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Cultura, Espectáculos y TV

Pacto de sangre

Secretos de familia

Por: CARAS

Vane, Moira y Daniela Miller
Chicas superpoderosas

“Somos un trío de excéntricas conservadoras”, dice Moira, la hija menor de Liliana Ross y del ex director de teatro Hugo Miller. Estas hermanas heredadron de sus padres heredaron el humor negro, el emprendimiento, hablar mientras comen y la veta artística. Daniela (47) es fotógrafa y profesora universitaria; Vane (edad inconfesable) y Moira (39) son actrices, aunque han hecho de todo en TV.

celine33copiaLa primera es panelista de Secreto a voces (SAV) de Mega y Moira dirige La muerte y la doncella en el Teatro Nacional. Son cómplices, unidas, aunque admiten que la vida ha hecho que la mayor y la menor sean más cercanas. “Tienen hijos, maridos, mascotas, viven cerca; yo, en cambio, tengo cuñados, sobrinos y estoy en el Cajón del Maipo. Aun así, les digo que no es razón para no invitarme a sus carretes”, se queja Vane. Pero cuando se reúnen tiran la casa por la ventana. “Lo pasamos muy bien, nos cagamos de la risa”, cuenta Daniela. “Somos el alter ego de Bombóm, Burbuja y Bellota (Las chicas superpoderosas)… Tenemos poderes que se potencian cuando estamos juntas”, coinciden. Se admiran pero, también, se tiran palos. Acusan a la panelista de SAV de llegar siempre tarde a las reuniones familiares; a Moira, de conseguir que tooodo el mundo haga lo que ella quiere y a Daniela de haber tenido puros novios guapos, “lo que nos daba pica”, dicen las otras.
En materia de belleza, tienen prioridades distintas. Mientras Daniela se enfoca a su pelo y compra productos reparadores, “tengo mucho y muy seco”, no hay día en que Moira no se aplique leche virginal en la cara y cuerpo. Vane, por su lado, se inclina por la meditación, tomar mucha agua, la actividad física, “evitar pelotudos y dormir más horas de las oficiales”.

Amparo y Emilia Noguera
Amigas-hermanas

A Emilia (27) y Amparo (46) las marcó a fuego la pasión de su padre Héctor Noguera por el teatro. Son hijas de distintos matrimonios, no crecieron juntas y tienen casi 20 años de diferencia. Pero la actuación las acercó. Amparo —fue Sofía en El laberinto de Alicia—, retornará a las tablas con La señorita Julia y negocia su contrato en TV. Emilia escribió la obra Un niño y partirá de gira con Comida alemana.
Llevan una vida parecida en torno a ensayos, grabaciones y montajes.

Suelen juntarse en la casa paterna, luego parten a sus respectivas funciones y terminan el día con una buena conversa y una copa de vino. Se reconocen metódicas, perfeccionistas, trabajadoras, aunque “Amparo a veces peca de mal humorada”. Esta se defiende: “El exceso de trabajo a veces me pone irritable, pero no ando así por la vida. Tener humor es clave”.
El exceso de maquillaje que les demanda su trabajo, las obliga a preocuparse bastante de su piel. La ex Sofía visita seguido al dermatólogo y a menudo se hace limpieza facial profunda. “Soy contraria a las operaciones, botox y todo eso. Un buen estado físico no pasa por ponerse pechugas, sino por la capacidad de responder a la exigencia de un personaje; por eso el Pilates ha sido fundamental”.
Emilia ejercita tres veces a la semana con un entrenador. Natural como su hermana, entre sus tips de belleza están aplicarse en las mañanas crema humectante, labial con color y encresparse las pestañas.

Gloria y Celia Münchmeyer
Las convivientes

“¡No te pensamos decir la edad!”, advierten de entrada entre risas cómplices, como si se tratara de un pacto de sangre. Las Münchmeyer fueron cuatro hermanos que pasaron niñez y adolescencia entre calles, cerros y playas en Viña del Mar y Valparaíso.
Entre Celia y Gloria hay seis años de diferencia y fue un problema porque Celia debió hacerse cargo de la hermana menor que no se le despegaba. “Tenía que ir con ella al cine. Me acuerdo que le daba pellizcos para que se fuera a la parte de atrás”, rememora. “Sí, la verdad es que me odiaba. Yo andaba encima de ella. Me escondía detrás de las cortinas para ver cómo pololeaba. Era insoportable”, reconoce la actriz.
Hace una década comparten un departamento en Ñuñoa. Celia lleva las cuentas y la administración del hogar. También atiende buena parte de las cuestiones administrativas de su hermana actriz.
—¿Y cuál es su aporte Gloria?
—Parece que yo la entretengo…—, dice antes de largar una carcajada.
Tienen panoramas predilectos, donde los viajes ocupan el primer lugar. Destino preferido: México. Eso sí, no coinciden en la música, Gloria odia las cartas que tanto le gustan a Celia, cocina mucho mejor, pero es incapaz de enhebrar una aguja. “A mí lo que de verdad me saca un poco de quicio es el desorden de la Gloria”, alega Celia. Pese a las diferencias, nunca siquiera han pensado ‘separarse’. “La verdad es que tenemos un matrimonio ideal de hermanas”, dice la actriz.

¿Los cuidados? Parecidos. Pero Gloria duerme más para recuperarse de su ajetreada agenda. También dedica atención preferente al pelo. Celia, por su parte, opta por cremas sencillas, como las que se compran para las guaguas. “Para el pelo me pongo aceite de coco. Es buenísimo”.

Lea la entrevista completa en CARAS del 28 de octubre.

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