Cómo entrar en la mente de una niña de once años que acaba de cambiarse de casa. Lo que parece ser un quebradero de cabeza para cualquier adulto es presentado y resuelto con maestría bajo la dirección de Pete Docter y Ronaldo Del Carmen.

La apuesta es alta. Resignificar el valor de la tristeza en la infancia como motor de crecimiento, una idea muy poco popular en los tiempos acelerados en que vivimos, en los que procesar las emociones parece ser un lujo imprudente.

La fórmula apela a entrar a la mente de Riley, una niña en cuya cabeza hay cinco personajes encargados de hacerla funcionar, crecer, aprender o en resumen, vivir. Cuento aparte son estos amigos y sus denominaciones: Alegría (una casi hada siempre sonriente), Furia (un enojón hombre de rojo), Temor (un delgaducho asustadizo), Desagrado (una mujer sofisticada) y Tristeza (una gordita azul de anteojos y pocas palabras). Ellos reunidos ante una consola, que sería el cerebro de Riley, debaten por conducir de la mejor manera la vida de esta niña que se enfrenta al primer gran cambio en su vida: el traslado de ciudad de su familia y con ello la transformación de gran parte de sus experiencias.

Lo que antes quiso hacer Woody Allen —entender la sicología de nuestro pensamiento— y tantos otros sin dar en el blanco, Intensa-Mente lo logra en simple, con una belleza llena de matices y donde los adultos tendrán que hundirse en sus butacas o buscarán rápidamente secar sus lágrimas. Mientras, sus hijos se entretendrán a lo grande con las aventuras de estos personajes que, al más puro estilo Indiana Jones, tendrán que armarse de valor para transitar por todos los recovecos de la cabeza de Riley.

Una intensa aventura interior para adultos y una fantástica cinta de acción para niños es Intensa-Mente, una película que por mucho sobrepasa el nicho de las cintas de animación y se cuela sin pedir permiso como uno de los mejores estrenos del 2015.

> Revisa el tráiler de Intensa-Mente