No había que perder la fe en Nick Pizzolatto, el hombre que inscribió en 2014 a True Detective en aquello que llamamos las “series canónicas”.

Esa fue una temporada memorable, con el sello de calidad HBO, y la insolencia de un thriller oscuro hecho a fuego lento. Muy lento. Esa vez, teníamos enfrente a un panzón Woody Harrelson como un detective de oficina respondiendo con parsimonia el interrogatorio de unos colegas de Asuntos Internos acerca de un antiguo caso ocurrido en un pantanoso e improbable lugar del Estados Unidos profundo. Una escabrosa historia que había investigado junto a su entonces colega (Matthew McConaughey) convertido, a esas alturas, en una suerte de raquítico ermitaño al que llevaba años sin ver.

En torno a ello Pizzolatto, junto al talentoso Cari Jojy Fukunaga (The Killing, Beast of no nation) construyeron una serie hipnótica y apasionante que dejó como estela una fanaticada a la espera de una segunda temporada.

Pues esa llegó. Y fue una buena serie policial negra, con Colin Farrell y Vince Vaughn, que pasó prontamente al olvido: no había allí demasiado originalidad que rescatar respecto a las decenas que se hacen del género, mezclando la corrupción (que siempre resulta).

Por eso, cuando se anunció la T3, renació la esperanza.

Ya casi en la mitad de la temporada, con el oscareado Mahershala Ali (Moonlight) y Stephen Dorff nuevamente recurriendo al esquema de la pareja de detectives con algo oscuro en su pasado, podemos aventurar que la serie mítica ha vuelto.

Claro que todo se puede arruinar con algún giro inverosímil o un cierre poco estremecedor, pero así como va —y no importando nada que se inspire mucho en la 1— parece que True Detective, la mítica, ha regresado.

Estructurada en varios saltos temporales —tres fechas para ser exactos— debidamente marcados, todo se arma en torno a la desaparición de dos hermanos —un niño y una niña— en un pueblo de Arkansas. El hecho ocurrió en 1980. En el episodio 1 han pasado 35 años. Los policías que investigaron, Wayne Hays (Mahershala Ali) y su compañero Roland West (Stephen Dorff), están retirados. Pero hay situaciones que nunca terminan de aclararse (se sabe).

Este arranque es —argumentalmente— lo único que (hasta el momento) se asemeja a la T1 porque este ir y volver en el tiempo constantemente es mucho más que el raconto necesario para aclarar las cosas. Opera como un contraste que remece las conciencias del espectador: aquello que nos parecía normal (y era posible) en los ’80, en el siglo XXI, al menos nos hace ruido.

Hay otro elemento interesante que se introduce: personajes ni tan secundarios que marcan otros rumbos a esta historia. Como la mujer escritora de Wayne: ella y sus libros reportajes inciden demasiado en lo ocurre tanto en 1980 como en 2015.

Los padres de las víctimas y sobre todo, los desparecidos y su entorno.

Si no han visto los episodios ya emitidos, están en la App de HBO (que es muy conveniente tener).

Pizzolatto y compañía es top ten.

 

 

En HBO

8 episodios.

Domingos a las 23 horas.

 

 

DATOS PARA ENTENDER LOS SALTOS EN EL TIEMPO

 

1980: Will y Julie, de 10 y 12 años, hijos de Tom y Lucy Purcell, personajes turbios y conflictivos, desaparecen por una semana luego de Halloween, en West Finger, Arkansas.

 

2015: el detective retirado Wayne Hays, quien fue el investigador del caso, es entrevistado, para revisar los giros y las zonas oscuras de este caso que quedó resuelto a medias, por un productor de documentales de crímenes. En sus manos, Wayne tiene los libros reportajes escritos por su mujer en ese entonces, a los que él no le gusta asomarse porque su nombre aparece demasiado.

Hays retrocede a lo ocurrido en 1980 para relatar lo que se le pregunta y luego a 1990, cuando él y West son citados tras un nuevo hallazgo en la investigación.

 

 

NO OLVIDAR

 

Mahershala Ali vuelve este año a estar nominado a los Oscar, tras ganarlo en 2017 por Moonlight , de Barry Jenkins, mejor filme en la entrega de premios de la Academia de 2017. Ahora va por su rol en la encantadora y crítica Green Book donde comparte rol con Viggo Mortensen (la película se estrena en Chile el 14 de febrero)

 

 

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