Más allá de la inmensa maquinaria de marketing que ha acompañado el nuevo camino de la saga de George Lucas ahora bajo la tutela de Disney, Star Wars Los últimos jedi es una película que tiene demasiadas lecturas. Tantas como el público al que pretende abarcar: Millennials que recién se conectan con la historia y seguidores con 40 años de trayectoria.

Difícil para una película con alma masiva, comercial y ética casi religiosa. En la mezcla de ambos factores, el episodio VIII —a pesar de su innecesaria extensión de 2 horas 32 minutos— sale triunfante. Injustamente comparada con El imperio Contraataca por su supuesta “oscuridad”, Los últimos jedi se juega sus municiones para mostrarnos a todos el final de una era.

Sin ánimo de spoiler, la cinta de Rian Johnson (que dirigió algunos de los mejores episodios de Breaking Bad) saca lecciones de los errores de El despertar de la fuerza y también de los logros de Rogue One: Cada aparición de Luke Skywalker (Mark Hamill), esta vez como un hosco y ermitaño mentor jedi, y de la cerebral Princesa Leia (la última y emotiva actuación de Carrie Fisher), son golpes directos al corazón vintage que aún late en la saga Star Wars, pero que ya están en su recta final.

Eso nos recuerda también la entrada definitiva de Disney en la franquicia y cómo este gigante ya imagina la perpetuación de la historia de George Lucas. En medio hay aciertos y dudas: grandes y épicas batallas galácticas, nuevos enfrentamientos con sables láser que se igualan con los mejores logrados de la saga; Luke y Leia dejándolo todo por los rebeldes y una nueva pareja antagónica entre Rey y Kylo (Daisy Ridley y Adam Driver) que tiene buenas perspectivas. Hay otros personajes que también dan el tono, como Poe Dameron (Oscar Isaac), el arriesgado piloto que quiere ser líder, y otros personajes que, con dos películas a cuestas, todavía no se entienden, como Finn (John Boyega) a no ser por los cálculos milimétricos que debe hacer Disney antes de crear cada personaje de sus apuestas comerciales.

Star Wars Los últimos Jedi, el esperado episodio VIII, es una película muy entretenida, llena de momentos memorables. También es la última campanada para un cambio de ciclo definitivo, donde las estrellas que animaron por 40 años una historia tan nerd como trascendente en la historia del cine, comienzan a bajar el telón.

El director lo entendió así y dentro de una película llena de quiebres e historias paralelas, les da el espacio para una despedida digna, mientras ya se prepara el cierre de la secuencia primitiva con el episodio IX, en 2019 y bajo la mano de J.J Abrams.