conocer el nombre de un cantante ultrafamoso o de un actor de Hollywood. Rara vez se toca la contingencia. A ratos, son más difíciles las preguntas de esos trasnochados programas de llamados telefónicos que esto….
La conducción de Bolocco resulta naturalmente simpática y espontánea, sus dos rasgos más sobresalientes. Cumple ciento por ciento lo exigido en su papel, maneja el suspenso, la emotividad y empatía.
En TVN, Un minuto para ganar es la adaptación chilena de Minute to win it de la poderosa NBC de EE.UU. El espacio, iniciado hace sólo año y medio, arrasa. Se desarrolla en una veintena de países —hasta cuenta con una versión de Nintendo Wii— y tiene como gran gracia la sencillez de la propuesta. Las pruebas duran exactos 60 segundos y son más ingeniosas que sofisticadas. Invitan a emular los juegos simples y entretenidos en el hogar, todo lo contrario al consejo típico de la tevé “no-lo-intentes-en-casa”. Y se han puesto muchas más lucas en la escenografía que en la elaboración de los desafíos.
Julián Elfenbein, luego del abrupto final del intrascendente Dime por qué? con Karen Dogenweiler y, después, integrado a Buenos días a todos tras la tragedia de Juan Fernández, se recupera notoriamente en este proyecto. En realidad, está en su salsa. Anima con las ganas de un veinteañero aunque tiene casi el doble de edad…
Probablemente los arreglines nunca se acaben en los espacios de concursos. En 2008, la mismísima BBC confesó ganadores falsos en algunas de sus producciones. Pero el juego, aunque sea considerado un truco menor en la televisión como medio de entretenimiento, y tiente a sus realizadores para hacer trampa, siempre seguirá ahí, como una efectiva alternativa. La emoción de ver la pequeña odisea de un concursante sorteando pruebas y llevándose el premio mayor, continúa siendo emocionante. Es la promesa de un triunfo personificado en gente común, tocada y sorprendida por la fortuna. Carta vieja de la pantalla chica, humilde pero ganadora.
Quién quiere ser millonario alta tensión.Lunes a viernes 20:00 horas en Canal 13.
Un minuto para ganar. Sábado 22:15 horas en TVN.
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