Estrenando nuevo corte de pelo y con un marcado estilo francés, Vanessa Paradis (41) pasea por las calles de Nueva York como si se tratara de su ciudad natal. Grandes ojos verdes y un pequeño espacio entre sus dientes delanteros, son las características inconfundibles que ya se han transformado en su propio emblema de moda y sofisticación. 

Divide el tiempo entre Francia y Los Angeles, dedicándose por igual a sus dos pasiones: el cine y la música. En esta ocasión, viajó hasta Nueva York para filmar Fading Gigolo, dirigida por John Turturro, su primera película hablada completamente en inglés. También es parte de Rio, I Love You, corto que pertenece a la serie de películas Cities of Love, que continúa tras Paris, I Love you y New York, I Love you. Todo esto, coronado con el lanzamiento de su último disco, Love Songs.

Wp-paradis-450

Una carrera llena de éxitos, que se inició cuando aún era niña. En 1980 fue descubierta en el programa de TV L’École des fans. Su segundo sencillo, titulado Joe le Taxi, fue el primer gran hito de su carrera musical. Tenía 14 años y permaneció en el número uno en Francia por más de tres meses. Con aire tímido y apariencia frágil Vanessa se convirtió en estrella total en su tierra. Rápidamente, Chanel la reclutó como rostro de la marca. Distinción que lleva hasta hoy.

Algunas de sus películas más reconocidas son La chica del puente (1999), Un romance en blanco y negro (2010) y Café de flores (2011). Ahora, vuelve a la pantalla protagonizando Fading Gigolo junto a Woody Allen, Sharon Stone, Sofía Vergara y Liev Schreiber. La cinta se sumerge en la sexualidad femenina, tocando temas como la prostitución para mujeres y la soledad inherente a la sociedad actual.

—No es muy común conocer mujeres que paguen por sexo, ¿cree que esto es parte de la revolución sexual del género femenino?

—La verdad que los gigoló son una profesión muy antigua y el mensaje que intenta transmitir la película es que no es la gran cosa, que está bien. Si hablamos de la prostitución femenina para hombres nadie se alarma, pero tan pronto como la mujer lo hace, inmediatamente se transforma en una mala persona o en una vieja patética. Por ello, la cinta pone las cosas en perspectiva.

—La soledad es otro tema en la película. Su personaje es muy honesto acerca de ese sentimiento…

—Sí, ella es muy concreta al respecto, aunque muchos no lo ven de la misma manera. Si alguien se rompe una pierna o tiene una grave enfermedad todos aceptan que es un problema real, sin embargo, con la soledad no sucede lo mismo. Muchas veces la confunden con el aburrimiento. Pero no es así. Algunas personas llegan a suicidarse por ello. Así que creo que la película hace sentir mejor, ya que muestra gente de distinta edad, color y cultura, todos atravesando los mismos sentimientos solitarios.

Wp-paradis-450-2

Fading Gigolo es su primera película en inglés… ¿Por qué se demoró tanto tiempo para participar en una producción así?

—Esperaba una buena cinta. Todo el mundo piensa que es fácil. Si bien he vivido en Estados Unidos por bastante tiempo, aun así es difícil. Me atraen los roles interesantes, las películas de calidad y un buen director. Y por supuesto que hay muchos filmes de este estilo en América, pero hasta el momento ellos no estaban interesados en mí.

—Una de sus canciones es parte de la banda sonora de la película… ¿Cómo se siente respecto a ello?

—John Turturro me pidió que cantara la canción de la película. Así que primero la grabé a capela y la fuimos trabajando juntos. Justo yo estaba grabando mi último disco, así que lo hicimos en ese tiempo. Finalmente, la canción encajó perfecto en mi álbum Love Songs que, como dice el título, reúne sólo canciones de amor.

—Nueva York es una de sus ciudades favoritas… ¿Cómo fue rodar allí?

—Hace 20 años viví allí y fue en ese lugar en donde tuve mi primera sensación de libertad como adulta. Ya era conocida en Francia y luego me fui a Nueva York y nuevamente pude ser una persona normal que podía caminar por las calles tranquilamente y recibir la energía local, así que me enamoré del lugar. Ahora volví por un mes y medio y conocí zonas en las que nunca había estado. Fue mágico.  

Vanessa ha conquistado varios corazones. Recién llegada a Estados Unidos y con 19 años comenzó a trabajar con Lenny Kravitz, con quien tuvo una relación de cuatro años. Luego conoció a Johnny Depp, con quien permaneció por más de 14 años y quien es el padre de sus dos hijos Lily-Rose (14) y Jack (11). Se conocieron en 1998 y, según afirmó Depp en varias entrevistas, fue amor a primera vista. Pese a ello, jamás se casaron y hoy comparten la tuición de los niños.

Wp-paradis-450-3

—¿Qué planea hacer en los próximos años?

—No lo sé… tengo muchas cosas que hacer. Cuando tienes tres empleos, eres madre y vives en dos continentes diferentes, sientes que por el momento es suficiente. Estoy haciendo la promoción de la película y una gira por delante, por lo que tengo que pensar en las luces, la decoración y las canciones. Pero, al mismo tiempo, siento que me encantaría hacer más películas, un disco nuevo e ir de vacaciones.

—¿Música o actuación?

—Es difícil, estoy atrapada entre las dos. Ambas me dan una gran satisfacción, pero la música es más personal. Incluso si no soy yo quien escribe todas mis canciones y no produzco mis discos, aun así doy mi opinión e ideas. Digo lo que quiero y lo que no. La música es mi proyecto, un mundo más íntimo. En cambio, en la actuación, el gusto viene de jugar a ser otra persona y sentirte como un niño otra vez. Te tomas vacaciones de ti mismo por un tiempo y te sientes muy bien. Llega a ser terapéutico.

—¿Cuál es la mayor diferencia entre estadounidenses y franceses?

—Son culturas distintas. En Francia a las 12:30  PM, todo el mundo deja de trabajar y se va a comer durante una hora y media, disfrutando del momento. Lo mismo en la noche para la cena. En Estados Unidos la comida es más rápida. Hay cosas buenas y malas. Por ejemplo, algunas personas piensan que las mujeres francesas somos muy seguras. Pero no creo que sea así, al final tenemos las mismas inseguridades, sólo que nuestra manera de hablar y de enfrentar a la gente es diferente.

—¿La religión y la espiritualidad desempeñan un papel importante en su vida?

—No sigo ninguna religión, pero sí creo que hay algo más grande y magnífico a quien podemos orarle y agradecerle por el don de la vida. No obedezco ninguna regla o directriz, sólo sigo a mi corazón.