“Estoy tan orgullosa de Ben. Lo he visto trabajar duro y siento que le ha llegado la recompensa y es algo que me hace feliz”, cuenta Jennifer Garner sobre el éxito que ha tenido Ben como director y productor. Mientras, bromea de lo guapo que está. “Todo el mundo comenta que está realmente woaww, y en su mejor momento, pero si vuelve a ser un ser humano normal, tampoco tengo problema”. Dice que su familia está en un muy buen momento y en ocasiones ha tenido que dejar de lado su carrera profesional. “Esta situación de Ben como director y actor nos pone mucho más estrés en la casa. Por ejemplo, tenemos que turnarnos el trabajar en películas y no estar. Quiero apoyarlo lo más posible y sé que lo está haciendo muy bien. No me importa trabajar menos y ser capaz de cuidar a los niños”.




Hoy la familia está festejando: El éxito de Perdida en Estados Unidos y Latinoamérica. La aparición de Garner en TV shows, y los estrenos de Garner en la película presentada en el Festival de Toronto “Hombres , Mujeres y niños”, llevan a los ‘Bennifer’, como los bautizaron en Saturday Night Life, que a sus quince años de matrimonio sean los codiciados de los paparazzis, pero que luchan por tener una vida normal, llevando los domingos los niños a la plaza. “Queremos que crezcan lo más normal posible”, dice Garner de Violeta de ocho, Seraphina de cinco y Samuel de dos.




A pesar de toda esta dedicación, a Garner aún le queda tiempo para la tarea favorita de las celebrities: La beneficencia. Al igual que Julianne Moore y Jennifer Connely es embajadora de Save the Children, desde donde apoya su programa estrella de promoción en la lectura de los niños. “Para mí es muy importante ser parte de este proyecto que ayuda a las madres a incentivar las habilidades de lectura en los niños”, cuenta.




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Al verla, lo primero que impresiona es su infaltable “Little black dress” de Marc Jobs, y unos tacos Blahnik, que por estos días causan sensación en el otoño norteamericano. Una imagen que contrasta con su personalidad ágil y liviana, de una madre resuelta y que tiene claro el objetivo de hacer brillar a las mujeres de Hollywood. Sin temor, ni complejos de representar roles más débiles. Y lejos también de la mujer sexy que fue en Dallas Buyers Club.




—¿Se ha vuelto devota a querer películas que reflejan más el rol de las mujeres en la sociedad?
—No estoy liderando ningún tipo de movimiento, pero me siento más empoderada en mostrar a las mujeres desde su lado más honesto e inteligente. Es algo que quizá no habría hecho hace diez años, pero ahora me atrevo. Hasta discuto con mi director sobre lo que las madres hacen o los que no. La gran mayoría de las películas son dirigidas por hombres y muchas veces se necesita el feedback sobre cómo se retratan a las mujeres.




—Ha interpretado muchas madres últimamente, y ahora con “Hombres, mujeres y niños” la vemos una vez más…
—Criar a tres niños, y haber hablado con muchas madres en mi trabajo en Save the Children. Todo esto me ha ayudado a entender el rol y las responsabilidades de las mamás. Desde que era niña y jugaba con muñecas no dejaba de pensar en tener mi propia familia. He tenido mucha suerte en tener un marido generoso que me apoya y eso siempre hace las cosas más fáciles.




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—Usted ha dicho que ha puesto su carrera en segundo lugar para pasar más tiempo con sus hijos…
—Me siento tan feliz en mi casa que para mí es difícil dejarla. Incluso después de Dallas Buyers, una película que me inspiró bastante e hizo darme cuenta de lo que me encanta actuar. Me siento mucho mejor disfrutando a mi marido y a mis hijos. De hecho Ben fue el que más me insistió en que hiciera esa película, porque yo lo estaba dudando. Un proyecto me tiene que resonar con mucho sentido para convencerme de pasar tiempo afuera de mi familia y también tiene que estar de acuerdo a los tiempos de Ben.




—“Hombres, mujeres y niños”. ¿Cómo se involucró en este proyecto?
—Es una historia muy chistosa. Una vez yo venía de vuelta de Cleveland, donde grabamos Decisión Final de Ivan Reitman. Y estaba su hijo Jason, que me pasó su Ipad y me mostró el guión en el que trabajaba. Lo empecé a leer y quedé muy metida y hasta terminé llorando. Ahí, Jason me preguntó si quería actuar de Patricia, la madre y le dije que sí, de inmediato. Quizá debería volar más seguido con directores (se ríe)




—Patricia es una mamá súper vigilante y demasiado restrictiva. ¿Qué tan difícil le parece interpretar este papel?
—Jamás habría reaccionado como lo hizo Patricia con mis niños, pero la entiendo en ciertos aspectos. Ella está convencida de que las redes sociales son peligrosas para los adolescentes y no quiere que su hija sea una víctima más. Puede ser que sea demasiado controladora, pero entiendo que quiera transformarse en la mala por el amor de su hija.




—¿Y usted es la mala en su casa también?
—Soy más estricta que Ben, aunque él es un padre muy responsable. Yo crecí en un ambiente muy dulce e inocente y me encantaría que mis niños puedan disfrutar de una niñez así. Siento que cuando miran internet me asusta lo que pueden encontrar, cosas que los niños de mi generación jamás habríamos visto. Creo que trabajar en esta película me ha hecho estar consciente de los peligros de dejar que tus niños vean internet sin supervisión. Online pasan muchas cosas, como el bullying o sitios de citas con mucho contenido sexual. Todo eso me asusta.




—Pero ¿es una tarea imposible prevenir esas situaciones cuando los niños están en el colegio o fuera de la casa no?
—Claro, y por eso Patricia, la mamá trata de que nada pase. Se envuelve demasiado en seguirle la pista a la vida online de su hija. Quizá lo está consiguiendo de mala manera, porque es muy invasiva, pero es difícil para los papás no hacerlo. No cometer errores es algo muy difícil.




—Hay una delgada línea entre la sobre-protección y sólo proteger a los niños, ¿no cree?
—No se trata de volver loco a tu hijo o que destruyas la relación con tu adolescente, cuando lo que se intenta es protegerlo. Para mí lo más importante de la película es que muestra como Patricia aprende tanto en su rol como madre, que hasta está dispuesta a cambiar la actitud. Uno siempre evoluciona como padre y cada conflicto o error que hagas te lleva a estar más alerta y transformarte en alguien mejor.




—¿Piensa que la sociedad enfrenta nuevos problemas en la crianza?
—Pienso que la sociedad está tratando de entender qué es lo adecuado. No podemos estar todo el tiempo frente a lo que los niños ven o aprenden de la tecnología. Estamos siempre tratando de pillarlos, tontos adultos nosotros. Menos mal que mis niños aún son chicos para estar cerca de esto.




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—¿Le preocupa la idea de que pronto será mamá de adolescentes y de hijos de famosos?
—Para mí y para Ben es algo que nos preocupa. Muchas veces hemos arrancado de paparazzis o fans que nos persiguen incluso con sus niños atrás. Realmente es muy molesto y me enerva cuando tus niños ven esto. Yo sé que ellos están creciendo con una perspectiva diferente de cómo crecí yo y eso me asusta. Trataremos de hacer lo mejor para que todo sea lo más normal posible, pero no podemos decir de un día para otro que ya no seremos famosos. Es una realidad que tenemos que enfrentar.




—Habla harto de esa infancia, media naive que vivió, ¿cómo fue su infancia?
—Tuve mucha suerte de crecer con mucho amor y paz. Me crié en un lugar muy orientado a la comunidad. Mi mamá no tenía ayuda de nadie, entonces si buscaba alguien siempre estaban los vecinos para cuidarnos. Ella nos daba un snack para que hiciéramos bien las tareas y las termináramos. En mi vecindario no había niños que se cuidaran solos, todos ayudaban a todos.




—¿Sus papás eran muy estrictos?
—Muchas veces mis hermanas pensaban que éramos una familia Amish. Eso lo digo como exageración, pero había cosas que no podíamos hacer como usar maquillaje, ir a la playa en bikinis, o quedarnos hasta tarde en las fiestas. Pero nuestros papás eran amorosos y nos daban el soporte y la confianza que necesitábamos. Yo crecí segura y amada.




—Y ¿usted y Ben, tratan de hacer algo distinto con los suyos?
—Tratamos de jugar lo más posible. Creo que mi mamá nunca tuvo la energía para hacer eso con nosotros, así que juego a las muñecas y todo eso. Lo pasamos estupendo con los niños.