Los niños cuando juegan lo hacen hasta con las hormigas, disfrutan los espacios y áreas verdes desde que comienzan a darse cuenta de su entorno. El movimiento de las hojas, del mar, jugar con arena o tierra son cosas que todos sabemos que disfrutan, por eso no es casual que las plazas y parques se llenen de niños. Hay muchos jardines infantiles que saben cuanto disfrutan ellos este tipo de entornos por eso algunos con más recursos han instalado huertos y crían animales pequeños para que los niños aprendan a cuidarlos.

Lamentablemente en el país no todos estos lugares cuentan con espacios dedicados a que los más pequeños se diviertan observando los ritmos de la naturaleza.

Revertir esto es lo que busca el proyecto “Un parque para mi jardín” con el que Fundación Mi Parque e Integra buscan entregar una cara más amable a esos recintos. Pero ya son más que un proyecto. Hoy son ocho los que se han implementado según el modelo que aplica juegos sensoriales, muros de escalada, plantas y pasto, y la meta es llegar a los 20 durante este año.

Permitir que cada vez más niños puedan crecer y aprender en un entorno rodeado de naturaleza los volverá más comprometidos con su cuidado. No hace falta que sean hectáreas, unas pocas plantas, un mini vivero o un jardín vertical tendrán el mismo efecto si se les enseña con cariño que somos parte de un mismo ecosistema.

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