Crystal fairy & the magical cactus and 2012 es el nombre completo y original de la última película de Sebastián Silva (La nana) estrenada en Chile. Ganadora del premio al mejor director en la sección oficial World Cinema Dramatic, del festival Sundance 2013, Silva se dio el gusto de recorrer parte de la geografía física y emocional de Chile a través de la historia de Jamie (Michael Cera), un típico turista gringo, veinteañero que en su paso por el país no quiere perderse por ningún motivo la oportunidad de tener una “experiencia” con el famoso cactus alucinógeno conocido popularmente como “San Pedro”.

Obsesionado con su objetivo lisérgico, Cera viaja al norte (Pan de Azúcar) para encontrar y probar el cactus junto a tres hermanos chilenos y una inesperada hippie norteamericana, Crystal (Gaby Hoffman), cuya arrasadora conexión con la pachamama es el detonante de un choque de trenes frente a la neurosis de Jamie por llegar a la meta a cualquier costo.

La sexta producción de Silva derechamente lo sitúa como aventajado en la camada de directores sub-40 del cine nacional. Muy bien conectado con el mundo indie norteamericano, Silva fichó al taquillero Michael Cera para este proyecto, que sobrepasa la fase del simple trip drogo para incorporar variables dramáticas simples y a la vez profundas. Porque las drogas —marihuana, cocaína, pastillas o alucinógenos— más allá de sus efectos, siempre llevan donde mismo: enfrentarse o desconectarse de nuestras cabezas.

Silva hace las veces de chaman en esta bien lograda alquimia donde incluso hizo participar como actores a sus hermanos Juan Andrés, Agustín y José Miguel —muy convincentes como secundarios— en un viaje donde los personajes están relajadamente dibujados, al igual que sus miedos y secretos.

Más allá de las críticas que ha recibido Crystal Fairy por la “inocente” imaginería de Chile que se presenta al mundo —muy poco justificadas por lo demás—, Silva demuestra que es posible producir y filmar una cinta simple y efectiva en Chile y no pensando en el acotadísimo y conservador mercado local.

¿Quién esperaba alguna vez que en Chile pudiera situarse una road movie/trip/espiritual sin causar alharaca injustificada? Acá está el primer ejemplo. Simple, sin alucinaciones.

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