Cuando se anuncia que en pocos días llegará a cartelera El hombre más buscado (A most wanted man), la película que el mismo Philip Seymour Hoffman presentó con éxito en el último festival de Sundance, semanas antes de que lo encontraran muerto por una sobredosis de heroína, un rumor triste recorre la sala.

Hoffman, quizás el más brillante actor de su generación,  falleció a principios de año. Y aunque varios han dicho que El hombre más buscado es su “última película”, lo cierto es que aún queda un par más en carpeta: God’s pocket y Los juegos del hambre 3. Así y todo, El hombre más buscado funciona perfecto como despedida no buscada.

En la cinta de Anton Corbijn —famoso por su trabajo en videoclips de bandas como Depeche Mode, Metallica o Nirvana—, el director holandés lleva al cine la novela homónima de John Le Carré, quien filtra una realidad política y policial paranoica tras los atentados del 11-S.

La historia muestra las capas oscuras del puerto de Hamburgo, uno de los más importantes del mundo y ciudad con uno de los PIB más altos de Alemania. Hamburgo también es recordado por haber albergado descuidadamente por años a la célula de Al Qaeda que perpetró los ataques a las Torres gemelas.

En ese contexto aparece Günther Bachmann (Hoffman), un decadente, fumador y alcohólico agente encargado de cercar a un joven checheno-musulmán —por todos lados sospechoso de ser un peligroso terrorista— que llega a la ciudad para cobrar una gruesa cantidad de dinero para fines aún indeterminados.

Thriller policial con reparto de lujo y sólidas interpretaciones (Rachel McAdams como la abogada del sospechoso; Robin Wright, la embajadora norteamericana en Alemania y Willem Dafoe como un oscuro banquero), El hombre más buscado tiene los dados cargados por la muerte del talentoso actor que poseía la capacidad de desvanecerse en sus personajes. “Philip estaba quemándose vivo delante de nuestros ojos. Era imposible vivir a aquel ritmo y aguantar mucho tiempo”, escribió el mismo Le Carré tras conocerlo en el set de la cinta.

El hombre más buscado es una película gris en estética y fondo. Lenta para lo acostumbrado en el género, esa propia inmovilidad advierte que se acaban los minutos para ver estallar una bomba llamada Philip Seymour Hoffman; una que por décadas fue cargando, con tristeza y talento, ese hombre robusto, cínico, rubio, medio niño, medio bestia que, al final, grita al cielo, morado de rabia, buscando respuestas para su dolor.