“Como Elle Woods, no me gusta que me subestimen”, proclamó Reese Witherspoon (42) desde el estrado de la ceremonia inaugural de Women of the Year 2015. Su discurso —tal como la película que le dio fama en 2001— demostró que, esa antigua creencia de que por ser rubia no se poseen otros talentos, no tiene ninguna base.

Y es que Reese acabó mezclando su piel con la de su carismático personaje: Convirtió en cláusula de contrato su anhelo por conservar los trajes de Elle, vistió uno para celebrar los 15 años del estreno del filme y no dudó en apostar por una tercera parte junto a MGM, y a Karen McCullah y Kirsten Smith, mismas guionistas de la cinta original.

Todavía no hay fechas ni directores, pero sí la promesa de un mensaje feminista que seguirá a Legally Blonde 2: Red, White & Blonde (2003). De paso, la actriz trabaja junto a Hello Sunshine en la producción de un documental sobre la tenista Martina Navratilova y su legado en la comunidad LGBTI. Una prueba más de que, luego de 17 años, no solo Elle Woods está legalmente de vuelta, sino que Reese sigue legalmente vigente.