La camarera, una escondida actriz de soft porno, aquella promotora, dos chicas de MTV y una luchadora profesional resumen parte del currículum amoroso de George Clooney (53). Caían bien y se veían estupendas en las alfombras rojas y  galas benéficas. ¿Pero entrando del brazo del maduro galán a la Casa Blanca? Ninguna chance.  

Por eso sonaron las alarmas cuando el actor tuvo una de sus primeras citas con la abogada Amal Alamuddin (36) en la residencia presidencial de Washington. A pocos meses de estar saliendo, en febrero de este año, ya la presentaba a los Obama en una función privada de su película Operación monumento. También estaban en ese estratégico encuentro los padres del ganador del Oscar.

Fue un signo de claro cambio. Sí, seguía encantador, estrenando y produciendo películas, además de promover causas políticas y humanitarias. Pero, sin duda, con esta espectacular mujer se desprendía de su tradicional etiqueta de ‘eternamente disponible’.

Y este nuevo estatus se formalizó hace unas semanas en Venecia, donde celebró su matrimonio con la profesional inglesa. Enlace que repitieron días atrás con más amigos en Londres.

 ¿Amal? Perfecta. ¿Clooney? Mejor que en una película. La postal ideal de una campaña soñada en cualquier partido. Más para el demócrata, frente al que él apoya.

Con anillo al dedo y una esposa seria termina la especulación. Hoy el actor es perfecto material político para la carrera mayor: el domicilio más importante de Washington. La casa del poder que la pareja ya conoció en sus primeros pasos juntos.

“Hay estudios que afirman que al votante norteamericano no le gusta un presidente soltero”, aseguraba el famoso sitio de noticias de espectáculos TMZ (el mismo que, entre otros ‘golpes’, informó de la muerte de Michael Jackson). De esa manera se hacían eco del comentario nacional sobre la eventual candidatura del artista al cargo más importante del planeta.

No estaban solos en ese frente. En la vereda de aquellos análisis ‘más serios’, también se subían medios tradicionales a evaluar la posibilidad electoral de la estrella de La gran estafa. Así, dejaba de ser sólo una fantasía de fans.

Pero el camino no es tan fácil como podría mostrarse en un largometraje hollywoodense. El Washington Post publicó que necesita más que a Amal Alamuddin a su lado como primera dama. Al menos, para aspirar a mudarse al 1600 de la Avenida Pennsylvania.

wp-450-clooney

“Es verdad, Clooney tiene los atributos que lo harían un candidato respetable: es atractivo, tiene un historial de activismo en favor de causas en Africa y una amistad con el actual ocupante de la Casa Blanca”, señala el matutino.

Pero, según las opiniones de expertos que recolectó el diario, ese salto es muy difícil. La estratega demócrata Donna Brazile explicó que ninguna promoción de película se asemeja al gran desgaste de una campaña presidencial.

Familiares del actor hicieron trascender anónimamente que el esfuerzo no sería problema, ya que tras el matrimonio con Amal siente que la carrera política se hace más atractiva.

De hecho, el protagonista de Syriana tiene la agenda limpia. Su perfil en la base de datos de cine IMDB muestra sólo dos producciones que tentativamente podrían realizarse el próximo año, pero el rodaje no tiene fecha alguna de inicio. Son proyectos. El 2016 está absolutamente libre. 

Las casas de apuestas ya consideran esta posibilidad. Por eso está en la lista de cinco aspirantes que ya está disponible para que la gente  juegue. Incluso, lo ubican  en competencia con Hillary Clinton, quien aprovecha la gira publicitaria de su último libro para tener ventaja en ese mismo objetivo. Joe Biden, en tanto, no aparece entra las figuras más seductoras.

En Gran Bretaña también sueñan. Aunque, extrañamente, han sido más cautos. Según sus reporteos, antes que ir por la presidencia, Clooney quiere formar equipo con su mujer —quien defendió al creador de WikiLeaks Julian Assange— para enfrentar causas en común.

La pareja, de acuerdo al New York Post, residiría la mayor parte del tiempo en Londres, donde la abogada trabaja. “George la apoya y está orgulloso de la carrera que ha construido”. Después de esa publicación, se los vio visitando casas en esa ciudad.

A una ruda campaña y residencia permanente de la pareja en Estados Unidos se suma otro factor que dificulta ese final de película que a gran parte del público le gustaría: el galán recibiendo el cargo de las manos de Barack Obama. Su estratégica apuesta amorosa podría jugarle en contra.

Amal Alamuddin posee una inteligencia soberbia, un atractivo que atrae las cámaras y la elegancia que tiene a los medios comparándola con Jackie Kennedy. Pero hay un problema: no es estadounidense.

Los mismos chicos de TMZ apuntaban a que los ingleses no causan simpatía entre los norteamericanos. Y el factor de que naciera en  Líbano tampoco la pone en buen pie en sondeos de popularidad…

En eso puede ayudar Hollywood y su maquinaria de imagen. Las celebridades ya están haciendo ruido. En Twitter Nick Jonas (de los Jonas Brothers) atrae a las nuevas generaciones menos prejuiciosas comentando la potencial candidatura de Clooney.

Se viene el retorno de Hollywood a la arena real que muestra House of Cards. En sus días de soltero el actor descartó competir por la representación de California, tanto en la gobernación como en el Senado. Pero no hay mejor historia que un salto de las cámaras a los votos, tal cual dieron en el pasado, como recordó el New York Daily News, Ronald Reagan y Arnold Schwarzenegger.

Este mismo medio habló con el conocido consultor político Dennis Culloton, quien destacó que la ventaja del galán es su reconocimiento público. “Es un gran nombre para poner en una papeleta”.

El analista John McGovern agregó que las celebridades son personas con las que resulta fácil trabajar, en comparación con los políticos: dominan las cámaras y enfrentan naturalmente al público. Aunque reparó que su pedigrí hollywoodense lo hace blanco fácil del Partido Republicano, que en una eventual campaña lo retrataría como “un liberal rico, frívolo, desconectado y amateur”.

Pero hay fe de sus posibilidades en Medio Oriente. Eso sí, según la agencia de noticias Al Bawaba, tienen otro calendario para el desembarco de Amal a la Casa Blanca: 2020. En esas latitudes también la comparan junto a su famoso marido como los nuevos Kennedy.

Y no sólo la abogada sabe seguir los pasos de Jackie, Clooney maneja perfecto los códigos de JFK. Así como el malogrado ex mandatario era sinónimo de Brooks Brothers (estilo revisitado por la misma firma en Mad Men), Clooney se mueve en trajes de Armani. No muy ‘americano’, pero con Amal a su lado la apuesta de la estrella es proyectar a un presidente y Casa Blanca no hollywoodense, sino cosmopolita.