Coraje —¡por lo bajo!—se necesita para seguir los exitosos pasos profesionales de una madre. Ya imaginar que esta última es Meryl Streep es para pensar en nominar a una medalla de valentía a la hija. Mamie Gummer (31) ya superó esta primera fase en su carrera como actriz, incluso, logrando elogios y protagónicos en sus incursiones en la pantalla. Pero esta ‘heredera’, al parecer, quiere sacar pronto todos los ‘elefantes’ que la anteceden y apuntan a su legendaria mamá cada vez que toma un proyecto. ¿Su estrategia? Compartir con ella en una película de Jonathan Demme (El silencio de los inocentes, Filadelfia).    

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De más está decir que esta reunión de dos generaciones en la cinta Ricki and the Flash ha despertado una ola de expectativas en los medios internacionales. También el proyecto invita a preguntarse si la segunda descendiente de la ‘multiganadora’ del Oscar es una chica arrojada o, directamente, kamikaze. Aunque, en rigor, trabajaron juntas en el set de El difícil arte de amar (1986). Pero Mamie apenas superaba el año de vida.

La nueva producción se estrena en Estados Unidos el 7 de agosto. Escrita por la taquillera Diablo Cody (Juno), este dramedy con foco melómano sigue a Ricki Randazzo, una mujer que abandonó a su familia para ser una rockera exitosa en Los Angeles. El plan no le resultó, por lo que tuvo que conformarse con cantar en una banda que anima bares. Sólo la noticia de que su hija Julie fue abandonada a horas de casarse la lleva de vuelta a su antiguo hogar, donde trata de arreglar las cosas con sus seres queridos, entre ellos su ex (Kevin Line).

Como si no fuera suficientemente atractivo ver a esta madre e hija juntas, en este título los fans tienen un bonus: ver a Streep cantar Bad Romance. No es la primera vez que la estrella muestra sus dotes vocales en el cine (Mamma Mía!, En el bosque), pero este largometraje marca su debut en vivo. Sin playback interpreta hits de Lady Gaga, Bruce Springsteen y Tom Petty, entre otros. Rolling Stone informó que ya está lista la banda sonora con doce covers.

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O sea, Gummer no sólo comparte diálogos con su reconocida madre, también la contempla interpretando clásicos con una guitarra ante un público embobado.

La triunfadora de la Academia estuvo más de seis meses practicando el instrumento en la búsqueda de la perfección. No sólo quería vestirse de cuero para alcanzar la imagen de una rocanrolera, quería tocar como tal.

El ídolo ochentero Rick Springfield interpreta a un músico del grupo y novio de Ricki. Otro golazo de Demme. Como buen galán, sólo comentó maravillas de este amor de película: “Besar a Meryl es increíble. Es como llegar a tocar junto a Paul McCartney”.

Poca suerte tendrán aquellos que busquen paralelos entre la relación familiar de esta ficción con el historial entre las dos actrices. No hay punto común. En el guión Julie es abandonada de niña por Ricki quien va tras sus aspiraciones en el espectáculo. En la vida real, Streep —pese a su espectacular carrera— siempre privilegió la crianza de sus cuatro hijos en colaboración con su marido, el artista plástico Don Gummer

Eso sí, ambos sabían que había una alta posibilidad de que los cuatro chicos siguieran sus pasos. Cuando promocionaba En el bosque, contó que hace años la pareja hacía el ejercicio de especular con el futuro profesional de los chicos. “Pensábamos: quizá salga un biólogo molecular… Pero eso no va a pasar con nuestro ADN. ¡Así que tenemos artistas!”.

“Sólo me preocupa que Mamie y Louisa me siguieron en la actuación (el mayor —Henry— es músico y la menor —Louisa— modela) y tendrán que lidiar con las decepciones que yo viví”, reveló.

Pero esos temores no detuvieron a la estrella de Los puentes de Madison. Este encuentro profesional-sanguíneo lo inició ella. Un día visitó a su hija, le dejó el guión y, sin decir palabra, se fue. 

“Hemos sido cuidadosas y concientes en cómo entramos a este negocio. No conversamos mucho hasta que llegó el primer día en el set. Está claro que confío en que sabe lo que hace. Y ella, por su parte, siente lo mismo de mí. En ese momento nos dimos la mano, cerramos los ojos y nos lanzamos”, relató en exclusiva Gummer a la revista Entertainment Weekly.

La treintañera, todavía desconocida por la mayoría del público, tiene sus propios créditos desde muy temprana edad. Esa aparición en cámara en El difícil arte de amar es sólo una anécdota, ya que su carrera la empezó en el teatro. La TV pronto la tentó con dos protagónicos (Off the Map y Emily Owens, M.D.) y como figura recurrente en el papel de la astuta abogada Nancy Crozier en The Good Wife. La crítica la adora.

A su favor tiene que en esta atención mediática no está sola. Sus dos hermanas menores —también con un gran parecido a Meryl— tienen gusto por transformarse frente a la cámara. En esta pasión, el trío se reunió en marzo como figuras centrales de la nueva campaña de la marca de moda & Other Stories, donde replican ese look setentero con la que el mundo conoció y se enamoró de su célebre mamá.