“Se vende castillo del siglo XIII cerca de Roma, construido sobre los restos de un antiguo convento por orden del Papa Nicolás III. Interesados contactarse con el gobierno italiano”.
Este podría ser el anuncio que en los próximos meses ‘cuelgue’ en algunos de los edificios más prestigiosos de Roma, Milán, Venecia o Florencia. Sólo en Roma existen inmuebles por unos 42 mil millones de euros y de ellos, al menos el 70 por ciento pertenece a Hacienda. Por eso el gobierno —agobiado por sus deudas— decidió enajenarlos. Y los compradores decidirán si venden, arriendan o reforman estas propiedades para darles mayor valor.

ENTRE LAS JOYAS ESTÁ EL PALACIO DIEDO DE VENECIA, un magnífico edificio del año 600 con vistas al mismísimo Gran Canal que fue sede de los tribunales hasta abril. Su valor: 19 millones de euros. En Milán, el elegante Palazzo Bolis Gualdo, en la via Bagutta, pleno centro del “cuadrilátero de la moda” —donde se concentran las tiendas de diseñadores como Armani, Versace o Dolce & Gabbana— también está en venta por unos 30 millones de euros (son 5 mil metros cuadrados en una de las zonas más caras del mundo, antigua sede del ayuntamiento de la ciudad). El edificio se construyó a finales del siglo XVIII, pero el año pasado se incendió un ala y desde entonces distintas asociaciones han denunciado el creciente abandono. Hasta se pensó en instalar una segunda sede del Museo del Renacimiento, pero la idea no prosperó. Por su excepcional ubicación podría convertirse en hotel de lujo.

Milán también alberga otros tesoros que podrían hacer las delicias de un bolsillo generoso. Cerca de la Estación Central de trenes, en la plaza Carbonari, está la antigua sede desde donde se gestionaba el agua de la ciudad. Su precio: 580 mil euros.
Otro ejemplo sin salir del centro: detrás de la via Torino y en la zona de Corso Como, epicentro de la vida nocturna, existen dos áreas edificables por valor de más de 10 millones de euros la primera, y unos 3 millones la segunda.
En Liguria, cerca de Portofino, se ofrece una maravillosa villa del siglo XVIII, con olivar y parque, por 5,7 millones de euros. Además, están en lista otros inmuebles que fueron sedes militares o industriales. Por ejemplo, en la Isla de Elba, región de La Toscana, existe un área industrial de seis hectáreas. En Roma, los cuarteles militares de Forte Boccea o via Guido Reni, ambos desocupados, también se venden.
Un plan de enajenación parecido se llevó a cabo hace un par de años en Turín y, entonces, el grupo empresarial Laro S.A. adquirió el Palacio Villa por 28 millones de euros y lo transformó en un edificio de tres plantas con 16 apartamentos que se terminarán en 2013. Según la prensa local, uno de los compradores fue Giorgio Armani.

¿Duele vender los tesoros? Seguramente, pero no queda otra y tampoco es algo nuevo. Entre 1987 y 2007, el ex primer ministro Romano Prodi inició una política de venta de propiedades y privatizaciones de empresas públicas. Pero fue bajo mandato de Giuliano Amato (abril 2000-junio 2001) cuando se llevó a cabo la mayor parte de privatizaciones y cesión de patrimonio, como la transformación de empresas energéticas como Eni o Enel en sociedades accionarias, reduciendo significativamente el control del Ejecutivo en sectores estratégicos como telecomunicaciones, energía, petróleo o transporte. Pero todo esto no bastó para frenar la deuda pública.
En 2010, un decreto permitió transferir del Estado a los entes municipales 13 mil inmuebles, entre los que se encontraba el ex Convento de las Carmelitas Descalzas en Bolonia. Sin embargo, no se recibió ninguna oferta a pesar de que redujo su precio inicial de 13 millones de euros. Y sigue sin comprador. Ese mismo año se pusieron en venta unos 390 inmuebles por 3.500 millones de euros, muchos de ellos entonces estaban ocupados y hoy, vacíos, esperan inversionistas.

Es que, pese a los esfuerzos, las perspectivas no son halagüeñas. Según un estudio de la compañía Real Capital Analytics, el sector inmobiliario italiano perdió un 92 por ciento de valor en 2011. Y en una entrevista al Corriere della sera, el ministro de Economía y Finanzas Vittorio Grilli explicó que existen “más de dos millones de inmuebles fantasmas que no figuran en el catastro” y que su venta podría garantizar “15 mil o 20 mil millones de euros”, equivalentes a un 1 por ciento del PIB del país. Sin embargo, Wall street journal apunta que algunos inversores internacionales prefieren evitar la ˝bota” porque, “quien decide invertir acá tiene que hacerse cargo de los riesgos legales que conlleva la lenta burocracia”. No es menor.

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