Aquí, el director de E.T., Indiana Jones, La lista de Schindler o Minority Report, se muestra en perfecto balance entre todo su oficio —con más de 36 películas en su carrera— y una visión para hacer cine retro-futurista pocas veces visto. La cinta, la segunda de Spielberg en 2018 tras la oscarizada The Post, está ambientada en Estados Unidos en el año 2045, con una humanidad sobrepoblada y al borde de la decadencia total y el caos.

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Dominados por existencias deprimentes, la gente se vuelca con locura a OASIS, un universo expandido de realidad virtual, creado por James Halliday, un informático nerd que creó esta dimensión gamer en la que cada cual vive pura adrenalina a través de un avatar. Con la muerte de Halliday, el hombre dejó toda su herencia a quien encuentre un huevo de pascua digital dentro de su inmenso universo. Las pistas para encontrarlo están en medio de todos sus recuerdos, plagados de cultura pop, música y hasta primeros videojuegos nacidos a finales de los años setenta. El resultado es una aventura que escalará rápido como un clásico instantáneo entre niños, adolescentes y cuarentones que conectarán de inmediato con el ritmo que impone Spielberg.

Una mezcla tan inesperada como explosiva entre Blade Runner, Ralph el demoledor y Charlie y la fábrica de chocolate. Un producto que gruñe por salas de cine llenas y bolsas de pop corn. Un paraíso gamer que nos retrotrae a varias de sus obras maestras y que demuestra que Spielberg ama la masividad. Ready Player One quedará de seguro entre las películas más vistas en 2018 y deja lanzada una línea firme para continuar una saga que el mismo Ernest Cline ya está escribiendo.