* La experiencia santiaguina no sirvió para evitar la situación que viven en el sur.

Imposible quedar impávido frente a las imágenes de un Temuco contaminado. Bien sabemos los que vivimos en Santiago lo riesgoso que es ese aire para nuestra salud, en especial para la de los niños. La gran conclusión es que después de años de vivir bajo y entre las partículas contaminantes como país no hemos aprendido mucho, sino la situación de los sureños sería distinta.

Es aquí cuando recuerdo campañas como la que se desarrolló durante el mes de mayo “Un nuevo aire para Santiago 2013” que buscó recolectar fondos entre empresas para reforestar tres nuevas hectáreas del Cerro Colorado en el Santuario Laura Vicuña de Renca, actividad  que realiza la Corporación Cultiva o la que desarrolla durante todo el año la comuna de Quilpué entregando especies nativas a los ciudadanos que se comprometan a cuidarlas. También diferentes marcas de autos y cosméticos han creado sus propias iniciativas en este sentido. Y es que los árboles no sólo mejoran el aire trasformando el dióxido de carbono en oxígeno sino que además ayudan con sus raíces a fijar el suelo. Y he aquí u o de esos sinsentidos que me asombran de la vida. Porque lo curioso es que son estos mismos amigos del aire los que tienen a Temuco en situación crítica, claro que una vez más por culpa de la ignorancia, la desidia y la irresponsabilidad de nosotros, los seres “civilizados”.

Cualquiera que ha hecho una fogata en su vida sabe que la leña húmeda o verde produce más humo que llamas y eso es lo que ocurre en esa sureña ciudad, también en Padre las Casas. Los habitantes están sumidos en una nube tóxica por utilizar leña en forma inadecuada. Y lo saben.

Por televisión se han mostrado testimonios de personas que conocen que contaminan pero que se resisten a buscar otras alternativas más limpias simplemente por economía o por lo “rico” que es su calor. De no creer que no les importe el efecto que tienen sus decisiones.

¿Habrán oído hablar del etanol? Es un biocombustible de bajas emanaciones. Un dato como para tener en cuenta a la hora de pensar de qué manera nos calefaccionamos para evitar el frío y de paso de qué forma evitamos dañarnos.

Las campañas por reforestar sin duda son una gran ayuda pero claramente el tema exige un poco más de responsabilidad social y ambiental para que lo lo plantado aquí no contamine allá.

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