Desde que ganó el Oscar a mejor actriz por su papel en El cisne negro, en 2011, no se ha visto mucho a Natalie Portman (israelita, 32 años). Pero no es que haya estado escondida. Sólo se tomó un tiempo para tener un hijo, casarse y disfrutar el nuevo capítulo de su vida. La recientemente nombrada ‘rostro’ de Christian Dior siente que pasa por una etapa de cambios y quiere sentirla. “Me encanta ser madre. Es bastante trabajo, pero muy valioso. Esta nueva responsabilidad cambia muchas cosas sobre la manera en cómo uno vive”.

Su hijo, Aleph, tiene dos años y fue quien la inspiró para ser la nueva embajadora de Free the children, una fundación que vela por el cuidado de los niños alrededor del mundo.
El año pasado se casó con el coreógrafo y bailarín francés Benjamin Millepied (36) a quien conoció en el set del El cisne negro. Millipied acaba de ser nombrado director del ballet de la Opera de París, por lo que la nueva familia se mudará muy pronto a la capital francesa. Pero antes debutará como directora de Una historia de amor y oscuridad, su primera película, basada en la novela del escritor Amos Oz, y que se rodará en Israel y en hebreo de principio a fin. Portman es fluida en el idioma. Luego de graduarse de sicóloga en Harvard pasó varios meses estudiando en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Las grabaciones comienzan en enero y ella también participará del elenco, como la madre del protagonista.

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Mientras tanto, se la podrá ver en la segunda entrega de Thor: the dark World (se estrena el 7 de noviembre), con Chris Hemsworth como el increíble Norse God y Portman como Jane Foster, la novia de Thor. Tom Hiddleston vuelve a escena como Loki, su hermano y enemigo, mientras que Anthony Hopkins reencarnará a Odin.

—¿Qué se siente volver al mundo de Thor?
—Fue realmente bueno interpretar nuevamente a Jane, trabajar con Chris y continuar la historia de amor que empezó en la primera película. Esta tiene un tono más oscuro. El director eligió grabar en lugares reales, muchas escenas fueron rodadas en Islandia. Aproveché de usar lindos disfraces y realmente dimensioné lo increíble de pertenecer a este tipo de producciones.

—Has participado en Star Wars y V de vendetta, y ahora acabas de hacer dos películas de Thor, ¿qué te atrae de este género de ciencia ficción y fantasía?
—Dejar que mi imaginación y fantasías fluyan. Me recuerda cuando era niña y no tenía el sentido de actuación que se adquiere a medida que uno crece. Fue muy emocionante trabajar en esos espectaculares sets, y grabar en Islandia, un lugar muy exótico.

—¿Qué tan importante fueron los sets en elaborar ese otro mundo?
—Sumaban mucho para hacerte creer que eras parte de Asgard, y realmente ayuda como actor. Hubo mucha atención hacia los detalles en cuanto a la decoración del set y las vestimentas. El nivel de artesanía va más allá de la imaginación. Son esos los toques que la audiencia valora, porque le agregan mucho a la experiencia de ver la película.

—¿Qué tal fue trabajar con Chris Hemsworth y Sir Anthony Hopkins?
—Es muy divertido actuar con Chris. Además es muy caballero y respetuoso . Me preguntaba cómo me sentía y traía vasos de jugo de vez en cuando. Pero también nos venían ataques de risa incontrolables, que podían durar hasta cinco días, mientras el resto del equipo nos trataba de poner estos disfraces. Me encantó también hacer escenas con Anthony Hopkins, porque es un hombre muy dulce e interesante. No pude grabar ninguna escena con él en la primera película, por lo que fue muy especial compartir algún tiempo en esta ocasión. A veces me costaba un poco concentrarme porque sentía algo de miedo. Es muy intimidante actuar con alguien tan brillante e inspirador.

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—¿Cuidar a un hijo complica tu trabajo?
—Tengo que ser más organizada y planear mi agenda con todo el mundo. Es un poco más complicado, pero no cambia las cosas. Estás más ansiosa de trabajar en una película porque la vida normal de madre es incluso más cansadora.

Nació en Jerusalén en 1981, pero se mudó a Estados Unidos cuando tenía tres años. Su verdadero nombre es Natalie Hershlag, pero sus padres pensaron que Portman era más comercial de cara a su carrera artística. Ya a los 13 comenzaba a encandilarse con los flashes que la perseguían. Su debut en la película León (1994)mostró de qué estaba hecha la actriz y su futuro se auguraba brillante. Habla seis idiomas, tiene un doctorado en sicología en Harvard, baila y toca el piano. En su tiempo libre escucha música. “Crecí con Nirvana y Jeff Buckley, pero también me gusta el hip hop y lo clásico. Me fascina el soul, el folk, casi todo”. Es también una incansable lectora, preferentemente de novelas.

—¿Cómo influyó crecer siendo una estrella de cine?
—He dicho que fui muy aprensiva y tímida de adolescente. Mi tendencia ha sido ser introspectiva y movida por la disciplina porque es la manera en la que me crié. También por la cantidad de atención que se recibe cuando estás en este negocio. Ahí te vuelves consciente de tu ‘cara pública’. Aprendes a controlar la imagen que creas en la gente y te enfrentas al personaje que has tratado de crear, en lugar de ser quien realmente eres. He tenido la suerte de que muchos de mis comportamientos alocados han sido lejos de los ojos de los medios, por lo que me he ahorrado muchas vergüenzas.

—¿Algún ‘tema’ con haber pasado los 30?
—Me gusta la idea de estar poniéndome vieja. He comenzado a jugar más roles de adulto, y finalmente me he convertido en una mujer, menos confundida en general sobre la vida. Siento que tengo más control sobre mi rumbo, hacia dónde voy. A veces creo que he trabajado tanto que tengo 42 años, no 32. 

—¿Cuáles han sido los mayores cambios que has tenido en los últimos años?
­—Soy más segura y tengo más confianza en mí misma. En mis 20 solía ser muy autocrítica y me tomó un tiempo desmarcarme de esa actitud. El miedo, eso sí, es intrínseco en todas las cosas que hace una persona creativa. Constantemente uno se expone para que lo juzguen y basureen. He tratado de dejar de pensar en eso, y ahora estoy más abierta a probar cosas diferentes y ser tan creativa y temeraria como sea posible. También me he estado preocupando más de qué llevo puesto cada vez que salgo en público. Creo que el ser madre te hace más consciente de cómo te presentas ante los demás. Antes estaba bien sólo usando una polera y jeans. Ahora uso vestidos o atuendos más serios, de lo contrario mi abuela estaría muy enojada conmigo. 

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—¿Cuáles han sido las enseñanzas más grandes que has aprendido?
—Tomar riesgos y temer menos al fracaso. He aprendido que puedo enfrentar grandes oportunidades y no es el fin del mundo si no resulta de la manera en que esperaba. Sólo te pasas al siguiente desafío. 

—Mudarse a Francia es una de ellas. ¿Cuál crees que será el impacto en ti?
—No estoy segura. Siempre he tenido una conexión con Francia. Mi padre me puso Natalie por la canción de Gilbert Bécaud. Viví tres meses allí cuando tenía 12 y últimamente he pasado más tiempo con mi marido. Muchas cosas me están devolviendo a París. 

—¿Cómo proyectas tu vida hoy?
—Siempre me he considerado muy afortunada y sé que he sido capaz de disfrutar una carrera increíble que muy pocas personas pueden vivir en esta industria. Al mismo tiempo, me he dado cuenta de que no hay nada más importante que la vida personal. Nada tiene sentido si uno no puede encontrar la felicidad en su propio mundo.  

> Revisa el tráiler de Thor: the dark world.