No hay que perderla de vista. El desplante (¡y la belleza!) corre por sus venas. Destinada por obra y gracia al spotlight, Riley Keough (26) es la nieta mayor de Elvis Presley y desde este año, nueva princesa de la escena hollywoodense. Su pomposo nombre se tomará la cartelera de las próximas temporadas gracias a sus múltiples estrenos, como nueva protagonista de la serie The girlfriend experience (remake de la cinta con el mismo nombre) de la cadena Starz y en otras tres nuevas producciones cinematográficas: American honey, We don’t belong here y Lovesong de la coreana So Yong Kim. ¿Su misión? Demostrar que es más que ‘sólo’ una Presley.

Y es que Riley Keough hipnotiza con su sonrisa de semicolorina rebelde, pómulos marcados y coquetas pecas que recuerdan sus primeros pasos como joven promesa, cuando conquistó a Tommy Hilfiger para protagonizar su campaña de primavera-verano a los doce años. Desde ese entonces, todo se trató de arreglárselas para heredar más que la suerte de pertenecer al clan del prestigioso rey del rock.

Hija de Lisa Marie Presley junto al músico Danny Keough, Riley supo a temprana edad cómo era lidiar con el excéntrico mundo del espectáculo. Hasta su mansión en las playas de Hawai llegaban celebrities como Johnny Ramone, Tim Burton y Billy Idol, una vida a la que rápidamente se acostumbró junto a quien fuera su padrastro del momento. Parte de su infancia significó pasear por los fantasiosos prados de Neverland de la mano de Michael Jackson y luego conoció la vida on-set junto a Nicholas Cage.

Aún tímida pero ansiosa de fama, su exótica belleza hizo que volviera a sorprender al mundo de la moda cuando aún no cumplía la mayoría de edad. Hizo suyas las pasarelas de Dolce & Gabbana y Victoria’s Secret y también flechó con encanto a Galliano para ser la nueva cara del mítico Miss Dior Chérie en 2005. Pero una Presley no se conforma con poco… Riley iba por más. Fue en 2010 cuando apostó sus fichas en la pantalla grande. Compartió cámara junto a Dakota Fanning y Kristen Stewart en la producción independiente The Runaways. Y luego vinieron estrenos como The good doctor (2011) junto a Orlando Bloom, Magic Mike (2012) y Jack & Diane (2012). No exenta de polémicas, incluso tuvo su ‘momento paparazzi’ cuando fue culpada de provocar el quiebre entre Robert Pattinson y Kristen Stewart.

Personajes secundarios –y un poco de drama– que conformaron un currículum poco conocido, pero tras su participación en la premiada Mad Max: Fury road (2015) su karma como eterna musa y modelo cambió. Rompió corazones tras una sensual actuación como Capable, la colorina que integra el grupo de cinco novias que se cruzan en la trama post guerra nuclear interpretada por Tom Hardy y Charlize Theron.

Mientras la cinta de George Miller cruza la temporada de premios, Riley enfrenta el 2016 rodando tres nuevos proyectos. Aunque confiesa que hoy valora el anonimato del que fue dueña por mucho tiempo, incluso siendo una Presley. “Mi meta sería poder actuar y comprar un café sin que sepan mi nombre”, aseguró para InStyle.

Recién casada en secreto con el actor australiano Ben Smith-Petersen y con la esperada interpretación de una prostituta para la televisión estadounidense a partir de abril, sólo queda esperar a ver sus próximas apariciones en la pantalla grande. Aunque quiera, no puede negar que es una Presley… porque el apellido no le pesa.