Hasta el cuello, así están los porteños con su basura, avergonzados e incómodos, sufriendo del mal olor y los riesgos sanitarios que significa esto. Para colmo comenzó la temporada de cruceros y la imagen que dan a los visitantes no es de lo mejor, incluso este feo y maloliente rostro podría perjudicar la mantención del título de ´Patrimonio de la Humanidad` por parte de la UNESCO el año 2003.

Ya llevan dos semanas en problemas y hasta los turnos éticos que se estaban aplicando para su retiro se están eliminando. El tema se vuelve caótico porque ya son cerca de 800 toneladas de basura las que se encuentran en las calles.

Quienes reclaman son los trabajadores pero no es una situación exclusiva de los municipios, ni de los empleados, ni de una comunidad como la porteña en particular, sino un problema de todos. El tema es que aún no hemos aprendido a solucionar situaciones como esta. La realidad laboral es una y eso le corresponde verlo a las autoridades, pero lo que ocurre con la basura por ejemplo, sí es algo que nos atañe a todos. Porque esa cantidad abrumante de toneladas podría ser bastante menos si se usaran más palabras como cosmpost, reciclaje o reutilización.

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¿Cuántos de los desperdicios que ahora repletan la ciudad podrían haber sido una contribución a la tierra, a un pequeño jardín o a un macetero, si las familias, los restoranes y hoteles que cohabitan entre los cerros trataran sus desperdicios orgánicos? ¿O si llevaran ciertas cosas a los centros de acopio?

Esto no requiere gran espacio ni tiempo, sino voluntad. Cuanta desidia y flojera, cuanta falta de respeto por el entorno, SU entorno.

Solo hay quejas y opinantes que dicen qué y cómo hacer, pero que no hacen nada más que transferirle las soluciones a los demás.

Tenemos que reducir los nuevos cerros de mugre aparecidos en la ciudad. Debemos mitigar el impacto inmediato que esta trágica situación  tiene en nuestra higiene… y a largo plazo en nuestra calidad de vida.

 

*La primera imagen corresponde al 1 de enero de 2013, luego de las fiesta de año nuevo en el puerto chileno. Si todo sigue como hasta el minuto, ese dramático cuadro podría volver a repetirse.

 

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