El asesinato de Daniel Zamudio, en un crimen de odio por su orientación sexual, ha sido abordado desde varios ángulos: desde cambios legales hasta series de televisión han abordado su historia.

Visibilizado ya con bastante potencia, el primer prejuicio (historia repetida) con Nunca vas a estar solo, cae rápidamente. Versión libre, inspirada en el caso real, el conocido músico Alex Anwandter hace su debut en la dirección con muy buen pulso.

Una ciudad gris y deslavada como Santiago aparece sin edificios vidriados ni gente de catálogo. Se respira pavimento y tierra, maquillajes baratos, sexo juvenil y bastantes cuadros bien realistas de una sociedad que intentamos esconder debajo de la alfombra.

En ese sentido Nunca vas a estar solo —que tuvo un buen paso por el Festival de Cine de Berlín— está lograda. Pablo (Andrew Bargsted) es un joven gay de clase media baja que quiere estudiar danza.

En el camino, mientras se da cuenta de la falta de oportunidades, su condición sexual emerge sin querer pasar inadvertido en su barrio, con sus “pares”, que embrutecidos por la misma falta de futuro, las emprenden con toda su rabia contra él.

Anwandter propone aquí un cambio de enfoque, donde Juan (Sergio Hernández, siempre sobresaliente), el solitario padre de Pablo, administrador de una fábrica de maniquíes, se transforma en protagonista y se asoma, sin ningún interés, en la vida de su hijo diferente, al que nunca antes quiso ver.

Entra en su pieza, quiere entender la danza que iba a estudiar, mientras el joven agoniza en un hospital y él busca una justicia que lo transforma en ser invisible.

La paliza simbólica que cae sobre Juan es durísima y tan real como las patadas en la cabeza que recibió su hijo. La salud impagable para cualquiera que no sea rico. El pasillo oscuro que Chile hace al que osa salir de la fila. El desprecio por el que no tiene una cuenta corriente con saldo. Suena muy real, pero es una película.

Con una fina fotografía, una cuidada banda sonora llena de boleros, pero también con mucho por crecer, sobre todo a nivel de guión, Anwandter nos regala en “Nunca vas a estar solo”, uno de los mejores debut nacionales de 2016.