Entre el cielo y el infierno. Entre Lisboa y California. Entre paternidad y estatus de sex symbol. Diogo Morgado (33) se mueve en esos extremos por estos días, luego de que con su rostro perfecto, pelo ondulado y metro noventa de humanidad recreara al personaje social/religioso de mayor impacto en la historia: Jesús.

Su aparición frente a las cámaras con túnica y mirada cándida en la serie La Biblia —que exhibió la señal The History Channel— reventó las redes sociales en 2013. En Twitter el hashtag #HotJesus escaló de inmediato la lista de tendencias.

De ese trabajo para TV se desprende Hijo de Dios, la película que está en cartelera y que recorre la vida del Mesías desde el nacimiento a su torturada muerte en la cruz.

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Hoy, con la edad de Cristo, el ex modelo espera resucitar ese impacto que tuvo en la miniserie. Y parece que su efecto no se ha perdido, pues las miles de fans que ya vieron las primeras funciones de la cinta suspiran por él cual ‘Marías Magdalenas’.

Ni Oprah Winfrey pudo resistirse a sus encantos. Cuando lo llevó a su cadena de TV para entrevistarlo por este papel, le hizo todo tipo de bromas por su look de atractivo Jesús. Pero al rato la multimillonaria conductora pasó a otro tipo de emociones, cuando Morgado le confesó que sentía la “amenaza” de la escena de la crucifixión a medida que avanzaba la producción. Con lágrimas en sus ojos, el portugués le confesó: “Fue algo inmenso para mí. Pensar que lo que actuaba era sólo una fracción de lo que El realmente hizo por nosotros… Eso es amor puro e incondicional”. La audiencia y la animadora quedaron en silencio.

Diogo Morgado no ha tenido problemas en afirmar que es creyente y fue criado como católico. Los piropos no le incomodan, según afirmó al diario USA Today. “Tomo el apodo de ‘Hot Jesus’ como un halago, obviamente. Pero estoy esperando lo bueno que viene después de eso… Que alguien me agarre por el hombro y me diga Hiciste un gran trabajo”.

Pese a que los medios se sienten atraídos por el efecto de su imagen —que no tuvieron los últimos intérpretes de Jesús—, este galán se toma las cosas con calma. Una tijera se llevó la cabellera del profeta y en la actualidad posa y audiciona para proyectos con un pelo corto.

Además de su idioma materno, habla inglés,  francés y español. Gracias a su trabajo actoral  —con esta película y la miniserie Lazos de Sangre—  fue reconocido el año pasado por la revista GQ Portugal como el Hombre del Año. Le quitó el cetro nada menos que al eterno icono nacional Cristiano Ronaldo.

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Lo quieren de todas las coordenadas. En Brasil pusieron un gran cheque para llevárselo a protagonizar teleseries. Pero él rechazó la producción Vitória, de Rede Record.

Sus fichas están puestas entre su país y Hollywood. En Lisboa estelarizó la serie Sol de Invierno. Mientras que en Estados Unidos está listo para retomar —con más visibilidad en pantalla—su papel de Dr. Vélez en la exitosa Revenge.

Hasta ahora la fórmula le ha resultado. Especialmente la chance de poder viajar junto a su hijo Santiago (5) y su mujer, la discreta Catia Oliveira. “El vive conmigo, no importa donde esté. Todavía quedan rasgos de ese chico bonachón criado en el campo antes de que se mudara a Lisboa, donde trabajó desde los 15 años ante las cámaras de TV y producciones de moda. Y siempre guiado por “lo correcto”, tanto así que volvió al colegio de adulto para terminar, a los 21, sus estudios”.

Ese espíritu casi provinciano se pondrá a prueba este año, cuando el foco esté en Estados Unidos. Además de promocionar dos películas —el drama Red Butterfly y  la reciente Born to Race, donde fue el villano—, su gran apuesta llegará con la serie juvenil The Messengers. ¿La razón? Dejará cualquier huella del Hijo de Dios para transformarse en el Demonio. Así, en vez de resucitar en Tierra Santa, aparecerá desnudo en el desierto cargado del lado oscuro.

¿Líbranos del pecado?