La cadena AMC nació del cine y orientada al cine. Por eso no es raro que un hombre de este medio —latino y ganador del Oscar— sea la carta para su nueva apuesta en un formato que ha llenado al canal de premios y fans incondicionales. La señal —en cuya pantalla surgieron The Walking Dead, Mad Men y Breaking Bad— sumó al director argentino Juan José Campanella (El secreto de sus ojos) para liderar el arranque de Halt and Catch Fire, el drama con que en 2014 hicieron hablar a la crítica.

Por eso la serie es la vedette del arribo de esa señal de TV al mercado latino (ocupando lo que fue MGM) el 28 de este mes, a las 21 horas. Un intenso relato de diez episodios ambientado en los ’80 con la carrera de la industria de los computadores personales. Y el realizador transandino, con experiencia en shows como Dr. House y La ley & El Orden: UVE conoce la técnica para tener a la audiencia seducida.

—Se sumó al proyecto cuando supo que estaban Mark Johnson y Melissa Bernstein, productores de Breaking Bad. ¿Es usted un viudo de Walter White?

—(Da una carcajada) Es cierto. A todos nos hubiera gustado ser parte de ese fenómeno. En este caso los dos shows son muy distintos. Noto en la cadena AMC que sus series escapan a una categorización, a un molde. Buscan mundos nuevos.

—¿Por qué hay que ver Halt and Catch Fire

—No te puedo contestar la razón para ver el show, como no podría hacerlo con ninguna de mis películas. En realidad, no se me ocurriría la respuesta ni siquiera para Casablanca. Hay miles de millones de personas en el mundo que no la vieron  y viven felices. Así que supongo que si la serie te da placer, hay que verla, si no, no.

—Usted dirige el primer episodio y en ese debut se juegan el todo por el todo. ¿Qué dice ese capítulo de lo que será el programa?

—Ese primer episodio me llena de miedo (ríe). Es verdad que debe hacer que la gente vuelva, porque el piloto justamente carga la mochila de tener que presentar a los personajes con su mundo, y es muy común que las series se pongan más apasionantes con el devenir de los episodios. El piloto es como los primeros quince minutos de una película.

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—El mundo audiovisual sudamericano tiende a enfocarse en el cine como carta de presentación internacional. Con su experiencia, ¿qué pasa con la TV en nuestra región? ¿Por qué el talento prefiere el cine?

—La TV en nuestra región está centrada en la tira (teleserie) diaria. La economía da para eso, y hemos llegado a una alta calidad en ese formato. Pero al ser día a día no tiene acceso al prime time de los países más importantes (como mercados, obviamente). No sé si el talento prefiere el cine a la TV. Lamentablemente, nuestro cine, en este momento, tiene menos chances de traspasar las fronteras. Son pocos los actores o directores que lo hacen a través de ese medio. Esta es una situación que deberíamos cambiar, tratar de formar un mercado aunque sea más latinoamericano. En este momento, las “estrellas” son nacionales, muy pocas cruzan otros países, y en el cine eso se nota mucho.

—Según su propia experiencia, la calidad puede ir de la mano del rating, ¿cómo abrir esa fórmula en Latinoamérica?

—No hay una fórmula traspasable de mano a mano. Depende de la sensibilidad de cada uno.

—¿Qué aprendió de la TV norteamericana que resultó esencial para hacer cine?

—Diría de la TV en general, no de la norteamericana en particular, aprendí a resolver problemas con rapidez. Trabajar con distintos actores, en distintas circunstancias y escenas da mucha experiencia.

 — ¿Hay un modelo de TV estadounidense que se deba aprender en Latinoamérica?

—Creo que deberíamos copiar la manera de trabajar los guiones y armar los equipos de guionistas. Es la diferencia principal.

—¿Qué sabe de la ficción televisiva en Chile?

—Justo es lo que contestaba antes: nuestros productos son eminentemente nacionales. No cruzan las fronteras. Incluso El hombre de tu vida tuvo un remake chileno (en Canal 13). No conocemos los originales.

Halt and Catch Fire fue renovada para una segunda temporada, ¿participará en el regreso?

—Sí. Dirijo el primer capítulo de la segunda temporada, y posiblemente el final.

—Esta serie ya ha sido apuntada como uno de los mejores estrenos del año, ¿cómo tener visibilidad en premios? ¿Le gusta que sea un show de culto?

—Si por “de culto” queremos decir algo que le gusta a poca gente, espero que no sea así. Uno trabaja comunicando y contando cuentos y quiere que su cuento lo escuche y le interese a la mayor cantidad de gente posible. Pero esta es una segunda prioridad a hacer algo que, principalmente, lo satisfaga a uno. Premios, bienvenidos. Público, bienvenido aún más. Pero la conciencia tranquila es la prioridad.

— ¿Con qué volverá al cine? ¿Cuál es su nueva búsqueda?

—Tengo dos proyectos. Uno es muy divertido con Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich (miembros del combo humorístico argentino Les Luthiers) que para mí será puro placer. Y también estoy trabajando en el guión de un largo para el 2016 sobre la angustia de la muerte y las argentinas diferentes y aparentemente irreconciliables que tenemos. Es una comedia. Difícil proyecto. Pero nada bueno es fácil.