La tendencia de “enverdecer” marcas, productos, etiquetas y cuanta cosa se nos venga a la cabeza es una idea muy presente en los departamentos de marketing de las empresas del mundo. Ya casi no importa a qué, la idea es que el público vea que están en la “movida eco” y como esa corriente despierta simpatías, vamos haciéndonos los comprometidos aunque el objetivo sea solamente mejorar la imagen ante el mundo fingiendo ser respetuosos con el medioambiente.

Esta conducta, condenable a mi modo de ver, ya tiene nombre y se llama greenwashing. Su afán es cosmético, es pura forma y nada de fondo. Una linda propuesta de diseño, pero el producto y sus procesos son los mismos. Como el papel todo lo aguanta y no siempre tenemos una actitud crítica frente a los mensajes de los creativos publicitarios podemos caer frente a frases que destacan en el envase como eficiencia energética o amigables con el medio ambiente o una etiqueta verde  que evoque campos y bosques.

La sociedad norteamericana suele preferir productos y servicios ecofriendly por lo que a estás alturas ya está un poco más alerta frente a estos falsos guardianes del entorno. A través de sus agrupaciones ambientalistas ha confrontado a aquellos que  distorsionan la realidad. Entre ellos están compañías como American Airlines o Shell.

Una encuesta de la agencia de marketing medioambiental canadiense Terra Choice, habla de una cifra apabullante a la hora de hablar de etiquetas existentes en el mercado de Norteamérica que llevan a la confusión con sus mensajes de respeto a la naturaleza y los seres vivos: más de un 95%.

Estamos en un país en que cada día el estilo de vida natural y eco se abre espacio y es indudable que esta irrespetuosa práctica estará cada día más presente. Seamos consumidores alertas y exigentes y no nos dejemos engañar por las falsas buenas intenciones de empresas que buscan captar nuestro interés y dinero y que no tienen ningún interés real por cuidar nuestro entorno.

Comentarios

comentarios