A los tres años ya había vivido en tres ciudades y con menos de 10, ya veía películas con contenido violento y sexualmente explícito con el consentimiento de su madre. A los 15 abandonó el colegio y mintió sobre su edad para conseguir un trabajo como acomodador en un cine para adultos. Su debut como director y guionista, My Best Friend’s Birthday, se quemó casi por completo en un incendio en el laboratorio de edición en 1987.

La vida fue inusual y la suerte esquiva, pero Quentin Tarantino (52) no tardó en convertirse en uno de los autores de culto de toda una generación. Con el estreno de Perros de la calle (1992) en Sundance y la posterior aprobación de la crítica, el nativo de Tennessee marcaba con fuerza su nombre en los anales del cine moderno. Sus siguientes producciones, Pulp Fiction (1994), Jackie Brown (1997), Kill Bill 1 y 2 (2003 y 2004) no sólo fueron éxitos comerciales y críticos, sino que siguen siendo, hasta hoy, cintas icónicas del cine contemporáneo. Django Desencadenado (2012), lanzada 20 años después de su debut como director, se convirtió en el mayor éxito comercial de su carrera, con ganancias que superaron los 425 millones de dólares.

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Con 24 años de sólida presencia en el show business y ocho películas en su currículum, Tarantino sigue siendo una fuerza implacable en la industria. Esta vez llega con Los 8 Más Odiados. La película fue anunciada a fines del 2013. Bastaron dos meses para que, en enero del 2014, un grupo de hackers filtrara el guión de la obra. Tarantino aseguró en ese momento que la producción llegaba hasta ahí y que el guión sería lanzado en forma de novela. Esa idea quedó atrás cuando, en diciembre del 2014, se retomaron las filmaciones. Aún circulan rumores de una posible novela, a las cuales el director responde con mesura: “Estoy trabajando en una hace un tiempo. Entre la realización de cada película intento mover esa piedra un poco más arriba de la colina”.

El drama estilo western está ambientado a fines del siglo XIX, en la década posterior a la Guerra de Secesión estadounidense. En la cinta, un grupo de 8 hombres rudos y salvajes (entre ellos Kurt Russell, Samuel L. Jackson y Demian Bichir), acompañados de una fugitiva, se encuentran confinados en una casa en la que se ven obligados a refugiarse de una tormenta peligrosa y a pasar tiempo juntos. Tarantino cuenta que “básicamente la idea fue tomar a estos ocho personajes odiosos, no hay héroe, no hay ese pequeño centro moral alrededor del cual pueda orbitar el público. Tomar a estas personas sospechosas —de las cuales no puedes confiar en casi nada de lo que digan— y ponerlos en una pieza, cerrar la puerta, poner una tempestad afuera y ver qué pasa”.

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—Tiene una especie de compañía fija de reparto para tus películas. ¿Por qué es tan leal a los mismos actores?

—Bueno, tú sabes, no cualquier actor puede decir mis diálogos. No cualquier actor está hecho para mí, aunque sean buenísimos. Estos hacen mi diálogo bien, fluye, se convierte en la música que se supone que sea. Entienden mi sentido del humor y la pasamos muy bien haciendo la película juntos.

—¿Cómo fue lidiar con tanta testosterona en el set?

—Jennifer (Jason Leigh) estuvo ahí para mantener los egos masculinos bajo control.

La cinta, filmada en 70 mm y con una duración de tres horas, cuenta con una obertura ­—una imagen de título acompañada de una repetitiva melodía de 8 notas­— y un intermedio. Ambas son características inusuales en el cine contemporáneo, y se trata de un guiño que el mismo Tarantino hace a los autores clásicos. Cinéfilo por excelencia, el director es conocido por jugar con líneas narrativas inconexas, violencia cruda, referencias a la cultura pop y elementos visuales que dejan confundidos a los espectadores. Los 8 Más Odiados es una muestra innegable de aquello. La banda sonora, obra de Ennio Morricone que se llevó el Globo de Oro en la última entrega, es uno de los elementos favoritos del director en la cinta.

—En su nueva película hay un uso fascinante de la obertura y del intermedio…

—Esta no es la versión normal sino la versión de exhibición, este es el especial, la versión teatral, de ballet, del West End —lo puse ahí para eso, para que sea divertido, no es casualidad— si ves esa parte, quedas cautivado.

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—La composición de Ennio Morricone es fantástica…

—Él es un genio y ha sido mi compositor favorito por mucho tiempo, y no me refiero sólo a compositor para películas, hablo en general. Fue increíble poder trabajar con él y es estupendo ir a ver mi película y escuchar esa música.

—Supimos que estuvo grabando en Abbey Road. ¿Cómo fue eso?

—Oh, eso fue espléndido. Nunca había estado ahí y grabar con Ennio Morricone dirigiendo la partitura original con la Filarmónica de Checoslovaquia, que grabó esta composición, fue maravilloso.

Además de su inusual talento, Tarantino es un especialista en ocupar titulares por sus declaraciones. Ultimamente se ha visto envuelto en un ir y venir de acusaciones con el departamento de policía New York (NYPD). En octubre del 2015, el director participó de una protesta antiviolencia policial en esa ciudad organizada por el grupo activista Rise Up October. La actividad nació como respuesta a los numerosos actos de abuso por parte de la policía estadounidense hacia la población afroamericana durante el último año. En la ocasión Tarantino declaró a The Guardian que “si crees que hay asesinatos ocurriendo, tienes que levantarte y alzar la voz contra eso. Estoy aquí para decir que estoy del lado de los asesinados”. El NYPD respondió de inmediato y llamó a boicotear las futuras producciones del director.

Con una recaudación de 16.2 millones de dólares en su primer fin de semana, Los 8 Más Odiados parece haber resistido la acción de protesta. Si bien se trata de una cifra inferior a los 30 millones de Django Desencadenado o a los 25 millones de Kill Bill, no deja de ser una apertura tremendamente exitosa. A esto se suma la reciente incorporación del director al Paseo de la Fama de Hollywood, donde ya cuenta con su estrella; y la impresión de sus huellas en el tradicional Teatro Chino TCL.

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—En el pasado ha dicho que sólo hará 10 películas. Ya hizo 8, ¿qué podemos anticipar de las próximas dos?

—Bueno, ojalá sean buenas, para eso estoy trabajando. Aún no sé sobre qué se tratarán pero espero mantener el estándar con el que, por lo menos yo, estoy feliz.

—¿Le gustaría hacer Bond en el futuro?

—No. Quise hacerlo, no tanto como el “Casino Royale” que hicieron, sino algo más basado en el libro. Pero eso nunca pasó así que supongo que ya no me interesa.

—Ha sido nominado por mejor guión por esto en los Globos de Oro, ¿estás emocionado?

—Estoy muy emocionado. Es algo muy lindo.

—Probablemente obtenga un Oscar por mejor dirección… ¿Qué espera de esta temporada de premios?

—Veremos lo que pasa. Sería fantástico ser nominado como mejor director, pero tenemos que verlo. Es decir, normalmente ese premio está asegurado, desde que veo la entrega, siempre está asegurado a un éxito, de esos que barren con todos los premios. Y yo no sé si hago ese tipo de películas (ríe).

—Finalmente, con qué quiere que se queden los fans de esta película de Tarantino?

—Ojalá la pasen bien en el cine, eso es lo que estoy buscando. Que no se queden sólo con imágenes proyectadas. A veces van al cine y se quedan como “¿qué acabo de ver?”. Creo que si vas a ver esta película, sabrás que viste algo.