Pareciera que no puede abandonarlo

Que su espíritu y síndrome Peter Pan la tienen atrapada. Primero fueron Las vírgenes suicidas, Perdidos en Tokio, María Antonieta y Somewhere. En todas Sofia Coppola revela esa ligazón con las historias protagonizadas por adolescentes casi adultos-casi niños.
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El turno ahora es para The Bling Ring, basada en hechos reales y donde una sociedad narcotizada por la posibilidad de la fama es el corazón de este “cuento” protagonizado por un grupo de estudiantes secundarios que tuvieron sus 15 minutos de fama entrando a las casas de ricos y famosos en Los Angeles, terminando con un botín de tres millones de dólares y todas las cámaras encima. La pelota quedó dando botes en la cabeza de Sofia, quien no dejó pasar de largo este cocktail de realidad lleno de consumismo, redes sociales, realities, rabia adolescente y vacío. Mucho vacío espiritual.

Y ahí Coppola, icono fashion hace más de una década, tiene un doctorado. The Bling Ring cayó de cajón en su filmografía después de que leyó un artículo publicado en 2010 por Vanity Fair (“Las sospechosas llevaban Louboutins”, en referencia al chic zapato de suela roja adorado por las ladronas) donde se contaban las peripecias de un grupo de amigos, estudiantes de un colegio del Valle de San Fernando, que dos años antes tuvieron el irrefrenable impulso de entrar a espiar y robar a las casas de un variado grupo de celebrities como Paris Hilton, Orlando Bloom, Kirsten Dunst, Megan Fox y Lindsay Lohan —todos con menciones y apariciones en la cinta— donde autos, ropa, joyas y dólares eran parte de un botín tan regado como simbólico y en el que Emma Watson (Harry Potter) es la estrella.

En todas Sofia Coppola revela esa ligazón con las historias protagonizadas por adolescentes casi adultos-casi niños.

Chica superficial

Aunque cuestionada por lo banal del tema, Coppola, era que no, quedó fascinada con la historia, que sin querer muestra una parte del mundo civilizado que cada vez empuja con más fuerza. Una donde las fotos subidas a Facebook y los tuits lo dicen todo. E incluso les sirven a las ladronas para planear sus robos y estar cerca de los ídolos.

Acá el concepto es simple: Todo el mundo merece sus quince minutos de fama. “Es lógico que esas chicas se vean afectadas por lo que les rodea. Los programas de realities hacen que todas esas conductas parezcan normales, que se acentúan con la idea de que la no privacidad es el signo de los tiempos. Son niños que viven en los suburbios de Los Angeles, muy cercanos a esas estrellas idealizadas. Tienen los ejemplos muy cerca”, dijo Sofia en Cannes sobre su película.

Coppola, la eterna adolescente, pone eso en cámara. El grupo de ladrones no tiene pudor, no le interesan las alarmas ni la seguridad y frente a cada cámara que detectan, posan. Tanto así que las hermanas Neiers, las delincuentes reales, terminaron con programa de televisión…
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“Intento no juzgar sino empatizar con los personajes, y que el público decida después. Ponte en el lugar de esas niñas, rodeadas de toda esa tecnología. Hasta ahora mis películas hablaban de la búsqueda y la construcción de la identidad. Aquí creo que ellas han construido demasiado rápido esa identidad y muestro más cómo buscan sus conexiones con sus amigos y con el resto de la sociedad que les rodea. Se esconden en una inocencia marcada por actos no inocentes”, explicaba hace unos días Coppola mientras los flashes la iluminaban enfundada en su traje Louis Vuitton.

> Revisa el trailer de The Bling Ring