De frente, de perfil, por un costado, por el otro. Rossy de Palma (49) no puede ser expuesta en las paredes del Centro Pompidou de París como un Picasso pero la analizan como si lo fuera. A muchos les cuesta encontrarle su lado bello y ella está hiperconsciente de eso. Con un rostro diferente y una belleza atípica, al buscarla en Google la barra sugiere inmediatamente el calificativo ‘fea’ junto a su nombre, pero también aparece modelo. ¿Modelo fea? Es muy difícil encasillarla pero es fácil decidirse, o la amas o la odias.




Esta reconocida actriz europea se ha alejado en los últimos años del cine y de la vida pública para embarcarse en otro tipo de proyectos personales vinculados a la música y las letras. Vive en París, en donde se ha vuelto un ingrediente esencial para la industria —incluso hace un año recibió la medalla oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia—, pero su presencia en la pantalla española sigue vigente pese a haber declarado sentirse desaprovechada en su país natal. Este año volvió para protagonizar la séptima temporada de Lo que se avecina en canal Telecinco y su última aparición en público fue a mediados de julio en la edición 2014 de los premios Sardina de Oro, galardón que distingue a personalidades relevantes en los distintos campos del saber, el arte, la empresa, la política o el deporte.




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¿Actriz por accidente? Rosa Elena García —su verdadero nombre— era una joven revolucionaria y explosiva cuando ingresó a ‘la movida’ madrileña en los años ochenta. Ya había demostrado sus primeros dotes para el canto y el baile con su ropa extravagante y poses ambiguas con las que participaba en el grupo musical Peor impossible (con doble s). En uno de sus tantos trabajos part time como camarera en un pub nocturno fue donde el destino la cruzó con el mismísimo Pedro Almodóvar. Este último quedó impactado con su extraña belleza y le propuso ni más ni menos trabajar con él.




Una presentadora de televisión fue la primera —y entretenida— escena en la que De Palma aparecería por primera vez en la pantalla grande. Se trataba de un papel secundario en La ley del deseo (1987), película del connotado director manchego. Luego con su interpretación como Marisa en Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) y su rol en Atame (1990), filme en que aparecía junto a Antonio Banderas, su estrellato ya era inminente. De ahí en adelante su carrera como actriz fue tomando impulso y vincularla con Almodóvar ha sido un básico al momento de referirse a ella. La última película rodada bajo la dirección del cineasta fue Los abrazos rotos, estrenada en marzo de 2009.




Mucho más que una chica Almodóvar…una caja de sorpresas. Sus papeles en cine, televisión y algo de teatro han dado la vuelta al mundo pero eso no es lo único que Rossy de Palma hace. A pesar de su poca gracia y extraña belleza, la actriz española ha sido fotografiada en innumerables campañas de publicidad por fotógrafos de la altura de Bruce Weber, Herb Ritts y los españoles Alvaro Villarrubia y Alberto García-Alix, quien la retrató para la revista Vanity Fair. Fue durante una sesión de fotos con García-Alix que Manuel Piña la bautizó como “Rosa, Rosa de Palma”. La que hasta entonces era Rosa Elena García pasó a ser Rossy de Palma.




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La historia de alta costura se remonta a 1995 cuando rodaba Kika y Jean Paul Gaultier estaba a cargo del vestuario del filme. Su larga figura y magnetismo que desvía cualquier mirada llevaron a que el diseñador francés no encontrara mejor musa que De Palma. Desde ese instante la actriz se convertía en la maniquí de las innovadoras y extravagantes propuestas de Gaultier, quien encontraba en ella el rostro cubista del que carecían las top del momento.




Solo comparte el metro setenta y dos con las modelos que vemos en pasarelas, todo lo demas es diferencia pero con los años se ha establecido como la antítesis de la producción de belleza en masa. A la altura de Sarah Jessica Parker, GAP la reclutó para una exitosa campaña que la llevó a ver el mundo desde enormes carteles de 20 metros de alto en todo Manhattan. La firma Louis Vuitton la incorporó para ser la imagen de su primera tienda online en España. También ha sido una de las mejores embajadoras de las suelas rojas de la firma de zapatos Christian Louboutin. E incluso, la conservadora Saks Fifth Avenue la tuvo en una interesante campaña que combinó su carácter más clásico y sofisticado con ciertos matices grunge. Insisten en describirla como una “belleza cubista de perfil picassiano” y ella se mantiene firme y segura: “la única vez que he pensado en operarme fue para volverme anónima”, contó a principios de año en una entrevista con el periodista español Risto Mejide.




De su vida personal poco se conoce y ella se ha encargado de ser muy hermética con el tema. Se comenta que ha salido con hombres guapísimos tras su quiebre con el modelo español Santiago Lajusticia con quien tuvo una relación de casi diez años. También se sabe que es madre de dos hijos, pero nada de los padres de los niños, “primero hay que casarse con uno misma”, ha dicho. Lo que sí, se ha encargado de expandir su opinión sobre temas de contingencia. La mallorquina asegura haber abortado dos veces porque “primero hay que preocuparse de la vida que ya existe”; cree que es increíble que la marihuana no esté legalizada en su país y señala que la alcaldesa de París es “la única política decente”.
No todo ha sido color de rosas. En 2012 confesó que sufría problemas económicos y que no tenía ni para pagar la hipoteca. Había sido alcanzada por la crisis española como una mortal más. “¿Que cómo puede ser que no tenga dinero? No he ganado tanto. No he sido muy interesada. Soy una triste secundaria. Además, como siempre he tenido un poquito más que la gente que me rodeaba, pues he dejado dinero a los que lo necesitaban. Ahora no es plan de ponerse a pedir que te lo devuelvan”, contó.




Del guión al vinilo. Lo positivo es que esto la llevó a diversificar su talento para encontrar nuevos nichos rentables. Así fue como descubrió su faceta de dj. Luego de escuchar los consejos de uno de los mayores gurús de la escena, David Guetta, se lanzó a la noche europea con sesiones cool en terrazas y fiestas de moda en donde gana alrededor de 5 mil euros por sesión. Así suma a su largo currículum otro nuevo título además de artista plástica, fotógrafa y diseñadora, entro otros. ¿Conclusión? ¡Es una mujer sin límites!