Con siete meses de embarazo, Mila Kunis (30) acaricia su vientre y sonríe encantada. Se alista para hablar sobre su papel en Third Person, drama de Paul Haggis en donde interpreta a una angustiada madre que pierde la tuición de su hijo. Una temática que, en este momento de su vida, la estremece de pies a cabeza. Sin embargo, la posibilidad de quedar embarazada ni siquiera estaba en el horizonte cuando la actriz convenció a Haggis de que ella era la persona idónea para el personaje, pese a todas las reservas que el director tenía al respecto.

“Honestamente, nunca pensé que ella podría desempeñar este rol”, confiesa el escritor y director que hace 10 años ganó un Oscar por mejor película con Crash (2004), otro drama desgarrador que muestra cómo los seres humanos se dañan unos a otros. “Cuando recién conocí a Mila, le dije: ‘Eres demasiado hermosa y no creo que el único trabajo que seas capaz de conseguir sea interpretando a una empleada doméstica. Lo siento, pero no lo creo’”. Suspicacia que rápidamente fue puesta en jaque.

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A los 10 minutos Mila ya lo había convencido de lo contrario. “Vi lo que era capaz de entregar”, dice Haggis, relatando cómo Kunis lo impresionó con su interpretación. “Demostró que podía comprender a cabalidad los sentimientos que atraviesa una ex actriz de teleseries que, desesperada luego de perder la custodia de su hijo, acepta un trabajo como empleada doméstica entre una lluvia de comentarios públicos sobre su reciente quiebre matrimonial. Es tan emocionante cuando alguien te sorprende así. Fue lo mismo con Sandra Bullock en Crash”, asegura Paul. 

Pero, a diferencia de ‘Miss Simpatía’, Kunis jamás ha buscado el afecto público. Hace dos años fue catalogada como la mujer más sexy del planeta por la revista estadounidense Esquire y ha participado en exitosas cintas como Amigos con beneficios —junto a Justin Timberlake— (2011), Cisne negro (2010) y Oz, el poderoso (2013). Pese a ello, mantiene un perfil bajo. No hace alardes de grandeza y prefiere enfocar sus emociones en el trabajo. Se basa en sus propias experiencias para interpretar a los personajes. “Todo el mundo comete errores en la vida. Están relacionados con quién eres y cómo impactan tu vida. Por ello, no se me hizo difícil entender los ambivalentes sentimientos de la protagonista. Quizá no me han negado la custodia de un hijo, pero eso no quita que todas las otras experiencias que he atravesado en mi vida sean equivalentes”, dice la actriz que tampoco se ha salvado del microscopio que examina la vida de los famosos en Hollywood.

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El 2012 comenzó una relación con el actor Ashton Kutcher de 36 años (Two and a Half Men), con quien protagoniza una curiosa historia de amor. Se conocieron por primera vez en el año 1998 en la pequeña pantalla, cuando siendo tan sólo unos niños, participaban en el programa de televisión That 70’s Show.  Durante esa época y por exigencias del guión, Mila y Ashton se besaron por primera vez. Si bien sólo era trabajo, ambos estaban enamorados, pero nunca declararon sus sentimientos. La actriz jamás se enteró de que el niño con el que compartía escena soñaba con ella. Y Ashton ni se imaginaba que su bonita compañera de reparto estaba loca por él.

Pasaron los años y sus caminos se separaron. Kutcher se convirtió en un ídolo adolescente y se casó con Demi Moore, quince años mayor que él. Mientras tanto, Kunis tuvo una relación de casi una década con la ex estrella infantil de Home Alone, Macauley Culkin. Pero, tal y como han declarado amigos cercanos, ambos estaban destinados a estar juntos. Una vez que Ashton terminó su matrimonio con Demi, sus vidas se volvieron a cruzar.

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Hoy, vestida con una blusa de algodón negro, pantalones ajustados especiales para embarazadas y un flamante anillo de compromiso con diamantes destellando desde su dedo, Kunis prefiere no profundizar mucho sobre su próximo matrimonio e inminente maternidad. Sin embargo, al hablar de su papel en Third Person, la respuesta es reveladora. “Creo que todos en algún momento de su vida tienen una relación que les hubiese gustado que funcionara diferente. Al final no resulta como estaba previsto y quedan repercusiones. En la película, la consecuencia es un niño, por lo que la labor de la protagonista es salir adelante de la única forma posible”.

Compartiendo escenas con Liam Neeson y Kim Basinger, esta producción al fin le ha permitido ser tomada en serio como actriz. “Veo esta película como un fin a mis veinte años. Ha sido una terapia muy gratificante para mí. Me encantó hacerla y de paso me hizo reencantarme con mi oficio”, asegura. “Fue un alivio cuando leí el guión y pude darme cuenta de que no volvería a interpretar a una típica chica de comedia romántica”.

Nacida en Ucrania, Kunis se mudó con su familia a Los Angeles cuando tenía siete años. Actualmente se recuerda a sí misma como una nerd que tenía mayor inclinación por los juegos de computador y por las motos que por las actividades de niña. “Casi no tenía juguetes. Practicaba fútbol y trepaba a los árboles. De hecho, mis rodillas y piernas están llenas de cicatrices. Me la pasaba afuera todo el tiempo”. Llegó a Estados Unidos sin hablar ni siquiera una palabra en inglés. Dos años más tarde ya dominaba el idioma y se había inscrito en clases de actuación. Rápidamente logró realizar pequeños roles en cine y televisión. Y con sólo 14 años, consiguió el papel de Jackie Burkhart en That ’70 Show. Un año más tarde fue elegida como la voz de Meg Griffin en la aún transmitida serie Family Guy.

Ahora, el embarazo la obligó a cancelar su papel como la novia de Mark Wahlberg en una secuela de la exitosa comedia Ted. Lo lamenta, pero acepta que durante los últimos años el trabajo ha sido el centro de su vida. Afortunadamente, Kunis no es de esas actrices que viven el dolor de sus personajes en sus propias vidas. “Cuando termino de grabar una escena dramática voy a la cocina y pregunto: ‘Hey, ¿qué hay para comer?’. Interpreto y vivo el rol los 20 minutos que estoy en el set. Esa es la razón por la que se llama ‘actuar’. Estoy emocionalmente agotada al final del día y no quiero seguir viviendo más dramas, sólo deseo un vaso de vino e ir a la cama. Pero esa es mi forma de hacerlo. Yo no soy una actriz entrenada… no fui a Julliard (la famosa escuela de drama en Nueva York), por lo que no deberían escucharme. Quizá sólo es un proceso que funciona para mí”.

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Entrenada o no, Mila parece vivir el mejor momento de su vida, tanto en el ámbito profesional como personal. Hace poco, apareció en la portada de la revista Marie Claire, en donde asegura que Ashton entrará a la sala de parto junto a ella para sostener su mano. “Aún no soy madre, pero tengan por seguro que les haré saber lo que sienta cuando eso suceda”. 

> Revisa el tráiler de Third Person